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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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Los últimos (vinos) serán los primeros

¿Los mejores vinos? Lo del podium de las puntuaciones es algo muy reductivo. Una manera de objetivar lo subjetivo, de clasificar y de ordenar el mundo que no tiene por qué ser la verdadera y definitiva. ¡Es solo una forma de hacer y de sentir! Con los vinos nos pasa lo mismo. Los que han tenido más de 95 puntos Parker o Peñín ya por siempre estarán buenos, pues por siempre jamás nos sonaran. Bueno, nos sonarán a los profesionales del sector porque al 95 % de los consumidores, que son los que compran de verdad, ni les llega la información, ni les interesa, ni probarán esos vinos en su vida porque tienen otras prioridades. Pero no son mutilados sensoriales y su gusto, aunque menos entrenado, es igualmente loable. A ellos no les importan las botellas de las que hablamos los expertos pero, en tanto en cuanto somos difusores de la cultura del vino, tendríamos que observar qué demanda la gente y buscar respuestas. Sabemos que las compras deberían hacerse en una tienda especializada pero la mayoría de los mortales no tiene tiempo (o no es su prioridad vital) y acaba (es)cogiendo algo en el supermercado. Vino en el supermercado El otro día me puse a catar uno de los vinos españoles más vendidos (sobre todo en el extranjero): Sangre de Toro, de Torres (D.O. Catalunya). Hacía demasiado tiempo que no lo probaba. Tal vez solo lo hice una vez cuando, recién cumplidos los 18, fui a un restaurante con un hombre que no sabía nada de vinos y, cómo no, era el único que le resultaba familiar. Por suerte, cambié de novio. No recuerdo que me disgustara demasiado entonces pero la verdad es que me ha sorprendido gratamente ahora. Está claro: si la gente (que no es para nada tonta) lo compra, es que vale la pena. Nunca será mi vino preferido pero su relación calidad-precio es correcta y tiene las características que la masa busca. ¿Cuánto hace que no catamos un Carta Nevada, un Coto o un Raimat Abadia? Está claro que los diseños de Dolce&Gabanna no se pueden comparar con los de Zara pero los que la gente lleva son estos últimos, por mucho que estén inspirados en la alta pasarela. Los profesionales hacemos catas de los vinos top pero nos olvidamos de probar los vinos más vendidos que, al final, es lo que la gente toma. Está bien que sigamos buscando vinos diferentes, elogiando a los que marcan tendencia y centrándonos en la alta calidad, pero hagámoslo sin olvidar que los vinos más bebidos lo son por algo y no solo por la ignorancia de los consumidores. Talvez les falta información pero saben lo que quieren y conocen a la perfección los vinos que mejor les sientan. ¡Por eso repiten! No seamos cortos de mira y nos nos olvidemos de recordar qué vinos que visten la mayoría de mesas (aunque no suelen aparecer en las clasificaciones).   * Imágenes: Getty.

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