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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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El asombroso mecanismo de defensa de las abejas asiáticas para repeler a las avispas

La barrera aleja a los depredadores más pequeños y protege las colmenas de las abejas

El vídeo muestra cómo actúan las abejas ante el ataque de avispas. / YouTube

La Apis dorsata es un tipo de abeja, comúnmente conocida como abeja asiática grande, que nidifica en un único panal al igual que otras familias como la Apis florea. Un panal, que suele estar suspendido de las ramas de los árboles o acantilados, que puede tener una altura comprendida entre los tres y los 25 metros del suelo.

Por esa misma razón, este panal se convierte en el eje central de la colonia. Dado que estos nidos están bastantes expuestos y son accesibles para los depredadores como las avispas, estas abejas tienen que destinar un gran número de recursos en materia de defensa. Según cuentan los expertos, cerca de tres cuartas partes de las abejas obreras de la población se dedica a defender la colonia.

El asombroso mecanismo de defensa de la Apis dorsata

Entre los mecanismos de defensa de esta familia para defender el panal destacan algunos como la 'bola de calor', mediante el que las abejas calientan sus cuerpos a una temperatura de 45 grados centígrados. Un sistema letal para las avispas que ayuda a repeler cualquier ataque del pequeño depredador. Pero no es el único.

La Apis dorsata también es capaz de hacer frente a avispas, avispones y aves pequeñas gracias a su comportamiento "brillante", también conocido como agitación defensiva. Una especie de danza al unísono que simula una ola que sube y baja a través del panal mediante el que las abejas son capaces de mantener a raya a todos aquellos depredadores que intentan acceder a la colmena.

Así se produce la agitación defensiva de las abejas

Para crear este asombroso mecanismo de defensa, las abejas situadas en la capa exterior empujan sus abdómenes hasta 90 grados hacia arriba y los agitan de manera sincrónica, creando este asombroso efecto de ola. De hecho, según cuentan los expertos, este movimiento también puede ir acompañado de rozaduras en las alas, mediante el que las abejas emiten un sonido que repele a los depredadores.

Cuando la primera de estas abejas desarrolla esta función, la señal se transmite a las abejas más cercanas, quienes siguen a la primera para crear este escudo. De esta manera, las abejas consiguen confundir a la avispa y repelerla. Al ver que no puede atacar a una única abeja, la avispa no tendrá otra opción que buscar una presa más fácil, por lo que dejará el nido.

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