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Jueves, 21 de Noviembre de 2019

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"Cuando vimos a los guardacostas libios supimos que todo se había fastidiado"

  • Ismael salió de Gambia con el objetivo de llegar a Italia, pero los guardacostas libios lo encerraron en un centro de detención. Allí estuvo 10 meses: "Solo abrían las puertas cuando moría alguien, sacaban los cuerpos y las volvían a cerrar"
  • En Libia, según Amnistía Internacional, hay 7.000 personas en centros de detención.

Ismael, en su tienda de materiales de construcción en Kartong, Gambia /

La tienda de Ismael se llama 'Happy Corner' (Esquina Feliz). Está en una calle sin asfaltar, de arena, como casi todas las de este pueblo del Sur de Gambia, cerca de la frontera con Senegal. De aquí a Libia hay 21 días de viaje. "Desde Banjul a Senegal, desde Senegal a Mali, después a Burkina Faso, a Níger...". Eso y 90.000 dalasis, unos 2.000 euros. La misma cantidad de dinero que le pedían a Ismael para salir del centro de detención de Libia en el que lo metieron. "¿Cómo se supone que voy a conseguir ese dinero otra vez? Es mejor sentarme y esperar a que llegue mi día, porque nunca sabes cuando vas a salir de ahí...".

La Guardia Costera libia lo interceptó en el mar. A él y a otras 143 personas. "Solo pensábamos en llegar a Italia. Cuando estás ahí, esperando para montarte en el barco, no piensas en que puedes ahogarte, en que el barco puede volcar... Solo en Italia. Es lo único que tienes en la mente. Nos imaginábamos allí. Estábamos felices. Hasta que nos cogieron. Cuando los vimos, supimos que todo se había fastidiado. Sabíamos que podían arrestarnos". 

Desde hace un mes, Ismael vende materiales de construcción / Cadena SER

Ismael quería ir a Italia, trabajar y ayudar a su familia. Pero lo metieron en un centro de detención. Allí estuvo 10 meses. "Nos dijeron que nos íbamos a matar en el mar, así que nos tenían que rescatar. Yo pensé: 'Si quisiéramos morir, nos quedaríamos en nuestro país'. En la celda éramos unas 86 personas, con un metro cuadrado para cada dos". Ismael, mientras lo cuenta, está serio, un poco nervioso. Quizás por eso suelta, de vez en cuando, una carcajada.

"Apenas abrían las puertas de la celda. Solo cuando moría alguien. Entonces las abrían, sacaban los cuerpos y las volvían a cerrar". Vio morir a dos de sus compañeros. "Si llamas a los guardias y les dices que hay personas enfermas, te dicen: 'Tienen hambre, dales algo de comer'. Pero, ¿de dónde sacamos la comida si la que te dan ni siquiera es suficiente para ti?".

Ismael tiene poco más de 25 años y su sueño era ir a Italia / Cadena SER

Ismael y el resto de los detenidos volvieron a su país en mayo de 2017, en aviones de la OIM. "Mi familia pensó que había muerto. No habían sabido nada de mí durante 10 meses". Ahora este chico de poco más de 25 años vende materiales de construcción en su 'Esquina Feliz' y ya no quiere ir a Italia.

En lo que va de año y según los últimos datos de la OIM, la Guardia Costera libia ha interceptado en el mar a cerca de 5.000 personas que habían salido de las costas libias. Hay, además, 7.000 personas, según Amnistía Internacional, encerradas en los centros de detención del país, un número que está aumentando en los últimos meses. Centros en los que organizaciones como Amnistía o Médicos Sin Fronteras han documentado abusos, torturas y violaciones de Derechos Humanos.

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Cadena SER

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