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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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Científicos españoles descubren por qué una persona vive 90 años y un ratón sólo 2

Una investigación genética realizada por el CNIO y el Zoo de Madrid con cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes, ratones y humanos revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos tiempo.

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¿Por qué un ratón vive dos años, un elefante, 60, y un ser humano, 90? Tras analizar el código genético de nueve especies de mamíferos y aves, un equipo del CNIO (el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) ha descubierto la posible causa, porque ha detectado que existe una relación muy clara entre lo que vive cada especie y la velocidad a la que se acortan sus telómeros, es decir, las estructuras que protegen los genes en los cromosomas.

Y esta relación se puede expresar con una ecuación matemática y, por lo tanto, tenemos ya una fórmula capaz de predecir, con exactitud, la longevidad de una especie, por ejemplo, como la nuestra.

“Hemos hallado un patrón universal, un fenómeno que explica la duración de la vida de las especies”, afirma María Blasco, una de las autoras de este trabajo.

Esta investigación pionera ha sido realizada en colaboración con el Zoo Aquarium de Madrid y la Universidad de Barcelona y ha sido publicada en la prestigiosa revista "Proceedings of the National Academy of Sciences".

Causa

 

El estudio compara los telómeros de ratones, cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes y humanos, y revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos.

Además, esta relación también se da en otros procesos, como el crecimiento poblacional, la extinción de especies, la masa corporal y los ingresos individuales.

 Para Maria Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO y directora del trabajo, el que haya una relación tan clara entre velocidad de acortamiento de los telómeros y longevidad apunta a que “hemos hallado un patrón universal, un fenómeno de la biología que explica la duración de la vida de las especies, y que merece más investigación”.

Hace tiempo que se sabe, gracias en gran parte al trabajo del grupo de Blasco, que los telómeros están en el origen del envejecimiento del organismo. Sin embargo, cada vez que las células se multiplican para reparar daños sus telómeros se hacen un poco más cortos. Pero, a lo largo de la vida puede ocurrir que los telómeros se acorten demasiado, y no se puedan regenerar más y cuando eso sucede la célula deja de funcionar normalmente.

Es el primer estudio a gran escala que compara este parámetro, que es muy variable entre las diferentes especies. Por ejemplo, los telómeros humanos pierden, de media, unos 70 pares de bases (los ladrillos del material genético) al año, mientras que los de los ratones, unos 7.000 pares de bases. Por lo tanto, la longevidad no depende de cómo de largos son, sino de cuán rápido se acortan, como subrraya Kurt Whittemore, el primer firmante de este estudio.

Mejor predictor

Las medidas se hicieron en muestras de sangre de varios individuos de nueve especies y los investigadores midieron los telómeros en los glóbulos blancos de individuos de distintas edades, en cada especie.

Los resultados indican que la velocidad de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de especies mucho mejor que otros parámetros considerados hasta ahora, como el peso corporal (en general las especies más pequeñas tienden a vivir menos tiempo) o el ritmo cardiaco.

Uno de los pasos obligados ahora, creen los autores del trabajo, es estudiar especies muy longevas para su tamaño, como el murciélago.

En cualquier caso, “estos resultados apoyan la idea de que el acortamiento crítico de los telómeros y la consiguiente aparición de daño en el es un factor determinante de la duración de la vida de las especies”, concluyen ambos investigadores.

 

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