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Sábado, 24 de Agosto de 2019

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"Las comisiones servían para que los funcionarios entregasen obras a Mercasa y cerraran los ojos"

Armando Andrade, el exdirectivo de la empresa pública que alertó a Mercasa del desvío de fondos públicos a cuentas en Nueva York y de mordidas a funcionarios en Angola, relata en una entrevista en la Cadena SER cómo se procedía

Vista de la fachada de las oficinas de Mercasa en Madrid /

Se llama Armando Andrade y fue director general del Consorcio a Mercasa Incatema en Angola entre 2009 y 2011, cuando ya no pudo aguantar la presión y el hostigamiento al que le sometió el "comisionista", Guillerme Taveira Pinto, que fue la primera persona de contacto de la empresa pública en Angola para construir un mercado. Un contrato de 285 millones de dólares que según el hombre que Mercasa puso en Angola para controlar a Taveira Pinto estuvo plagado de irregularidades, comisiones y desvío de fondos públicos.

Andrade señala que Mercasa no tenía infraestructura en Angola y que "todo pasaba por Guillerme Taveira y su empresa Sonadi". El dinero público para el proyecto "llegaba a las cuentas de Sonadi y yo no tenía acceso". Una parte de ese dinero, revela, "se entregaba a altos funcionarios y altos cargos para que entregasen obras a Mercasa y cerraran los ojos ante las grandes deficiencias en la construcción del mercado".

El propio Andrade detalla las comisiones: "Dinero, regalos o viajes a Europa" para los funcionarios angoleños a los que, añade, "podría identificar absolutamente y sin problemas porque lo tengo todo anotado".

El dinero público que Guillerme Taveira recibía de Mercasa no sólo iba destinado a pagar mordidas a funcionarios. Armando Andrade denuncia el desvío de fondos a Nueva York a "cuentas controladas por Taveira". "Se sacaba mucha crema", resume el exdirectivo del consorcio. A pesar de que estas denuncias de Armando Andrade llegaron a la dirección de la empresa pública en Madrid y de que el Ministerio de Comercio de Angola abrió una investigación no hubo "ninguna consecuencia práctica y todo se quedó en agua de borrajas" porque "a nadie le interesaba".

Todo pasaba por su despacho

Andrade asegura que tuvo una relación "fría y distante" con Guillerme Taveira y que era "imposible" evitar su continuidad. En la entrevista, asegura que "todo lo que era empresa española y estatal que quería hacer negocio en Angola pasaba por su despacho". Recuerda que dejó de trabajar en las oficinas de Sonadi cuando empezaron las gestiones de Taveira para la empresa pública española de armamento, Defex. "Todo aquello era con dos generales angoleños y yo no quise saber nada pero es que también estuvieron por ese despacho los señores del Canal de Isabel II" porque, sentencia, "esto se veía venir porque Guillerme Taveira es un delincuente". Taveira está en busca y captura por su presunta implicación en el caso Defex que investiga la Audiencia Nacional por el desvío de 100 millones de dólares en un contrato de venta de armas.

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