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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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Acabar con el sinhogarismo es posible

El presidente de la Fundación HOGAR SI, José Manuel Caballol, asegura que, si hay voluntad política, en dos legislaturas se podría acabar con este problema. En la actualidad se calcula que en España más de 30.000 personas no tienen un hogar.

Macarena ha pasado más de 20 años en las calles de Córdoba y en una “chabolilla a la vera del río”. Hoy vive en un piso que le proporciona la Fundación HOGAR SÍ, a través del programa Housing First. Este es un modelo para actuar contra el sinhogarismo que nació en Estados Unidos y se ha extendido a Canadá, Finlandia y otros países europeos con muy buenos resultados. Desde la Fundación explican que este sistema convierte la vivienda en un elemento prioritario en el proceso de inclusión de la persona que se ha quedado sin hogar. Las únicas condiciones para acceder a este programa son: tener más de 18 años, estar en situación de sinhogarismo crónico y aportar, si es que los tienen, el 30% de sus ingresos para contribuir a pagar el alquiler y los suministros.

Macarena vive desde hace casi tres años en un piso ella sola junto a sus tres perros y su gato, dice que este es un proceso lento porque después de tantos años en la calle cuesta adaptarse y volver a vivir entre paredes. “Pero estoy en ello, poquito a poco”. Esta mujer menuda y de piel curtida en la intemperie nos habla de su adicción a las drogas de las que, asegura, se ha desenganchado con mucho esfuerzo. Nos cuenta macarena que tener un hogar le ha devuelto la dignidad y que lo que más le gustaría sería volver a ver la playa y bañarse a poder ser en Castro Urdiales, donde nació, donde aún vive su madre y donde, según le han contado, el agua ya no está tan fría como antes.

  Un hogar para enfermos crónicos y terminales

Pablo nació hace 65 años en Marruecos de padres cordobeses, refugiados políticos, añade. Es un hombre culto, al que le gusta conversar, leer y escuchar música. Pablo rompe, por estas y otras razones la idea que muchos tienen de una persona sin hogar. Ahora vive en la Casa Salud de la Fundación HOGAR SI. Llegó a este centro en enero de este año tras un diagnóstico de cáncer de colon con metástasis, un ingreso hospitalario y el alta médica. Pablo explica que esta es su casa, la única que tiene, y el lugar donde ha recibido la atención y los cuidados que necesita. Los médicos han decidido dejar los tratamientos de radio y quimioterapia, tras comprobar que no servían para nada y que sólo prolongaban el sufrimiento del paciente. Pablo lo sabe y nos dice que tiene miedo, como cualquier ser humano. Pese a sus miedos y al dolor, que combate con opiáceos, hace un par de semanas celebró su cumpleaños, 65, y lo hizo rodeado de amigos.

 

 

 

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