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Condenado un policía por espiar a su expareja usando bases de datos policiales

La Audiencia de Madrid ha impuesto tres años de cárcel a un agente de Policía Nacional por consultar los hoteles en los que se hospedaba su expareja a través de ficheros policiales: víctima y condenado siguen trabajando en la misma comisaría

El condenado es agente de Policía Nacional en activo / ()

Un agente de Policía Nacional de la localidad madrileña de Alcalá de Henares ha sido condenado a tres años de prisión por usar las bases de datos policiales para espiar a su expareja, también agente del cuerpo. El condenado, que ya ha recurrido la sentencia y tiene dos expedientes disciplinarios abiertos, vigilaba en qué hoteles se hospedaba su víctima para después “hostigarla” y enviarle también cientos de mensajes a su móvil: según fuentes del caso, víctima y condenado - sobre el que pesa una orden de alejamiento de 500 metros -  siguen trabajando en la misma comisaría aunque en departamentos distintos.

Según la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid a la que ha tenido acceso la Cadena SER, esta vigilancia se prolongó durante nueve meses entre 2016 y 2017, varios años después de dejar su relación y con un hijo pequeño en común. La víctima, también agente de Policía Nacional pero en la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM), se encontró con que su ex sabía en qué hoteles había estado y en qué lugares estaba, reprochándole después en cientos de mensajes que tuviese una pareja y negándose a aceptar el fin de su relación.

La mujer terminó denunciando los hechos cuando la situación se convirtió en "hostigamiento e insufrible presión" y los investigadores descubrieron que el acusado había usado sus credenciales para acceder a dos bases de datos policiales y vigilar en qué hoteles se hospedaba: el sistema ARGOS y el fichero CONTROL. Realizó hasta treinta y siete búsquedas en apenas nueve meses "sin que existiera causa ni investigación policial" que justificase las pesquisas, explican las magistradas.

La sentencia le impone un total de tres años de prisión por un delito de descubrimiento y revelación de secretos en concurso con otro de acoso, además de una multa de 3.600 euros y seis años de inhabilitación y una orden de alejamiento de medio kilómetro. La sentencia, según cuentas fuentes del caso a la Cadena SER, ya ha sido recurrida por el acusado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, mientras que fuentes policiales aseguran que sigue trabajando mientras tiene dos expedientes disciplinarios abiertos.

Su "único propósito"

Las magistradas de la Audiencia Provincial rechazan los argumentos de defensa del agente y consideran que el propósito de vigilar los movimientos de la víctima era "controlar la vida privada que pudiera tener su ex pareja tras la ruptura, averiguando cuantos datos pudiera obtener en los ficheros consultados". La sentencia, además, habla de "un acoso telefónico sistemático sin visos de cesar" documentado en más de cien páginas de mensajes a su expareja.

Getty Images

La mujer, también agente de Policía Nacional, sospechaba que su ex controlaba sus movimientos a través de las bases policiales, pero no tenía pruebas que lo demostrasen: "Me sentía espiada, me daban miedo ir a cualquier lado porque se enteraba de todo lo que hacía", contó ella en el juicio.

Posible expulsión

Fuentes del caso confirman a la SER que el acusado ya ha recurrido su sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, teniendo todavía una tercera oportunidad en el Tribunal Supremo: en caso de devenir en firme, la pena de tres años de prisión implicaría su entrada obligatoria en prisión aunque carece de antecedentes penales. Víctima y agresor siguen trabajando en la misma comisaría, teniendo en ocasiones los mismos turnos aunque en departamentos distintos.

Fuentes policiales afirman que el acusado no ha sido apartado del servicio y que sigue trabajando aunque tiene dos expedientes disciplinarios abiertos. Según el régimen disciplinario de la Policía Nacional ser condenado por delito doloso relacionado con el servicio es considerado una falta muy grave y puede acarrear la expulsión del cuerpo.

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Cadena SER

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