Últimas noticias Hemeroteca

Viernes, 06 de Diciembre de 2019

Otras localidades

El DNI del vino

Mouton Rothschild 1975 (Warhol) Para saber cómo de bella es una persona por dentro hace falta tiempo y para saber cómo sabe una botella hace falta probar el vino. Pero la imagen también cuenta. Marca una especie de selección natural, a la hora de elegir. La etiqueta tiene que mover con sus diseños; insinuar asociaciones con el punto fuerte del vino: paisaje, valor, tópicos... El vino se viste de etiqueta y esta es su tarjeta de presentación. Tiene que intentar transmitir visualmente las propiedades del líquido que contiene la botella. Algo nada fácil sabiendo que, en la tiendas, la elección del vino no se basa tanto en el consejo del dependiente como en la atracción que despierta a simple vista. Mouton Rothschild 2001 Etiqueta del vino Mouton Rothschild 2001, con ilustración de Robert Wilson.

Poner el nombre de la denominación en mayúsculas y resaltar la gran reserva o la variedad ya no sirve. Como en el glamour de la moda, hay que encontrar algo más. Hay que elevar el producto a arte. La bodega Mouton Rothschild lo lleva haciendo desde 1945 para celebrar el final de la II Guerra Mundial. Desde entonces artistas como Dalí, Miró, Chagall, Cocteau, Braque, Warhol o hasta el mismísimo príncipe de Gales han representado un paisaje de la costa azul francesa.

Pero no todo se acaba colocando cuadros en la etiqueta. Hay que transmitir emociones y recuerdos sensoriales. Nuestra mente es analógica y no digital, como los relojes. Las tendencias y los cambios de temporada pueden ser un punto fuerte de la venta de vinos. La esencia, sin embargo, es perenne. Xabier Bas, diseñador de la etiquetas de Álvaro Palacios, entre otros tantos proyectos, habla de la importancia de no dejar a un lado al receptor. Porque es a él a quien nos dirigimos para enamorarlo (y no sólo para vender más cajas). Xavier Bas Descendientes de J. Palacios. D.O. Bierzo. Diseño de Xavier Bas (xavierbas.com). El naming es también fundamental. ¡Hay que recordar el nombre para poder pedirlo! El nombre del vino es como el nombre de las personas: los hay originales, clásicos, fáciles de recordar... Hay nombres que muestran la personalidad y otros que son sólo un trámite para distinguir el vino. Estudios de marketing apuntan que los nombres de vino más utilizados son aún los que tienen referencias aristocráticas, los nombre genéricos o los nominativos latinos. Los vinos con pedigrí usan títulos nobiliarios como Marques de Gelida (Cava), Conde de Valdemar (Rioja) o Comtesse de Lalande (Pauillac). También hay vinos que aluden a la realeza como Dinastía Vivancos (Rioja) o Torres (Penedès). Los nombres genéricos que demarcan la viña y el pago son muy comunes: Viña Tondonia (Rioja), Pago de Carraovejas (Ribera del Duero) o Clos Mogador y Mas Martinet (Priorat). Las laderas, los montes y los castillos están llenos de ejemplos vínicos. Los nombres latinos recuerdan las misma raíz del vino (vis, fuerza vital) como Tarsus (Ribera del Duero), Forum (Penedès) o Ysios (Rioja). Le siguen en número de referencias los griegos como Odysseus de Viñedos Ithaca o la bodega Dionisos en Valdepeñas. Y hay quien, como a un hijo, le pone al vino su nombre entero, como el cava Agustí Torelló, o sólo el apellido, como Gramona. Queda constancia de la relación entre vino e iglesia con San Román, en Toro, o Santa Rosa en Alicante. Por no hablar de vinos franceses como el bordelés Château Pape Clément o  la denominación de origen de origen Chatêauneuf du Pape o Hermitage. Los más esotéricos aman los vinos que apelan a constelaciones, como Celeste o Astrales de la Ribera. Y ponerle números a los vinos es algo muy típico de la bodega australiana Penfolds con su Block 42 pero las bodegas Abadal también han seguido la tendencia con su 3.9. Bautizar un vino con su varietal es lo más corriente: Raimat Chardonnay o Enate Merlot-Merlot. Se trata, en definitiva, de poder ofrecer un mensaje en la botella antes de que el consumidor la pruebe. La  etiqueta es el DNI del vino.   * Imagen de cabecera: ilustración de Andy Warhol para la bodega Mouton Rothschild (1975).

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?