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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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México, contra el reloj

Crónica de un rescate de los muchos que, días después del terremoto, siguen buscando a gente con vida entre los escombros

Tareas de rescate en la madrugada del viernes en unos de los edificios hundidos en la calle Amsterdam, del barrio La Condesa (Ciudad de México) /

Aún no ha salido el sol en la Ciudad de México. Brandon Soriano cruza con prisa uno de los controles policiales que se han montado en casi cualquier esquina del barrio de La Condesa diciendo: "Soy yo, el que salí hace un momento al baño", le dice al agente sin llegar a pasarse. El objetivo es que solo los voluntarios y profesionales que participan en las tareas de rescate puedan llegar hasta los edificios derrumbados.

En éste hasta el momento se han recuperado cuatro cadáveres y aún se busca a dos personas, una señora y un joven de 20 años. La misma edad que Brandon. "Esta noche entraron los perros, han ladrado y han estado entre los escombros, pero no han encontrado nada. Pura ropa, colchones y así". Pero nada. En las últimas 20 horas -nos confirma otro de los especialistas en rescate en un momento de descanso- no han encontrado ningún rastro que permita mantener la esperanza. Y el reloj no deja de correr.

"Hasta el momento no hay una señal de vida, yo creo que esto acabará antes de la una de la tarde", comenta Sonia de Armas, vecina de la misma calle, "no creo que se espere a las 72 horas del protocolo oficial". Ésa es la referencia que todos tienen hoy en la cabeza. A las 13:14 de este viernes se cumplirán exactamente tres días del terremoto, y según las normas internacionales, sólo entonces se pueden dar por finalizadas las tareas de búsqueda de posibles supervivientes.

Detalle del casco de uno de los vountarios / RAFA PANADERO

Haití, Indonesia.... algunos responden citando casos en los que se hallaron personas con vida entre los restos de otros terremotos cuando surge la pregunta. En un edificio cercano ya se ha comenzado a emplear maquinaria pesada para remover escombros y un agente nos reconoce que desde la madrugada se ha dado por finalizada las tareas de rescate. Las autoridades insisten en que siempre que haya alguna esperanza se va a seguir buscando.

Acaba de amanecer. El grupo de rescatadores que lleva ocho horas removiendo escombros entre lo que queda del edificio anuncia que su turno ha terminado y comienza a bajar mientras el resto de compañeros que aguardan en los alrededores de las ruinas les dedican un sentido aplauso. Vuelven a entrar los perros. Tampoco hay habido suerte. Pero el siguiente equipo ya está preparado para seguir la búsqueda.

"Mi sentir está en esta calle porque son mi comunidad y mis vecinos, pero por supuesto que cuando se termine aquí, iré donde se necesite y pueda aportar algo", dice Sonia a modo de despedida. "La esperanza está ahí, si aquí no aparece nada, yo me voy a ir a otro lado. A rascar, y a rascar... si encontramos a alguien, con esa persona me conformo", concluye Brandon antes de colocarse la mascarilla, el casco... y mirar el reloj.

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