, 17 de de 2022

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La Complutense busca patrocinadores millonarios entre las grandes empresas

La universidad madrileña intenta paliar el recorte de dinero público abriéndose al IBEX 35

Rectorado de la Universidad Complutense

Rectorado de la Universidad Complutense / ANTONIO MARTÍN

La Universidad Complutense, la mayor de España con casi 80.000 alumnos, abre sus puertas a los grandes inversores. La universidad madrileña publicó el pasado 12 de enero en su boletín oficial un reglamento con el que pretende ampliar la financiación privada y atraer a las grandes empresas. La nueva normativa crea distintas "figuras colaborativas" según la aportación económica: desde "patrocinadores estratégicos", para quienes hagan aportaciones de más de un millón de euros, o "patrocinadores de honor", para los que colaboren con medio millón, a "entidad colaboradora", que serán aquellos que financien proyectos de entre 10.000 y 30.000 euros. A cambio de su aportación las empresas podrán colaborar en el diseño de programas de postgrado, crear títulos propios o institutos universitarios. El reglamento también recuerda que las empresas podrán tener exenciones y beneficios fiscales derivados de su labor de mecenazgo. Además prevé la posibilidad de que, en el caso de que se generen derechos de explotación, la universidad podrá otorgar a las empresas todos los beneficios.

El texto señala que "la necesaria reforma de la financiación de las universidades públicas pasa por la diversificación de los fondos y el establecimiento de nuevos modelos de financiación (...) fundamentalmente privados". También dice que "las cada vez más escasas transferencias corrientes y de capital que reciben de sus respectivas Comunidades Autónomas consecuencia de la contención del gasto público derivada de la actual crisis económica" ha hecho que muchas universidades españolas hayan puesto en marcha programas de patrocinio y mecenazgo para obtener "otras formas de ingresos que contribuyan a su adecuada financiación y consecución de objetivos de interés general".

El rector, Carlos Andradas, admite que la intención es impulsar la financiación privada y que, en parte, la decisión de aprobar el reglamento se ha debido a la pérdida de financiación pública consecuencia de la crisis: "Los recortes plantean la necesidad de que, si uno quiere hacer cosas de más calidad, necesita fondos y entonces los buscamos allá donde podemos, sin ninguna duda", explica. La Complutense ha perdido más de un 13% de su presupuesto entre 2010 y 2015, según datos de Comisiones Obreras, un porcentaje que equivale a 77 millones de euros. El rector también asegura que se ha querido poner orden en las colaboraciones que ya había, como las cátedras extraordinarias de las que la complutense tiene una treintena, y reconocer a estos patronos su aportación.

Andradas defiende que ampliar la inversión privada será positivo para la universidad y que debe ser ella quien busque esa financiación: "Quiero romper el mito de que son los bancos o las empresas los que vienen a comprarnos cosas. No es así. Si nosotros nos quedamos cruzados de brazos nada sucede. Justamente la universidad tienen que tener una actitud proactiva. Decir:  queremos hacer esto y no podemos hacerlo porque no nos llega el dinero, ¿ustedes nos ayudarían?. Por ejemplo, ¿qué se hace con el patrocinador estratégico que tenemos? Financiar los cursos de verano". El patrocinador al que se refiere es el Banco de Santander que aporta a la universidad unos 4 millones de euros, según el convenio renovado en 2013 y que se ha mantenido sin cambios. Esta es, de momento, la única empresa colaboradora de esa magnitud pero se pretende que haya más admite Andradas. En cuanto a las cátedras extraordinarias la de mayor aportación es la de la multinacional farmaceútica GlaxoSmithKline que roza los 163.000 euros. El resto oscilan entre los 1.500 y los 45.000 euros.

El reglamento ha provocado recelo entre estudiante y profesores. Por un lado lamentan que un tema tan sensible, y que supone cambios importantes en las vías tradicionales de financiación , haya sido aprobado en el Consejo de Gobierno sin debate público entre la comunidad universitaria. Pero su principal inquietud es otra: "Lo que más nos preocupa es la absoluta falta de mecanismos de control para que esto se haga de forma trasparente", subraya Germán Garrido, profesor interino de filología alemana y miembro del colectivo `La Uni en la calle´. "Van a ser dos , tres, cuatro personas las que decidan que convenios se establecen, que cátedras...Si a alguien se le pasaba por la cabeza que la llegada del sector privado a la universidad iba a terminar con los viejos vicios pues es lo contrario abunda en ellos", añade. El rector responde que está abierto a introducir más control en las colaboraciones. "Se puede discutir", dice Andradas. " Lo que tenemos previsto es que haya un informe periódico al Consejo de Gobierno de qué cosas se van firmando. En estas cosas hay que conjugar la agilidad con que haya un control de que es lo que se hace, porque la imagen final es la de la Universidad Complutense y a mí eso es lo que más me importa". Andradas responde a las quejas sobre la falta de debate con que es el Consejo de Gobierno de la UCM el órgano competente para aprobar el reglamento y que informará al claustro el 2 de marzo. Afirma que el orden del día de los Consejos se publica previamente y que las reuniones se retrasmiten por streaming.

Los docentes también critican que el reglamento permita que la universidad pueda renunciar a los derechos de explotación de las investigaciones financiadas por empresas. "Aquí no hablamos de tener un recelo de partida respecto a la inversión o el mecenazgo del sector privado. Estamos hablando de que se ponen los recursos públicos al servicio de intereses privados", dice Germán Garrido. Andradas admite que es posible que una empresa se quede con los beneficios si la universidad renuncia y asegura que eso ya ocurría ahora: "Si algo fuera explotable hay que negociarlo. De hecho se hace así ya". Sin embargo cree que sería algo excepcional. El rector  piensa que lo habitual es que la universidad negocie para tener derecho a un mayor porcentaje de beneficios.

A los estudiantes la apuesta por la financiación privada les parece una equivocación. "Creemos que es el comienzo de una forma de privatización de la Complutense", afirma Sara Gancedo miembro del colectivo estudiantil La Caverna. "Es una manera de supeditar los recursos públicos a los intereses de las empresas privadas que van a empezar a tener un autentico control y poder de decisión dentro de la universidad". Tampoco los profesores entiende que se fomente está vía: "Este tipo de colaboraciones existía pero de una manera más reducida y sin el alcance que puede tener a partir de este reglamento. Se amplían tanto las cantidades económicas, estamos hablando de un millón o 500.000 euros,  como  la extensión de las funciones de estas colaboraciones con empresas privadas", argumenta Juan Varela-Portas, profesor de filología italiana en la UCM y que también pertence a `La Uni en la calle´.

Sara Gancedo pide buscar otras alternativas para paliar los recortes: "No dudo de que el motivo de sacar este tipo de medidas venga de los recortes que está sufriendo la universidad pública. Creo que es evidente. Pero lo que no es una solución es colaborar en este tipo de medidas. No se puede agachar la cabeza y decir: sí, estamos muy mal, así que vamos a seguir por este camino. Lo que hay que hacer es denunciar los recortes que está sufriendo la universidad y buscar soluciones. Reclamar a las administraciones públicas que nos den los medios necesarios. No renunciar a ellos , resignarnos y poner a la venta la universidad".

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