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La contaminación del aire causa ya 8,8 millones de muertes al año en el mundo

Según un estudio realizado por el prestigioso Instituto Max-Plank de Alemania, y que publicado hoy el boletín de la Sociedad Europea de Cardiología, la contaminación atmosférica provoca ya un millón y medio de muertes más que hace sólo 3 años. Además, el problema es especialmente grave en las grandes ciudades de los países de Europa.

Prohibidas las actividades al aire libre en los colegios de primaria de Seúl, la capital de Corea del Sur, por la alta contaminación. / ()

Utilizando un nuevo método para analizar los efectos de las diversas fuentes de contaminación del aire, investigadores de dos centros de Alemania (entre ellos, el prestigio Max Plank) ha detectado que la contaminación del aire causa ya 790.000 muertes al año en Europa (659.000 muertes en la UE), y 8,8 millones en todo el mundo.

Como consecuencia de ello, sólo en Europa, la contaminación atmosférica representa una reducción en la esperanza de vida de más de dos años.

Además, el 60% de las muertes se deben a enfermedades cardiovasculares, como ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares, que se ven agravadas por la alta concentración de sustancias tóxicas en la atmosfera de las grandes ciudades.

En La Ventana hemos hablado este viernes con Julio Díaz, jefe del departamento de epidemiología y Bioestadística del Instituto Carlos III de Madrid. Díaz defiende que "la mortalidad es solo el último eslabón de la cadena". Antes de ella debemos hablar, según el expertos, de cómo la contaminación es causa "del aumento de los casos de alergia", pero también de cáncer de pulmón, de mamá y hasta de los nacimientos de niños por debajo del peso que se considera saludable.

Díaz explica que, según sus estudios, la mortalidad en nuestro país relacionada con la contaminaicón alcanza las 10.000 muertes al año. "Son muchas. Es el 3% de las muertes que se producen en España, ocho veces más que las muertes por accidentes de tráfico, la quinta parte de la mortalidad por trabajo. Son números brutales que no calan en la gente porque lo ven como algo lejano; pero ya está aquí", ha dicho.

Un millón y medio más

Esta nueva investigación calcula que la contaminación del aire mata ya 8,8 millones de personas, al año, un millón y medio más de muertes que los últimos cálculos realizados en el 2015 por la OMS, la Organización Mundial de la Salud. “Esto significa que la contaminación del aire causa más muertes al año que fumar tabaco”, advierte el coautor del estudio, el profesor Thomas Münzel, del Departamento de Cardiología del Centro Médico Universitario de Mainz, en Alemania.

A nivel mundial, este problema ambiental es el responsable de 120 muertes anuales por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, en Europa la tasa de moralidad es aún mayor: 133 muertes al año por cada 100.000 personas.

Por países

 

La contaminación del aire causó una tasa de mortalidad de 154 por 100.000 en Alemania (con una reducción de 2.4 años en la esperanza de vida), 136 en Italia (reducción en la esperanza de vida de 1.9 años), 150 en Polonia (reducción de la esperanza de vida de 2,8 años), 98 en el Reino Unido (reducción de la esperanza de vida de 1,5 años) y 105 en Francia (reducción de la esperanza de vida de 1,6 años).

Sin embargo, en el viejo continente, las tasas de mortalidad son más altas en los países situados al este, como Bulgaria, Croacia, Rumania y Ucrania, con más de 200 por año por cada 100.000 habitantes.

Causas

Según este estudio científico, esta elevada mortalidad en la Unión Europea es consecuencia de dos factores: la mala calidad del aire y la elevada densidad de la población, lo que conduce a una exposición que se encuentra “entre las más altas del mundo”, según explica también el coautor de esta investigación, el profesor Jos Lelieveld, del Instituto Max-Plank de Química en Mainz (Alemania).

A tenor de estos nuevos y dramáticos resultados, los responsables de este informe piden a los gobiernos nacionales que adopten “medidas urgentes” para reducir la contaminación del aire. Y esto incluye los límites legales aprobados en la UE para poder adaptarlos a las directrices mucho más estrictas de la propia OMS.

De hecho, muchos otros países, como Canadá, Estados Unidos y Australia, ya han incorporado a su propia legislación la directriz de la OMS.

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