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Viernes, 28 de Febrero de 2020

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Y Sánchez eligió a un académico

Ni el perfil gestor de Guirao, ni el del televisivo Máxim Huerta: Sánchez elige a José Manuel Rodríguez Uribes, un académico "machadiano" y firme defensor del laicismo para un área en la que no tiene experiencia previa

Fotografía de archivo del portavoz adjunto del PSOE en la Asamblea de Madrid y exdelegado del Gobierno en Madrid José Manuel Rodríguez Uribes que será el nuevo ministro de Cultura y Deportes en sustitución de José Guirao

Fotografía de archivo del portavoz adjunto del PSOE en la Asamblea de Madrid y exdelegado del Gobierno en Madrid José Manuel Rodríguez Uribes que será el nuevo ministro de Cultura y Deportes en sustitución de José Guirao / PABLO MARTIN (EFE)

Pedro Sánchez optó por el académico. El perfil del próximo titular de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes —nombre, junto al de Justicia, que más se ha hecho de rogar en el intermitente goteo de nombres con el que Moncloa ha estado informando en los últimos días— no se parece ni al del gestor José Guirao, que sale del ejecutivo con la concordia de todos los sectores de su área; ni al del efímero y televisivo escritor Máxim Huerta. Aunque el nombre de Manuel Cruz —otro académico y ex presidente del Senado— ha estado en las quinielas casi hasta el momento último del anuncio —por wasap— de la Moncloa, periodistas y trabajadores de la cultura han estado hilvanando nombres en una quiniela donde muchos asumían que sería el nombre del titular de Cultura el que recuperara el adjetivo de gobierno bonito con el que se describió el ejecutivo de Sánchez conformado tras la moción de censura.

Pero el presidente miró dentro de su partido, y si cabe, dentro de la federación de donde viene: finalmente la cuota madrileña del gobierno estará en el ministerio de Cultura. Aunque su elección no resulta a simple vista resultado de ese puzle entre federaciones con los que los presidentes socialistas suelen lidiar en la formación de sus gobiernos. Porque Uribes, más que un socialista con trascendencia orgánica y conocedor de la fontanería interna del partido, es un académico militante del PSOE, cercano a Sánchez y a Rubalcaba, cuyo ascenso en el partido ha estado ligado a la amistad y confianza de ambos secretarios generales.

Pero Uribes es, sobre todo, uno de esos socialistas convencidos de que la historia del partido se inserta en una genealogía que viene del mundo obrero, pero también, de una estela de intelectuales españoles de izquierdas que han encontrado en este partido el único trampolín hacia una España moderna y laica. Su perfil y su discurso se parece más a los de esos académicos que se aglutinaron en torno al PSOE en los setenta, chaqueta de pana en mano. De hecho, Uribes, a diferencia de Gabilondo, otro intelectual del partido o de Manuel Cruz es heredero directo de ese grupo: fue discípulo de Peces Barba, que dirigió su tesis doctoral. El padre de la constitución fue además fundador de la Universidad Carlos III de Madrid, centro universitario inspirado y vinculado en sus orígenes al PSOE, donde Uribes es profesor titular de Filosofía Política y Filosofía del Derecho.

El día que tomó posesión como delegado del gobierno en Madrid, Jose Manuel Rodríguez Uribes (Valencia,1968) comenzó su intervención citando a Pascal y a Machado. “Saber encontrar la justa medida de las cosas, nada mejor que el diálogo sincero y leal desde una filosofía machadiana, civil y moderna”, dijo el académico en un discurso donde defendió la ética y la laicidad, dos de sus máximas banderas que lo han acompañado en su vida académica es autor de varios libros, como Justicia y Derecho (la utopía posible) (Thomson Reuters, 2015) y Elogio de la laicidad (Tirant lo Blanch, 2017) y política: con Sánchez llegó a la Ejecutiva Federal asumiendo la secretaría ejecutiva de Laicidad.

Llegó a la casi primera fila de la política con Rubalcaba, con quien fue jefe de gabinete del Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas de Terrorismo entre 2005 y 2011, y reapareció, esta vez en la primera línea, de la mano de Sánchez, que lo nombró delegado del gobierno en la Comunidad de Madrid cuando el madrileño llegó a la Moncloa. Una de las medidas más destacadas de su mandato fue “el perfil bajo” que otorgó a la Policía Nacional en los desahucios, con cada vez menos participación en los desalojos de viviendas, algo que le habían pedido diferentes colectivos sociales. Y entre sus éxitos reconocidos: la celebración de la final de la Copa Libertadores sin ningún altercado.

Su carrera parecía estar en Madrid, donde algunos lo veían casi como candidato natural a la alcaldía de la capital, puesto que finalmente asumió el exseleccionador Pepu Hernández, o sustituto de Gabilondo como candidato a la Puerta del Sol.

Pero, ¿y la cultura? Más allá de sus citas a escritores; su trayectoria, académica y política explica que su nombramiento haya sido más aplaudido en las filas del PSOE que en el mundo de la cultura, que ha recibido su nombre con cierto escepticismo, pero con un voto de confianza. Su carrera ministerial comienza con los retos que inició Guirao: desarrollar el Estatuto del Artista o impulsar un pacto por la lectura. Será aquí cuando el académico, y traductor al español de Elogio de la templanza y otros escritos morales, del filósofo italiano Norberto Bobbio, pueda demostrar esa templanza y capacidad de diálogo de la que tanto promulga citando a Machado.

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