Economia y negocios
EMPLEO

Cuatro preguntas y respuestas sobre el mercado de trabajo después de la crisis

Repasamos qué empleo nos deja la Gran Recesión en cuanto a salarios y tipos de contratos

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en la inauguración de un congreso en Madrid / Mariscal (EFE)

¿La calidad del empleo es un sueño?

Madrid

La manera más fácil de medir la calidad del empleo es con dos indicadores: la temporalidad y el tiempo parcial, formas más precarias del contratación que el contrato indefinido a jornada completa, que es la más estable.

En temporalidad, aparentemente tenemos buenas noticias: estamos ahora en el 25 %, frente a casi el 32 % de mediados de 2007. Sin embargo, esto se debe a que buena parte del empleo destruido con la crisis ha sido precisamente el temporal, y con la recuperación vuelve esa clase de trabajos (el aumento del empleo temporal está siendo a un ritmo mayor que la del empleo indefinido). Según la última EPA, hay más de 3.700.000 personas con un contrato de este tipo, algo que no se daba desde finales de 2011.

Y el tiempo parcial también está en alza: ahora el 15,7 % de los ocupados tiene un contrato de este tipo; en 2011 era un 11,7 %, cuatri puntos menos. El 63 % de las personas con jornada parcial tienen ese contrato porque no han podido encontrar uno a jornada completa, lo que indica que la mayoría no quiere el tiempo parcial. En 2007, ese porcentaje era del 32 %.

¿Cómo ha afectado la crisis a los salarios?

Con mucha dureza. Primero, porque la subida de los precios estaba por encima de los sueldos, y luego porque, directamente, los salarios bajaron. Entre 2010 y 2014 los asalariados perdieron de media un 7,2 % de poder adquisitivo. En los últimos trimestres, ya en 2015, la situación está mejorando algo: el último dato de salarios indica subidas de 0,6 % frente una inflación en negativo, pero queda todavía mucho camino para recuperar lo perdido durante los años más duros de crisis.

¿Qué pasa con el paro de larga duración?

Aunque el número de parados esté ahora por debajo de los niveles con los que comenzó está legislatura, la situación de los que están en el paro es más desesperada que entonces. Un 62 % de los parados lleva al menos un año en esa situación, buscando trabajo sin encontrarlo. Hace cuatro años, esa cifra no llegaba al 50 %, y al comienzo de la crisis estaba en torno al 25 %. Cada vez menos gente tiene acceso a prestación o subsidio, en torno al 40 % de los parados, y la protección es cada vez más subsidio (de peor calidad) y menos prestación contributiva. Los perceptores de prestación son el 41 % (en 2008 eran el 67 %).

¿Qué mercado laboral deja esta crisis?

Primero, con mucha menos gente: con tres millones menos de ocupados que antes de la recesión. Por sectores, la crisis ha barrido la construcción (se han perdido un millón y medio de empleos en este sector), pero también hay mucha menos industria: ahora sólo representa un 12,5 % del total de los ocupados, mientras que en 2008 era un 14,7 %. ¿Qué sector ofrece más empleo? La hostelería, que representa ahora un 8,5 % de la ocupación total, con más de un millón y medio de ocupados (es más que en 2008).

Y en cuanto a género, la tasa de actividad (es decir, el porcentaje de personas que quieren y pueden trabajar, parados y ocupados, respecto el total de la población) es prácticamente igual que antes de la crisis, el 59 %, pero porque entre los hombres ha bajado del 69 al 65 % y entre las mujeres ha crecido del 49 al 54. Es decir, muchas mujeres se han incorporado al empleo o a la búsqueda de empleo durante la crisis. La tasa de paro femenina, que antes de la crisis era mucho mayor que la de los hombres, se igualó en 2012 con la de ellos en el 24 %, pero la salida de la recesión vuelve a recuperar la brecha: el paro entre los hombres está ahora en el 21 %; entre las mujeres, en el 24.

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