Luis Ángel Maté pone punto final a su mejor temporada
Analizamos la temporada que acaba de finalizar para el ciclista malagueño del Cofidis
Luis Ángel Maté ha firmado una gran campaña disputando grandes carreras y poniendo el colofón con el Tour y la Vuelta. Ha sido un fijo en el Cofidis que le ha renovado dos años más.
La temporada ciclista va tocando a su fin y con ella el trabajo de Luis Ángel Maté que ha cerrado una campaña brillante en el Cofidis francés. El corredor malagueño ha disputado su sexto año en el mundo profesional y le ha llegado la hora de desconectar de la bici tras una temporada donde ha disputado parte de lo más granado de las pruebas europeas. Como él mismo reconoce ha "jugado en la Champions, he tenido la suerte de hacer un calendario de mucho nivel y han habido muy buenos momentos". Aunque una cosa tiene clara "si me tengo que quedar con algo es con el Tour. Por lo que significa, por el resultado... y que el Tour es el Tour".
Maté es nuestro dorsal, nuestro Ferrari en Fórmula 1, nuestro Málaga CF en fútbol o nuestro Unicaja en baloncesto. El marbellí pelea con los mejores y para los aficionados andaluces es el corredor a seguir. Es como nuestro equipo en el ciclismo y a su vez él es la bisagra que une a la perfección la mezcla que existe en el Cofidis. Luis Maté es el perfecto corredor de equipo, generoso con los compañeros, obediente a lo que oye por el pinganillo en carrera y agresivo cuando el terreno es propicio para ello. Buen ejemplo de ello son las largas fugas en las que habitualmente participa.
El malagueño se ve venir en la carrera y fuera de ella. No en vano es uno de los corredores, sin ser jefe de filas de su escuadra, más queridos por las carreteras de Europa. Es habitual ver su nombre escrito en el asfalto de la mayoría de las carreras "es muy bonito ver que la afición te sigue por todos lados, ver que se valora el trabajo y por eso les estoy muy agradecido a todos".
Pero detrás de un corredor que soñaba con competir en la mejor carrera por etapas del mundo hay mucho esfuerzo, mucho sacrificio y el sueño permanentemente en la cabeza. Maté debutó en el Tour de Francia en 2012 y era el primer malagueño en disputarlo en los últimos 22 años. Un profesional pasa unos 300 días al año fuera de casa entre competiciones, traslados o concentraciones. Habitualmente carga las pilas en Sierra Nevada donde lleva a cabo exigentes entrenamientos en altura.
Ahora es momento de descansar. Serán tres semanas antes de poner en marcha de nuevo la maquinaria. En este tiempo desconectará y aprovechará el tiempo con su familia y viajando porque sabe que debe limpiar la mente para seguir creciendo como corredor. El descanso será más placentero por el fantástico trabajo que ha realizado en la bicicleta durante el año. Haciendo recuento de carreras, Maté, ha disputado lo mejorcito del panorama internacional: Challenge de Mallorca, Vuelta a Andalucía, Vuelta a Murcia, París - Niza, Vuelta a Cataluña, Vuelta al País Vasco, París - Camembert, Lieja - Bastogne - Lieja, Criterium du Dauphine, Campeonato de España, Tour de Francia y Vuelta a España.
Tras un fantástico Tour le llegó la vuelta con muchos kilómetros en las piernas pero con la ilusión de brillar en casa. Se quedó conforme con el resultado pero esperaba más, "ha sido una Vuelta agridulce porque quería disputar la victoria en alguna etapa y no pudo ser. Pero fue positivo porque mostré un buen nivel y además tengo encima otro año de trabajo y de experiencia". En su cabeza rondaba desde principios de año la etapa número 8, Jerez - alto de Peñas Blancas (Estepona), era como correr en campo propio, era pelear en un escenario que conoce al dedillo ya que habitualmente entrena por la zona y cuyas rampas y curvas no presentaban secretos. Otra cosa era el plan de carrera y cómo estaban las piernas tras 150 kilómetros a pie del puerto. Ese día no pudo brillar como le hubiera gustado "no tengo nada que reprocharme, al final se jugaron la victoria los escaladores, la fuga no llegó y hubo pocas opciones. Pero fue un día especial para la afición malagueña y se pudo mostrar las bondades de nuestra tierra, fue un día muy especial para mí". Sobre si pensó en atacar lo tiene claro "no me lo planteé porque mi labor era colocar delante a Coppel y estar con él al principio del puerto, luego me dediqué a subir". Ese día las cunetas estaban a reventar de aficionados y las pintadas con el nombre del malagueño inundaban el asfalto "estaba muy bonita la carretera, a reventar de seguidores y fue muy bonito ver mi nombre en esa zona".
Luis Maté va cumpliendo sueños. El que de momento tiene lejano es el de lucir el maillot arcoíris de Campeón del Mundo. Esos son palabras mayores pero no es descabellado y en el deporte profesional mayores hazañas se han visto. El primer paso es entrar en una convocatoria del seleccionador, en 2012 estuvo a punto pero se quedó sin ir. Lo que si tiene más fácil es ganar alguna vez la Vuelta a Andalucía "en casa te gusta hacerlo bien, he disputado una buena vuelta Andalucía, pero me queda esa espinita. Ojala el año que viene pueda ser protagonista en casa". Además el malagueño aprecia más el triunfo local por su experiencia en el extranjero. En su segunda temporada de profesional se marchó al Androni italiano y ahora milita en el Cofidis francés. Cambiar de idiomas, de compañeros y de cultura hace que aumente el deseo de ganar en casa. Por lo pronto sigue en el pelotón, y eso, como están las cosas, es una gran noticia "el Cofidis me renovó por dos años más. Estoy muy contento e ilusionado porque veo que tienen confianza en mí y se me valora".
A pesar de llevar seis años en el profesionalismo Luis Maté ha corrido grandes carreras aunque hay otras que le gustaría disputar pero que no se adaptan a sus condiciones como corredor. De momento se conforma con ver la Paris - Roubaix, el Tour de Flandes o la Milan - San Remo por la tele "me adapto mejor a las carreras por etapas, así que quiero repetir en el Tour y en la Vuelta". En la carrera española se impuso el norteamericano Chris Horner, un ciclista de casi 42 años que causó una gran sensación "dio una lección a todos los jóvenes y chapó por él. Le ha mojado la oreja a los favoritos que son grandes campeones y estarán con esa rabia de no haber ganado".
Maté es conocido como el Lince Andaluz, y paradójicamente esa denominación va más allá de cualquier parecido de agilidad o garra sobre ruedas. El lince es un animal amenazado y la figura de un ciclista malagueño también. Cuando Maté cuelgue la bicicleta los aficionados de la zona tendremos que buscar en otros lugares para animar a algún ciclista foráneo porque desgraciadamente el futuro no parece esperanzador. Él también lo ve así "el futuro está muy negro. Ahora mismo tenemos algunos de los mejores corredores del mundo pero es cierto que no hay relevo generacional, no viene nadie que apunte alto por detrás. Nos tenemos que hacer a la idea que pasaremos años sin victorias porque en otros países vienen muy fuerte. Es el momento de replantearse el futuro y crear escuelas y fomentar el ciclismo". Y se refiere al panorama nacional, el andaluz es mucho más desesperanzador.
Mientras llega el futuro del ciclismo tenemos tiempo de disfrutar del presente, y ese presente se llama Luis Ángel Maté Mardones.

Enrique Aparicio
En su infancia siempre andaba por casa usando el mando de la tele como micrófono y organizando partidos...




