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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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Las plataformas quieren blindar que los 'riders' sean autónomos por ley

Glovo, Deliveroo, Uber Eats y Stuart proponen al Gobierno que reforme la Ley para que los repartidores sean siempre considerados autónomos y no trabajadores por cuenta ajena

"Quieren legalizar la figura del falso autónomo. Quieren tener un trabajador sin derechos, mientras la plataforma se lava las manos, se lleva todo el dinero y no cotiza nada", dicen desde UGT

Deliveroo / ()

Autónomos sí o sí. Las plataformas de reparto digitales quieren que los repartidores que trabajan para ellas, conocidos como 'riders', sean autónomos por ley. Aseguran que están viviendo una etapa de "inseguridad jurídica" a la que hay que poner fin con una reforma de la legislación.

Ahora hay varias empresas inmersas en procesos judiciales para determinar la situación laboral de los repartidores. La Inspección de Trabajo cree que son falsos autónomos, pero las sentencias que los jueces han dictado hasta ahora son contradictorias: algunas dan la razón a la Inspección y a los trabajadores y otras, a las plataformas. Para acabar con esa contradicción, quieren que la ley establezca que esa relación es mercantil y en ningún caso laboral.

La idea consiste en reformar la Ley 20/2007 para que regule, de forma específica, la relación entre las plataformas digitales y los repartidores. Para que la relación sea mercantil, es decir, para que los repartidores sean considerados autónomos, tendrán que cumplir una serie de requisitos: "disponer de autonomía, no exclusividad y aportar los instrumentos o herramientas fundamentales para el desempeño de su prestación". Añaden, además, que los repartidores podrán elegir, con libertad, "la forma, el horario y los días en los que quiere trabajar, sin penalizaciones".

Las plataformas, asociadas en la Asociación Española de Economía Digital, argumentan su propuesta en la posibilidad de ofrecer a esos trabajadores autónomos una serie de garantías, sin la necesidad de tener una relación laboral. "Lo que no puede ser es que las empresas encuentren problemas a la hora de ofrecer coberturas y que esas coberturas, esas ventajas, puedan suponer una reclasificación de la figura, que haya una inspección de trabajo y lo reclasifique como una relación laboral", explica el director de la asociación, Luis Zimmerman.

"Lo que buscamos es que los repartidores, cuando eligen realizar esa actividad, lo hagan con la mayor seguridad y garantías y con todas las coberturas que las empresas puedan ofrecer, sin que entremos en un territorio de inseguridad jurídica y sin que las empresas tengan que reclasificar a estas personas como personal laboral", insiste.

La propuesta abre la puerta a que las empresas puedan ofrecer esas coberturas y garantías, como, por ejemplo, indemnizaciones por despido o bajas por enfermedad. Abre la puerta, pero no lo exige por ley. Quedaría, por tanto, a voluntad de las empresas el ofrecerlas o no.

Legalizar el falso autónomo

"Lo que buscan es legalizar la figura del falso autónomo", asegura Gonzalo Pino, secretario sindical de UGT. "Quieren tener un trabajador o trabajadora que no tiene derechos y que todo lo que tiene que ver con su situación laboral depende absolutamente de él o de ella. La plataforma se lava las manos, se lleva todo el dinero y no cotiza nada".

Creen que, con la propuesta, están desmontando el mercado laboral. Existen, aseguran, fórmulas suficientes en la legislación laboral española como para crear una nueva, en exclusiva, para las plataformas digitales. "Lo que están pidiendo es blindar una forma de trabajo en la que se niega el contrato de trabajo, rehúyen de ese tipo de contrato. Quieren llevarnos a un escenario donde desaparecen los derechos para los trabajadores y todos los beneficios van para la empresa. Son los nuevos esclavistas del siglo XXI. Si quieren ofrecer más garantías, que hagan un contrato laboral. O todo o nada", dicen desde el sindicato.

Tanto los sindicatos, como la Inspección de Trabajo y los riders asociados en plataformas como RidersxDerechos, mantienen que el trabajo que realizan es propio de un trabajador por cuenta ajena y no un trabajador autónomo. Aseguran que dependen de la plataforma, que están obligados a seguir unas reglas impuestas y no pueden tomar decisiones, como cualquier trabajador por cuenta propia.

El TRADE digital

Otra de las propuestas que hacen desde las empresas es adaptar la figura del TRADE, el trabajador autónomo económicamente dependiente. Es un modelo que utilizan muy pocos autónomos en nuestro país porque solo puede adherirse a ella los que facturen un 75 % a la misma empresa. Estas plataformas proponen bajar ese umbral de dependencia económica para que la figura sea más flexible y permita a más trabajadores adherirse a ella.

A cambio, ofrecen una serie de coberturas que no tiene el trabajador autónomo habitual. Proponen, por ejemplo, incorporar una provisión de seguros por accidente, un kit de seguridad o concretar la indemnización a percibir por el profesional si la plataforma acaba con el contrato de forma unilateral.

"No son precarios"

Para estas plataformas la precariedad de los repartidores "es un mito". "Esta aseveración es continúa y no es así. Estamos hablando de unos ingresos por hora entre 8 y 11 euros, teniendo en cuenta que el convenio colectivo que les sería de aplicación tiene fijado un salario por hora de 4 horas. Esa acusación, por lo tanto, habría que discutirla".

Los repartidores cobran por pedido y no por hora trabajada. Por lo tanto, ese cálculo que hacen desde las plataformas, depende de cuántos pedidos decida hacer cada repartidor y de cuántas horas decida trabajar a la semana. Los riders han denunciado en muchas ocasiones la precariedad que sufren, cómo se ven obligados a trabajar sin descanso, todos los días de la semana y cómo su seguridad está en riesgo continuamente. De hecho, hace unos meses un repartidor, Pujan, murió en Barcelona atropellado por un camión. No es el primero, en el último año han muerto 14.

Pujan, además, no tenía una relación directa con Glovo: era un inmigrante en situación irregular y estaba utilizando una cuenta de otro compañero. En cambio, desde las plataformas, aseguran que el trabajo que ofrecen las plataformas es una oportunidad "que está dando solución a la búsqueda laboral en muchos sectores en los que existen dificultades, como la inmigración". 

"Si los repartidores no sufren precariedad, ¿a qué se le llama hacer 60 km diarios?, ¿qué significa que al final de una jornada un repartidor termine en neto con 5 euros de salario?, ¿qué significa que para tener un salario mínimo digno tengas que estar disponible todas las horas del día?... ¿A eso qué nombre le podemos poner?", se preguntan desde UGT.

Existen alternativas

La precariedad que sufren estos trabajadores ha llevado a algunos de ellos a formar alternativas dignas. La Pájara, en Madrid, o Mensakas, en Barcelona, son dos cooperativas que ofrecen servicios de reparto y ciclomensajería. Se han propuesto ser una alternativa al modelo de las grandes plataformas. Sus trabajadores no son autónomos, cobran por hora trabajada y no por pedido.

Según la Asociación Española de Economía Digital, en 2018, la aportación total al PIB de las plataformas digitales fue de 643 millones de euros y se prevé que se eleve a los 2.277 millones de euros para 2020.

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