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A los Arctic Monkeys les gustan las lentas

La banda británica, con su líder Alex Turner al frente, presenta en Madrid las canciones de su quinto disco: AM

Alex Turner durante su actuación en el concierto que dio la banda británica en Zurich. /

Los británicos Arctic Monkeys saltaron este viernes al escenario del Palacio de los Deportes con impuntualidad española y cientos de bombillas formando una A y una M a sus espaldas. Su quinto y último disco, AM, arranca con un riff de guitarra sobre la sequedad de un tic tac, Do I wanna know, y así empezó su actuación también. Miles de personas acompañaban el ritmo con sus palmas y Alex Turner, camisa negra, americana blanca y tupé, empezó a recitar.

Los Arctic Monkeys se han convertido en una de las bandas más importantes de lo que llevamos de siglo. La energía de canciones como Brianstorm o Dancing Shoes, la segunda y la tercera del setlist, les llevó hace 10 años a protagonizar el final feliz de un cuento llamado MySpace. Pero el éxtasis guitarrero de sus comienzos ahora comparte protagonismo con propuestas más reposadas y, si alguien había decidido saltárselas escuchando los discos, ayer tuvo que enfrentarse a dos evidencias: que Alex Turner ha cambiado su look de adolescente brit por el de un rockabilly con aires a Johnny Cash, y que a los Arctic Monkeys cada vez les gustan más las lentas.

Tocando Crying lightning, una de las joyas de su repertorio, los Arctic Monkeys habían completado ya una ronda: cinco canciones de cinco discos distintos. Tocaba pisar el freno para explorar las bondades de su último trabajo (Arabella, Fireside, I want it all) con el peaje de la pseudobalada One for the road y, justo después, el delirio: I bet you look good on the dance floor. El Palacio de los Deportes, patas arriba a golpe de guitarra.

Con la primera oreja ya asegurada, Alex Turner decidió cambiar la guitarra eléctrica por una acústica y, en cuestión de segundos, la pista se llenó de mecheros (y móviles boca arriba).

El ritmo vacilón de Why'd you only call me when you're high? (¿Por qué solo me llamas cuando estás puesta?) maridó a la perfección con la infalible Fluorescent adolescent. Canciones que convierten a los de Sheffield en una de las bandas con mejor currículum del momento. Un grupo capaz de ganar adeptos disco tras disco, sin cometer los excesos comerciales de Muse o Coldplay y sin perder por el camino a quienes les jalearon cuando solo eran un fenómeno indie.

El final del concierto (de poco más de una hora) volvió a ser lento: I wanna be yours. Pero Alex Turner repasó en el backstage la pronunciación de "muchas gracias, es muy grande volver a Madrid" y volvió al escenario para despedirse con tres bises: Snap out of it, Mardy Bum (en versión lenta) y R u mine?. Esta noche, Barcelona.

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