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Martes, 18 de Febrero de 2020

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El portero de 11 años que defendió a una árbitra y se enfrentó a los padres de la grada

Pablo Hernández paró un partido de alevines para mandar a callar a unos padres que no paraban de insultar a una árbitra llorando

Imagen de niños jugando al fútbol

Imagen de niños jugando al fútbol / Getty Images

Se llama Ana López, es árbitra y ha tenido que vivir uno de los episodios más tristes que se recuerdan en el Complejo Deportivo de La Toba (Avilés). El estadio asturiano presenció el pasado fin de semana una escena terrible entre los niños que jugaban al fútbol y los padres que gritaban desde la grada.

Tiene 19 años y le tocaba arbitrar el encuentro de Tercera Alevín entre el Avilés Stadium CFel Deportivo Valdés CF. Todo transcurría con normalidad, hasta que la ovetense comenzó a recibir improperios por parte de la grada, algo que tristemente se ha convertido en más que habitual en los terrenos de juego. "Había bastante gente en las gradas y pronto llegaron los goles del equipo visitante", recuerda Ana en El Comercio.

Tanto los padres como las madres comenzaron a ponerse nerviosos y empezaron a pagar sus frustraciones con ella. Ana estaba dirigiendo su tercer partido como árbitra. Entre tantos gritos, protestas e improperios, se agobió por la tensión del momento y no pudo evitar contener las lágrimas. Rápidamente los entrenadores acudieron a calmarla, pero los padres seguían insultando. 

"Desgraciadamente estas situaciones no son nuevas y se repiten casa semana por los campos de fútbol", lamentaba. No había llegado ni el descanso, pero en el Complejo Deportivo de La Toba solo se escuchaban palabras malsonantes hacia Ana. Hasta que apareció su ángel de la guarda.

"Dejad a la árbitra tranquila de una vez"

Se llama Pablo Hernández, tiene 11 años, es portero y se dirigió a esos padres con una actitud muy enfadada: "Callad y dejad a la árbitra tranquila de una vez", les gritó. "¿No veis que está llorando? ¡Parad, parad!". 

En ese instante, lo único que pasó a escucharse fueron mensajes de apoyo y ánimo a Ana. "Lo estás haciendo bien, venga ánimo", le chillaban. La árbitra recuperaba el tipo y seguía con el partido adelante. 

Pablo, un ejemplo para los padres

En un encuentro que tuvieron ambos después del partido, Ana solo tenía palabras de agradecimiento para Pablo. "Muchas gracias por todo, eres un ejemplo para los padres", le dice. El joven contestó de forma muy sincera: "Solo me daba pena que llorases y me parece que la situación ha sido injusta. Son los padres los que deben trasmitir otros valores", sentenció.

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