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Madrid, Barcelona, Zaragoza y varias ciudades italianas muestran su apoyo a la labor de las ONG en el Mediterráneo

Este frente municipal, un primer paso, aseguran, surge en un momento en el que en el Mediterráneo ya no opera ninguna organización humanitaria

Manuela Carmena y Ada Colau se han reunido en las últimas horas con el papa / ()

Varios alcaldes italianos y de las ciudades españolas de Madrid, Barcelona y Zaragoza firmaron hoy una "alianza" para apoyar a las ONG en la "innegociable" labor de salvar vidas en el mar ante una Europa que "se hunde" en la gestión del fenómeno.

El manifiesto, articulado en siete puntos, sirve de declaración común para la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; la de Barcelona, Ada Colau, y el de Zaragoza, Pedro Santisteve, y a los de ciudades italianas como Milán, Nápoles, Bolonia, Siracusa, Palermo y Latina.

Este frente municipal, un primer paso, aseguran, surge en un momento en el que en el Mediterráneo ya no opera ninguna organización humanitaria, algunas con sus barcos bloqueados y todas afectadas por la política de puertos cerrados de países ribereños como Malta, Francia o Italia.

La declaración constata la alianza entre estas importantes urbes europeas "para dar apoyo a las organizaciones humanitarias y barcos" y revertir lo que consideran una "involución de los principios fundacionales de la Unión Europea" al eludir los rescates.

Colau, que ayer abordó este tema con el papa junto a Carmena, que este sábado no acudió a la firma por sus problemas de movilidad, denunció que "la política de los Estados europeos no representan a las ciudades" y tachó de "masacre" los naufragios producidos en los últimos años.

"En los últimos cinco años 17.000 personas han muerto ahogadas en nuestro mar Mediterráneo, es una masacre", opinó Colau en declaraciones ante los medios.

En una rueda de prensa posterior, el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, apostó por una "profunda reforma de la legislación europea" para que "todas estas políticas que equiparan a los seres humanos como ilegales dejen de llevarse al terreno de la seguridad".

Por su parte el regidor de Palermo (sur), Leoluca Orlando, una de las voces más críticas contra la férrea política migratoria del ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, y su ley de Seguridad, defendió la necesidad de difundir "la solidaridad" en el día a día de las ciudades y municipios.

Y es que el fenómeno de la seguridad no entiende de razas y, para ello, ilustró el caso de un grupo de inmigrantes que denunciaron a unos mafiosos que los extorsionaban: ¿Quiénes son los sicilianos?", planteó Orlando.

Muy duro se mostró otro de los principales adalides de la acogida en Italia, el alcalde de Nápoles (oeste), Luigi de Magistris, al avanzar que si alguna vez se juzga a los responsables de las políticas que perpetran "el crimen" del Mediterráneo, su administración se personará como acusación.

El regidor de Bolonia (norte), Virginio Merola, rechazó que esté en ciernes una hipotética invasión migratoria, como sostiene la propaganda de la ultraderecha gobernante en Italia: "Las personas ven la televisión y piensan que están siendo invadidas", explicó.

El de Siracusa (sur), Francesco Italia, que ha tenido que ver cómo los barcos humanitarios esperaban frente a sus costas un puerto en el desembarcar a decenas de inmigrantes, consideró que salvar vidas es "un deber" y pidió a Europa "asumir su responsabilidad".

El manifiesto hace especial hincapié en instar a las autoridades europeas a cumplir sus obligaciones internacionales sobre el rescate en el mar y critica el levantamiento de muros o los acuerdos con países terceros en África para que corten el flujo migratorio.

Y denuncia la falta de acuerdo en la reubicación de inmigrantes: Europa "se hunde cuando los gobiernos europeos, envueltos en sus banderas y en supuestas visiones prácticas, evitan ayudarse solidariamente entre ellos ante flujos migratorios provocados por conflictos regionales", alerta.

"Debemos rescatar a Europa de sí misma. Nos negamos a que la respuesta europea ante este horror sea la negación de sus Derechos Humanos y la inacción ante el derecho a la vida. Salvar vidas es innegociable y no autorizar salidas de barcos o negarles puerto un crimen", defienden los alcaldes italianos y españoles.

Agradecen además "el coraje" de la sociedad civil, de los barcos de las ONG Open Arms, Seawatch, Mediterranea, Aita Mari, del pesquero de Santa Pola en noviembre salvó a 12 inmigrantes frente a Libia, de la Guardia Costera italiana o del Salvamento Marítimo español.

Los alcaldes de estas ciudades avanzaron que seguirán colaborando para "revertir la involución de los principios fundacionales de la UE y mantener el proyecto europeo a flote". Todo para impulsar "una alianza en el mar y otra en tierra para un Mediterráneo con futuro", zanjan en la declaración.

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