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Miércoles, 11 de Diciembre de 2019

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"Hay gente que deja a su paso un rastro de cadáveres", la historia sobre violencia de género que conmueve en redes

"A mí me dieron plaza en una terapia para mujeres maltratadas. A él nadie le recomendó que fuera a ningún sitio"

Una mujer relata en Twitter su historia /

Este lunes se conmemoraba el Día Internacional contra la Violencia de Género y miles de personas de toda España salieron a las calles para clamar contra la violencia machista que sufren muchas mujeres de todos el mundo. Durante el día de ayer una usuaria de Twitter atesoró el arrojo suficiente para contar su historia y la de otras mujeres que sufrieron violencia por parte del mismo hombre. 

Molecula, que así se llama esta mujer en la red social hizo pública su experiencia con la violencia de género. Ella es una de las muchas mujeres que se han atrevido a hablar en Twitter y además invita a reflexionar con una frase demoledora: "A mí me dieron plaza en una terapia para mujeres maltratadas. A él nadie le recomendó que fuera a ningún sitio"

El maltratador no recibió terapias, no se sometió a preguntas incómodas por parte de psicólogos, tampoco educación en perspectiva de género. Nadie le explicó que la violencia de género no es una opción posible. Y el maltratador siguió con su vida, también haciéndole la vida un infierno a sus relaciones. 

Porque como dice Molecula "hay gente que va dejando a su paso un rastro de cadáveres y cuanto antes les detectes, menos daño podrán hacerte", es la conclusión y la recomendación que hace esta mujer a otras que están viviendo una situación similar a la que ella vivió.

"Al principio era tan majo y tan adorable que nadie podría prever en lo que se convertiría después", comienza relatando su historia. "Las cosas iban muy bien, hasta que se le pasó el subidón de la novedad. De pronto yo era una creída por tener educación universitaria y le miraba por encima del hombro. De repente yo me pavoneaba por ganar más dinero que él. De un día para otro se instaló en mi casa", comenta Molecula. 

"Yo era una creída y una arrogante pero vivir en mi casa de gorra le venía de maravilla. Como mi casa era en mi propiedad, no me pagaba nada porque sería como vivir a su costa. Nada, ni su parte del gas", prosigue en su relato. "La cosa empezó a escalar hasta que le puse en la puta calle por última vez, momentos en que arreciaron las llamadas telefónicas diarias (más de 70 algunos días), con amenazas, propuestas de arreglar las cosas, insultos y acoso variado". Esta mujer terminó sufriendo depresión.

Ella tuvo la fortuna de contar con el apoyo de un amigo y denunció. Ganó el juicio y el infierno que terminó para ella. Un infierno que iba a sufrir otra mujer aunque ella todavía no lo sabía. Dos años después Molecula recibió una llamada de una mujer que víctima del mismo hombre. Ella también salió airosa de la relación. 

Tres años después Molecula vuelve a recibir noticias de otra mujer: le enseño whatsapp con insultos, desprecios, ofertas de arreglar las cosas... "Su vida era un puto infierno", añade. "Pero tenían una niña. No es fácil mandar a tomar por culo al padre de tu hija". Finalmente, la mujer denunció y ganó la custodia de su hija. Él desapareció de su vida. Ahora está con otra chica, con ella tiene una hija. "Suma y sigue", dice Molecula. 

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