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Miércoles, 20 de Noviembre de 2019

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LA VENTANA LA VENTANA El Gran Wyoming y Víctor Manuel en 'La Ventana'

Los estudiantes exigen garantías para sentarse a negociar con Daniel Ortega

Las protestas siguen diariamente en varias ciudades nicaragüenses pidiendo justicia y rendición de cuentas por los crímenes cometidos por la policía

Un hombre participa en la vigilia contra el gobierno de Daniel Ortega / ()

Ha pasado justo una semana y los estudiantes universitarios de Managua recuerdan el 19 de abril con una angustia que todavía no pueden creer. Protestaban pacíficamente en la Universidad Centroamericana, la UCA, contra la reforma de la Seguridad Social que el presidente Ortega aprobó la noche anterior por decreto, cuando miembros de la Juventud Sandinista irrumpieron en el campus con gases lacrimógenos y balas de goma.

Los manifestantes huyeron de las aulas cuando se percataron que dejaron a compañeros detrás. Volvieron a buscarlos y esta vez se encontraron a los policías antidisturbios cargando contra ellos. Los universitarios respondieron con morteros y pedradas. Los enfrentamientos acabaron con las vidas de dos estudiantes, Darwin Manuel Urbina y Richard Edmundo Pavón, y un policía, Jilton Rafael Manzanares.

La represión de las fuerzas de seguridad aumentó durante los tres días posteriores. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos ha confirmado la muerte de 32 personas. Los estudiantes denuncian además centenares de heridos, y decenas de detenidos y desaparecidos.

El 19 de abril, los estudiantes cambiaron sus apuntes por morteros, aprendieron a hacer puntos de sutura en pocos minutos y se empezaron a organizar para luchar contra la represión del gobierno de Daniel Ortega y contra los fantasmas de una Nicaragua que tiene pendiente vivir un proceso de reconciliación nacional: los de la guerra civil.

Cientos de personas participan en una vigilia en Managua para honrar a las víctimas de la represión policial de la última semana / MARTA DEL VADO

Esa organización ha cristalizado en el “Movimiento Estudiantil 19 de abril”, mediante el que los jóvenes quieren organizar sus reivindicaciones en las calles y sus reclamos ante las autoridades. Dicen que están dispuestos a sentarse a dialogar, siempre y cuando el gobierno ofrezca garantías. Entre ellas, la seguridad de los estudiantes, quieren tener la certeza de que no va a haber represalias contra los manifestantes, aunque ya las ha habido. Decenas de manifestantes han perdido sus empleos en organismos del Estado, o han cancelados sus expedientes académicos por participar en las protestas.

El Movimiento pide también la liberación de todos los manifestantes presos, el esclarecimiento de las personas desaparecidas, la identificación de las víctimas y las causas de su muerte; un proceso de rendición de cuentas mediante el cual los responsables respondan ante la justicia. El 19 de Abril exige además anular los antecedentes penales de todos los detenidos en las protestas y el cese de los dirigentes policiales.

"Con sus mentiras no se puede negociar"

Cientos de personas participan en una vigilia en Managua para honrar a las víctimas de la represión policial de la última semana / MARTA DEL VADO

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, pide a los organismos internacionales independientes (ONU, OEA-CIDH, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, etc.) que vengan con urgencia a Nicaragua a investigar lo que califican de “crímenes de Estado” y a identificar la responsabilidad de sus autores.

Entre tanto las protestas en las calles de varias ciudades del país no cesan. Una vigilia en Managua ha recordado este miércoles a las víctimas de la represión. En la Rotonda Jean Paul Genie, donde había un “árbol de la vida” (enormes esculturas de metal con forma de árbol iluminado de colores distribuidos por toda la ciudad por antojo de la vicepresidenta Rosario Murillo) que fue derribado por los manifestantes, hay ahora árboles naturales plantados por ellos. “Árboles de verdad, de los que dan oxígeno, el mismo que el orteguismo nos está quitando”, dice Edwin Carcache, uno de los miembros del 19 de abril, estudiante de Comunicación de la UCA. Al lado de los nuevos árboles naturales hay cruces hechas a mano, fotografías de las víctimas, flores y velas para honrar a los que califican como “héroes” por “dejarse la vida” defendiendo la libertad y la justicia del pueblo nicaragüense frente a un “gobierno autoritario”.

Witney, estudia psicología en esa universidad, no quiere que el Movimiento se siente en la mesa de diálogo con este gobierno. “Que renuncien, que se vayan”, dice. “Con este derramamiento de sangre y con sus mentiras, no tenemos nada que negociar”.

Managua empieza a retomar su pulso habitual después de 72 horas sin episodios de violencia. Los comercios han abierto tras de los saqueos del fin de semana. La policía ha desaparecido de las calles. Los miembros de la Juventud Sandinista también. Lo que debería ser una señal positiva, llena de desconfianza a los universitarios, que no descartan que vuelva la violencia cuando se vayan los medios internacionales, cuando se apacigüen los ánimos en la calle. Por ese temor siguen atrincherados en la Universidad Politécnica. Reviviendo continuamente su pesadilla del 19 de abril. Reviviendo continuamente los fantasmas de su guerra civil.

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