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Martes, 17 de Septiembre de 2019

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La Policía recrimina a Marruecos la falta de colaboración en la lucha contra la trata

Los máximos cargos policiales dedicados a la lucha contra las redes de trata aseguran que no han detectado ningún caso de menores en nuestro país que haya acabado en las redes de explotación sexual

Hay investigaciones abiertas de posibles robos de niños o relaciones falsas de padres e hijos que llegan a España traídos por las mafias. De momento, no hay ningún caso demostrado. De las investigaciones abiertas por la Policía española no se conoce la fase exacta en la que se encuentran. Las pesquisas son conjuntas con Marruecos. "Por tanto, no sabemos en qué momento procesal están", explica el máximo responsable policial en la lucha contra la Trata de personas. Los agentes recriminan esta falta de colaboración. "Les mandamos muchísima información para trabajar casos concretos pero no hay feedback" explica.

El modus operandi de los agentes es el trabajo sobre el terreno. "Cuando llevas un rato y ves a un crío llorando durante horas y la madre no le hace ni caso te da la sensación de que no hay una relación materna filial. Desde el inicio pedimos que se hicieran las pruebas de ADN. Los juzgados la denegaban porque eran muy caras y dejaban en manos de la policía una labor que no podíamos hacer".

El agente cuenta otro hándicap en la identificación de menores. "Cuando hablamos de bebés de meses las huellas dactilares no son fiables. Y la Policía tampoco quería que la opinión pública no entendiera que tomábamos las huellas de bebés de seis meses. Queríamos evitar esa imagen, y además, no era fiable. Con los menores si lo hacemos para detectar si dentro de meses o años entra el mismo niño, la prueba más evidente de que se trataría de explotación".

Tras las dificultades para llevar a cabo estas pruebas la Policía pidió ayuda. Fue entonces cuando les "patrocinó" la Universidad de Granada. Desde ahí se hacen las pruebas de ADN a los menores y sus acompañantes. Pero sigue habiendo deficiencias. "Unas pruebas tardan unos días y nosotros tenemos un tiempo muy limitado para decidir si los padres van al CIE y los niños a un centro de menores; o todos juntos a un centro de acogida", dice este alto cargo.

Ahora, cada vez que llegan menores a España se hace la prueba de ADN para ver si son sus padres. "¿Qué pasa entonces? Que a veces empiezan a mover ficha" asegura. "Dicen que son sus tíos, o que son amigos de sus padres porque a los progenitores les mató la guerrilla etc". El último caso fue una barcaza que llegó a la costa el pasado 28 de octubre. Llegaron cuatro menores y dieron la custodia a quienes decían que eran sus familiares, dos niños de 6 y 7 años que el fiscal determinó que estarían mejor con quienes dijeron ser sus tíos.

"Los críos son oro"

Los inmigrantes que llegan con menores a España tienen el derecho -según el protocolo- de permanecer en el país si vienen acompañados de un menor. "Los niños que están entrando son la llave para que los mayores de edad puedan quedarse. Si vienes con un crío te quedas, son oro para las mafias".

Este máximo responsable policial -con años de experiencia en la lucha contra el tráfico de personas- asegura que a día de hoy no hay ningún caso detectado de menores destinados a la explotación. "¿Niños pequeños para la explotación sexual en España? Ninguno. Todavía no hemos detectado ninguno".

Los focos más duros

En la frontera de Argelia con Marruecos es donde la inteligencia policial ha detectado el mayor foco. "Allí se han hecho fuertes, han establecido una especie de campamento desde donde las mafias intentan la compra-venta de personas, niños y adultos".

Hay pesquisas abiertas que podrían dar resultado relativamente pronto. "Ahora ya tenemos base de ADN. Lo que queremos evitar es que un niño pase el Estrecho más de una vez. Aun así, todavía no hemos detectado ningún caso". Es más, "estamos en plena fase de duda pero no lo hemos podido demostrar. Hay investigaciones abiertas. Hay un equipo conjunto con Marruecos, nos reunimos, pero deja mucho que desear. Las ganas europeas de frenarlo chocan con la imposibilidad de Marruecos para llegar hasta el final. De diez gestiones, te hacen una o ninguna".

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