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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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¿Qué tiene Bruce Springsteen que les gusta tanto?

Entre las 77.000 asistentes de la primera noche del Rock in Rio Lisboa 2016, intentamos averiguar qué es lo que convierte al cantante en 'The Boss' ('El Jefe')

Bruce Springsteen, durante el concierto en Rock in Rio 2016 / ()

Están los Eurofans, los Believers y luego están ellos. No tienen nombre pero algunos llevan pañuelo en la cabeza. Los seguidores de Bruce Springsteen no suelen conformarse con un concierto por gira aunque suponga coger un avión a deshora o una paliza en coche. Ricard, por ejemplo, recorrió toda la gira española de The Boss en 2003 y luego hizo lo mismo en Italia. “Dormimos en baños de aeropuertos, en cajeros… porque a veces llegabas a una ciudad donde ya no había hoteles libres”, recuerda ahora con nostalgia. Este año se va a moderar. Sólo ha ido al concierto de Donosti y el Rock in Rio ni se lo planteó: “No voy porque es un festival y toca canciones más para el público en general, el fan que más le conoce se aburre un poco”. Traducido para los que no son tan fans, eso quiere decir algo así como que dos horas y media de concierto -en vez de las tres horas y pico que hace habitualmente- les sabe a poco y que, además, The Boss no está respetando el concepto de The River Tour en España tanto como les gustaría. La gira estaba concebida para hacer un repaso por todas las canciones del famoso disco de 1980 y, en Estados Unidos, así ha sido. Pero El Jefe, que para eso es El Jefe, ha decidido no ser tan estricto en Europa y los más puritanos no lo ven con tan buenos ojos. Este jueves por la noche, el repertorio fue mayoritariamente de otro disco, Born in the USA, y no pareció mucho importarle al público que estaba totalmente entregado al espectáculo de Springsteen.

Había muchos españoles entre los asistentes pero también había muchos portugueses que no quisieron perderse una noche tan especial, no sólo por The Boss sino también por el grupo anterior: Xutos & Pontapés. Si decimos que el ambiente del concierto fue más vibrante todavía con los portugueses que con el americano no mentimos. No se pudo acertar más con el cartel. Tanto Xutos como Springsteen tienen en sus filas el mismo público: gente de todas las edades. “En Portugal no hubo rock hasta después de la revolución [de los claveles]”, nos dice un portugués que reconoce ser más fan de Xutos que de The Boss. Los dos grupos comenzaron a finales de los 70 y siguen congregando a las masas 40 años después y, lo que es mejor, a sus hijos e incluso a sus nietos. En ese parque temático de la música que es Rock in Rio, había espacio para todos así que, por ese lado, podríamos considerar sus 66 años como un punto a favor. “Sus canciones son las canciones de nuestra vida, de nuestra historia”, cuenta un matrimonio portugués sólo algo más joven que Springsteen y, poco antes, Rodrigo, un niño de 11 años, decía que estaba deseando cantar Born in the USA, su preferida. Lo malo es que sus seguidores empiezan a notar que la edad pesa: “Es la primera vez que se le ve que le cuesta un poco”, dicen con la boca pequeña.

Sus conciertos se han convertido en un ritual. No se sale mucho del guion y sigue funcionando bien la historia que cuenta. Baja del escenario varias veces, sus fans le preparan pancartas donde escriben las canciones que quieren escuchar, él recoge algunos de esos cartones, invita a alguna chica a subir al escenario y, sobre todo, su repertorio es totalmente ochentero. En Lisboa sólo se escucharon dos canciones de más allá del año 2000. Es lo que su público quiere. Bruce es The Boss por esas canciones. Por si hay algún despistado en el concierto, además siempre que puede introduce Because the night (para sorpresa de muchos que no saben que es una canción de Springsteen que regaló a Patti Smith) y no renuncia a terminar con Twist and Shout mezclada con La Bamba aunque en Lisboa regalara en acústico This Hard Land, ya él solo en el escenario con su guitarra y su armónica.

El momento en el que Spingsteen subió a una chica al escenario / JOSE SENA GOULAO (EFE)

Springsteen se basta y se sobra para llenar el escenario solo pero además se acompaña de una banda excepcional que tiene mucha presencia durante el espectáculo. Algunos seguidores apuntan que, con toda seguridad, esta será la última vez que le acompañe la E Street Band pero cuesta imaginarse a The Boss sin ellos. Casi al final del concierto, en las pantallas se recuerda al teclista Danny Federici y al saxofonista Clarence. Ahora es su sobrino el que llena con el saxo el escenario cada vez que Bruce decide darse un baño de masas entre el público.

“Su música viene del corazón”, “es genuino”, “te hace salir a otro mundo”, “es increíble”, “es mítico”, “tiene mucha actitud en el escenario”, decían con fuerza algunos de los seguidores, españoles y portugueses, que habían viajado hasta Lisboa para verle. Pero si hay un mantra que repiten los fans es que Bruce Springsteen es auténtico.

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