Domingo, 09 de Agosto de 2020

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EL FINAL DE ETA

La supervivencia de ETA sin una estructura directiva

La detención de los jefes políticos de ETA deja a la banda armada sin una estructura para gestionar el desarme

 La policía francesa traslada a uno de los detenidos en una casa rural de Saint Etienne de Baigorri, en Francia, donde han sido detenidos miembros de la banda terrorista ETA. EFE/Juan Herrero

La policía francesa traslada a uno de los detenidos en una casa rural de Saint Etienne de Baigorri, en Francia, donde han sido detenidos miembros de la banda terrorista ETA. EFE/Juan Herrero / Juan Herrero (EFE)

ETA se ha quedado sin una dirección para gestionar su final. Desde que la banda armada anuncio de cese de actividades armadas , Iratxe Sorzabal y David Pla se han encargado de pactar un desarme con el gobierno con la mediación del comité de verificación internacional. ETA se comprometió a un desarme unilateral pero no ha habido en ningún momento decisión de hacerlo. Los dos ultimos jefes de ETA detenidos han tenido discrepancias con el autodenominado colectivo de presos políticos vascos, que recibe instrucciones desde París por parte de los historicos Mikel Antza y Soledad Iparraguirre 'Anboto'. Los dos "generales" de ETA, que fueron detenidos en octubre del 2004, insisten en mantener la cohesión del colectivo prohibiéndoles el acceso a permisos penitenciarios que suponen, al fin y al cabo, el cumplimiento de la ley vigente.

El final de ETA pasa por las cárceles y Sorzabal y Pla no han tenido autoridad para imponer sus directrices. A finales de 2013 los presos del autodemominado colectivo de presos vascos firmaron el Acuerdo de Gernika, en el que aceptaban acogerse a la legalidad penitenciaria y por lo tanto a la posibilidad de reinsertarse individualmente. Sin embargo, hasta ahora las iniciativas que se han presentado tienen un formato colectivo y han sido siempre rechazadas por la justicia. La petición de reinserción tiene que ser individual, tal y como marca el Código Penal del 2003, y no valen patrones colectivos.

Lo que queda ahora en Francia son miembros "sueltos" de la organización armada sin ningún tipo de estructura ni de dirección. Fuentes de la lucha antiterrorista hablan de menos de diez personas, poco conocidos incluso para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que esperan la posibilidad de refugiarse en otros lugares, como Bélgica, Irlanda, Inglaterra y Sudamérica, que es hasta donde se han desplazado todos los miembros de ETA que estaban en Francia en los ultimos años.

A la cabeza de estos países está Bélgica, donde los miembros de ETA clandestinos se mueven con total libertad. Los servicios de información del Estado llegaron incluso a situar a Sorzabal y a Pla en el país belga después de que las autoridades noruegas les expulsasen del país tras ocho meses de negociaciones con el comité de verificación internacional que no llegaron a buen puerto.

Fuentes de la lucha antiterrorista descartan en principio la posibilidad de que alguno de los miembros que sobreviven en Francia clandestinamente tenga autoridad y fuerza para tomar las riendas de otra estructura directiva que pueda seguir haciendo lo que hacían los detenidos. Sorzabal y Pla se encargaban también de controlar el arsenal armamentístico y explosivo que tiene todavía la organización armada, y de hecho habían llegado a diseñar un plan para gestionar los zulos que nunca terminaron de acordar con el comité de verificación.

A partir de ahora, lo que se espera son nuevas iniciativas por parte de la izquierda abertzale para reactivar la internacionalización del conflicto y algún paso de los mediadores internacionales que pueda encaminar de alguna forma el asunto del desarme.

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