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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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Muito obrigado, NOS Alive Festival

El festival portugués competía el pasado fin de semana con el BBK Live con grupos como Radiohead, Arcade Fire, Pixies y The Chemical Brothers. Muchos españoles optaron por coger la maleta y aprovechar la excusa del festival para comerse un bacalao à brás

Regine Chassagne y Win Butler, de Arcade Fire, en pleno concierto en el festival NOS Alive / ()

Hace tiempo que los festivales de música movilizan público de distintos países. En España lo sabemos bien, festivales como el FIB o el Primavera Sound tienen un alto porcentaje de público británico y Portugal también cuenta con un par de festivales que cada vez congregan a más extranjeros. Este fin de semana se celebró el festival NOS Alive en Algés, a unos 10 kilómetros al oeste de Lisboa, con 165.000 espectadores de 88 nacionalidades. Mar es de Granada y lleva tres años seguidos yendo: "Mis amigas y yo elegimos este festival el primer año por ser una alternativa internacional al BBK. Ambos festivales comparten todos los años gran parte de los grupos, pero a nosotras nos apetecía juntar el plan festival con un viaje a algún sitio que nos guste y Portugal nos encanta. Fue un acierto y hemos repetido porque la calidad de los grupos siempre es excelente y el ambiente y las instalaciones del camping ayudan mucho". Bea, cordobesa afincada en Madrid, también ha repetido por tercera vez: "He estado en otros festivales en España, como el FIB, el Low, el DCode... pero éste es, sin duda, el que más me gusta. Es el que mejor organización tiene. Además, aparte del gran cartel que tiene siempre, tiene el añadido de que es en Lisboa, una ciudad genial. Se puede aprovechar el día para hacer turismo y también para comer muy rico. Una mezcla perfecta. Y, encima, no tiene el calor sofocante de festivales como el FIB", cuenta Bea que sabe que, a pesar de las altas temperaturas durante el día, la sudadera no sobra por la noche en el paseo marítimo de Algés donde sopla bastante viento.

Muchos de los repetidores coinciden en que se notaba que este año había mucha más gente sobre todo a la hora de ir a pedir bebida –sólo cerveza y vino- y de hacer cola para el baño. Y es que el cartel superaba las expectativas de las ediciones anteriores. Dos grupos españoles fueron de los primeros en tocar el primer día a una hora que no ayudaba. A las cinco de la tarde se subían a distintos escenarios L.A. y Nudozurdo. "Me llevo muy buenas sensaciones de este festival. Aun habiendo tocado pronto, había muchísima gente, muy buena onda... Nos trataron de maravilla, el festival es realmente de lujo", destaca Luis Alberto, el cantante de L.A., que ya estuvo tocando hace unos años en otro festival en Lisboa, el Super Bock Super Rock.

Ed Simons y Tom Rowlands, The Chemical Brothers, durante la sesión / Rob Ball (WireImage)

Ya por la noche Robert Plant comenzó a caldear el ambiente con grandes clásicos de Led Zeppelin. A los Pixies les costó arrancar pero cuando sonaban los primeros acordes de temas como Here comes your man o Where is my mind? todo el mundo perdonaba los gallos de Black Francis. Además, la nueva bajista del grupo, Paz Lenchantin, es una digna sustituta de Kim Deal aunque duele que no toquen Gigantic. A estas alturas del festival ya se empezaba a notar la diferencia de sonido dependiendo de la ubicación respecto al escenario principal. El viento jugaba una mala pasada a los sonidos que viajaban de un lado para otro estropeando algunas canciones. Pero entonces llegaron The Chemical Brothers, que empezaron directamente con Hey Boy, Hey Girl. Era difícil mantener ese nivel durante el resto de la sesión pero lo consiguieron con proyecciones hipnóticas, decorados inesperados en el escenario y, sobre todo, con un ritmo sin tregua. Quien quisiera continuar con el ritmo lo podía hacer en el segundo escenario más grande con 2ManyDJs. Era jueves, la primera noche, y ya se quedaba pequeña esa carpa. Muchos se empezaban a preguntar por qué dejar vacío el escenario principal tan pronto cuando todavía eran muchos los que querían continuar la fiesta.

Yannis Philippakis, de Foals, se bajó del escenario durante su actuación / Roberto Ricciuti (Redferns)

Los conciertos empezaban cada día a las cinco de la tarde pero cuando realmente comenzaba a haber ambiente era a partir de las nueve. El segundo día, Foals consiguió que muchos estuvieran allí a las siete de la tarde pero Tame Impala fue el primero en llenar el escenario principal. Su psicodelia fresquita empastaba perfectamente con la luz del atardecer. Un buen aperitivo de lo que se avecinaba. Era la noche de Radiohead. Lo suyo sí es psicodelia. Bastaba con mirar para atrás durante el concierto y ver la cantidad de ojos cerrados dejándose llevar por la voz de Thom Yorke. El silencio del público era estremecedor. El respeto, máximo. El grupo varió el repertorio respecto a otros conciertos de su gira europea pero igualmente hizo un recorrido muy interesante por todos sus discos y no olvidaron Creep, un tema que han vuelto a incluir en su setlist después de 7 años. Tras dos horas y dos bises, acabaron con Karma Police en acústico. “I lost myself…” sonaba todavía horas más tarde en el autobús de vuelta al camping.

Thom Yorke, de Radiohead, durante el concierto / Rob Ball (WireImage)

A Two Door Cinema Club y a Hot Chip también se les quedó pequeño el segundo escenario. Los dos merecían estar en el principal y los asistentes lo habrían agradecido porque fueron los dos grupos que más han hecho bailar de todo el festival.

El tercer día, Calexico y Vetusta Morla eran dos platos fuertes que se servían fríos pronto. Aún así también fueron muchos los que llegaron al recinto todavía con calor y que tuvieron que elegir entre ver a los madrileños o a los de Arizona. También coincidían en hora José González y Band of Horses pero los que no dividieron al público fueron Arcade Fire que, junto con Radiohead, fueron los protagonistas del festival. Los canadienses crearon una auténtica fiesta encima y debajo del escenario. Parecía que cada canción era más épica que la anterior. No bajaron el nivel en ningún momento y las casi dos horas de concierto pasaron volando. M83 y Grimes volvieron plantear dilema de la elección a continuación. Los franceses decidieron cancelar ese día su concierto del día siguiente en Madrid pero sí actuaron en Lisboa mientras a la cantante de Grimes, sacada de un comic manga, se le quedó también pequeño el segundo escenario, como a Ratatat, encargado de cerrar los tres días de festival.

Pucho, de Vetusta Morla, durante el festival / Pedro Gomes (Redferns)

Tres días de música constante, ya fuera en el camping, en el autobús que llevaba al festival o en el recinto, donde en algunos lugares se podían escuchar hasta tres conciertos a la vez. Un punto de fuga era el escenario EDP Fado café. También había música pero era tranquila y podía escucharse sentada en ese pequeño bar repleto de fotografías de fadistas famosos. No era el único escenario alternativo del festival, que contaba con siete marcos distintos de música, incluido el DJ en la misma entrada del recinto.

El escenario de EDP Fado Café / JOSÉ FERNANDES

El descanso iba por cuenta propia y muchos optaron por el camping que recomendaba el festival. A pesar de la masificación, también se encontraba muy bien organizado y cuidado. El baño no estaba en ningún momento desantendido y no había tiempos largos de espera, tenía sombra en toda la zona de acampada y la piscina –también con dj- permanecía limpia a pesar de la cantidad de gente que pasaba el día allí cogiendo fuerzas para la noche. Para rematar la experiencia, seguro que más de uno también sacó tiempo para dar un paseo por Lisboa y comerse un bacalao à Brás. Poco más se puede decir que muito obrigado, NOS Alive.

La piscina del camping estaba llena pero no llegaba a ser agobiante / MARTA FERNÁNDEZ

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