Lunes, 08 de Agosto de 2022

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Rajoy desoye por ahora las propuestas para desatascar el conflicto con Cataluña

Retoques en la financiación, cesión de competencias y hasta el nombramiento de interlocutores para negociar una salida son algunas de las ideas que se le han puesto sobre la mesa durante estos meses

El presidente se mantiene inflexible aunque algunos cargos del PP le piden que mueva ficha. El Gobierno insiste en que tiene una "hoja de ruta", aunque esta pasa por que Artur Mas retroceda en sus planteamientos.

El líder de Unió, Josep Antoni Duran i Lleida, ha avisado al Gobierno de que las fuerzas soberanistas catalanas se encaminan hacia una declaración unilateral de independencia. Y, para evitarlo, quiere que Mariano Rajoy ofrezca "una respuesta de Estado".

Lo cierto es que al jefe del Ejecutivo le han llegado varias fórmulas para tratar de desencallar la situación con Cataluña. Pero él sigue ciñéndose al "diálogo dentro de la Constitución". A Rajoy le han hecho muchas propuestas y aunque él, fiel a su estilo, ha dicho que las iba a contemplar todas, la verdad es que no mueve ficha.

Descartando todas las posibilidades que se han conocido hasta ahora, entre ellas la tercera vía que propugna Duran o la reforma federal de Alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente tiene varias ideas sobre la mesa. La última, la de Alicia Sánchez Camacho sobre financiación que él ya conocía realmente desde hace un año.

Pero le han ofrecido unas cuantas más. Entre ellas, le han planteado que nombre un interlocutor para negociar con la Generalitat. Fuentes del PP dicen que se ha comentado muchas veces pero que, a día de hoy, no se ha concretado nada. Piensan que sería conveniente que hubiera dos personas, una de cada lado, trabajando en una alternativa. Hay quien ve a Soraya Sáenz de Santamaría tomando las riendas por parte del Ejecutivo.

También se ha hablado de la posibilidad de ceder competencias que satisfagan, en cierto sentido, algunas reivindicaciones, por ejemplo, en lo referente a representación en organismos internacionales. Siempre serían cuestiones que no afectaran a los servicios básicos.

Otros dicen que lo mejor sería favorecer las inversiones para calmar los ánimos. Y hay quien considera que se imponen retoques en la ley de educación. Hay que apreciar que en los últimos meses, el ministro José Ignacio Wert ha rebajado el tono al hablar de la lengua catalana.

Lo cierto es que son varios los ministerios que están trabajando en ello, analizando distintas vías. De modo que no se está actuando de forma inmovilista pero Rajoy se muestra inflexible.

Por las reuniones que ha habido en el Gobierno y en el PP sobre Cataluña, son varios los cargos conservadores que creen que, mientras Mas siga exhibiendo algún tipo de fortaleza política, Rajoy más que buscar una solución, manejará la estrategia contraria. El presidente parece confiar en que el líder de Convergencia llegue a tal grado de asfixia que sea él quien repliegue velas. "El Gobierno no puede hacer ningún gesto para que determinados partidos políticos crean que la fuerza es el camino para conseguir sus objetivos. No se puede mostrar ni un signo de debilidad", dicen desde la cúpula del Partido Popular como si hablaran de ETA.

Pero también desde el PP y del Ejecutivo se elevan algunas voces que reclaman "una reacción" y advierten del peligro de dejar pasar el tiempo. Algo en lo que es especialista Rajoy y que, en este caso, se puede volver en su contra. Creen que para el año que viene la situación puede estar aún peor. No saben cómo con esta tensión Cristóbal Montoro va a cerrar un nuevo modelo de financiación y cómo afectará a las futuras convocatorias electorales. "Ya estará en marcha una gran campaña internacional sobre la consulta y la opinión pública condicionada", avisan desde el Partido Popular de Cataluña.

Hay quien recuerda como la noche de las últimas elecciones catalanas, cuando Artur Mas perdió 12 escaños, en Génova se celebraba por todo lo alto dando por hecho que ya se había acabado todo. Pero luego concluyeron que habían minusvalorado el problema y descubrieron que este, por el contrario, se había intensificado.

Todos piensan que se trata de "un pulso" en toda regla. "Es un conflicto que, tal y como está planteado, ya no se resuelve con cesiones. Esto ya no se arregla sin que haya un perdedor. Y habrá que ver a quien le corresponde, al final, ese papel", dice un diputado popular.

Entre las dos posturas sí se coincide en una cosa: en que hay que fortalecer el discurso, mostrar una posición "clara y firme" y que se debe profundizar en el plano propagandístico. Por ejemplo con la campaña "Derecho a saber, frente a derecho a decidir" para denunciar "las mentiras" de los independentistas. Dentro de la cual se enmarca también que el Ejecutivo haga a partir de ahora más visitas a Cataluña. Ayer se acercaba hasta allí la vicepresidenta, el ministro de Economía está acudiendo regularmente y la semana que viene irá Rajoy a Barcelona para participar en un foro empresarial.

En el Gobierno dicen, sin dar muchas pistas, que existe "una hoja de ruta". Pero esta pasa por el hecho de que Mas retroceda. "Entonces se saldrá en su ayuda de una forma generosa", comenta un ministro. ¿Pero y si no da marcha atrás? Creen que eso es imposible que ocurra. "No tiene alternativa. El caos financiero sería de una gran magnitud, quedaría fuera de Europa, los empresarios se rebelarían...", añade.

Rajoy sigue evitando el enfrentamiento. Apela a la prudencia y solo de forma esporádica y con el paso de las semanas lanza sus valoraciones. Después de la Diada, todo el mundo esperaba que se pronunciara. Pero no fue así. Esperó más de 15 días y a un viaje a Kazajistán para dar a conocer su punto de vista. Ahora, después, de que la Generalitat cifrara en 9.375 millones de euros la "deslealtad" del Estado respecto a Cataluña, también ha preferido guardar, por el momento, silencio y ha enviado al ministro de Hacienda a rebatir las cifras.

En La Moncloa aseguran que, a pesar de todas las reuniones secretas que han existido entre Rajoy y Mas, no ha habido "ningún intercambio de cromos". Y creen que el president llegará a un callejón sin salida porque a cada actuación suya, se le pondrá freno. Esa va a ser la pelea. Se le dirá que acuda al Congreso con sus planteamientos y se actuará como con el Plan Ibarretexe. Además, se irá al Constitucional cada vez que sea necesario. A los conservadores lo que más les preocupa en la actualidad es que los soberanistas vayan "envenenando" a la sociedad catalana.

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