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Llarena intenta convencer a Alemania de que entregue a Puigdemont acusado por rebelión

El magistrado insiste, en un escrito dirigido a Schleswig-Holstein, en calificar los hechos como rebelión aunque poniendo también encima de la mesa la sedición: compara la actuación de Puigdemont con la de un "presidente de un Land alemán"

Carles Puigdemont ofrece una rueda de prensa en Berlín / ()

"La presente investigación es singularmente compleja y extensa. El sumario cuenta con 3.900 folios". El juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha enviado un escrito a la Audiencia de Schleswig-Holstein insistiendo en la entrega de Carles Puigdemont acusado de un delito de rebelión y reprochando a la Justicia germana que no se limite a analizar "los hechos que se atribuyen y no la calificación jurídica" del auto de procesamiento. 

Ante la negativa inicial de la Audiencia de entregar al expresident por un delito de rebelión - pilar maestro de la macrocausa que dirige desde hace medio año en el Tribunal Supremo - el juez Llarena ofrece más información: "Si necesitan ustedes conocer algún elemento o circunstancia concreta, les agradecería que pidieran nueva información sobre ese aspecto", dice a sus homólogos alemanes. 

El juez insiste en la calificación de rebelión, y justifica de nuevo que el uso de la violencia en Catalunya fue el suficiente para torcer el brazo del Estado español: "Confiamos que autoricen la extradición del procesado por los hechos que han sido inicialmente calificados por la autoridad judicial de emisión como delito de rebelión", dice.

El magistrado del Tribunal Supremo vuelve además a establecer una comparación entre la distribución territorial alemana y la española para justificar la acusación por este delito: "No resultaría entendible que los hechos descritos, si se ejecutaran con capital exclusivamente privado, puedan ser cometidos por el Presidente de un Land sin contrariar la ley penal alemana en ninguno de sus preceptos".

Rebelión... o sedición

En el auto en que confirmó su propia decisión de procesar por rebelión a doce acusados - sin contar a Toni Comín, no personado en la causa - Llarena ya explicó que el proceso de acusación durante el juicio correría a cargo de la Fiscalía y la acusación popular, y la condena dependerá de los magistrados de la sala de lo penal que dirijan el plenario, explicando que la acusación podría llevarse también por los cauces de la conspiración para la rebelión o la sedición. 

Ante las autoridades alemanas, Llarena sólo abre la puerta con respecto al segundo delito: "Alternativamente, los hechos podrían ser calificados como un delito de sedición del artículo 544 del Código Penal", dice en su escrito. 

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Cadena SER

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