Jueves, 03 de Diciembre de 2020

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Las 10 batallas que decidirán si el próximo presidente de EEUU va a ser Trump o Biden

Las elecciones de EEUU se celebran en los 50 estados al mismo tiempo, sin embargo, hay una serie de estados clave, conocidos como 'swing states' que serán vitales para determinar si Donald Trump o Joe Biden serán el 46º presidente de EEUU

El demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump durante el debate celebrado el pasado jueves

El demócrata Joe Biden y el republicano Donald Trump durante el debate celebrado el pasado jueves / Getty Images

270 votos. Este es el objetivo que tanto Donald Trump como Joe Biden desean conseguir en las inminentes elecciones presidenciales de EEUU. 270 es el número de electores que necesita un candidato a la presidencia de Estados Unidos para convertirse en el líder del país y será el dígito más repetido este próximo 3 de noviembre, fecha en la que los norteamericanos están llamados a las urnas.

Cada cuatro años los estadounidenses depositan sus papeletas en los 50 estados del país para elegir a su próximo presidente. Sin embargo, el sistema electoral de EEUU es bastante particular y le elección de Trump o Biden como el 46º presidente de Estados Unidos dependerá de un órgano conocido como Colegio Electoral.

En ese Colegio Electoral cada estado (más Washington DC) recibe al menos tres votos y cada estado tiene un número de representantes prácticamente proporcional a la población de dicho territorio. De esta forma, California es la región que más votos aporta (55), seguida de Texas (38), Florida (29) y el estado de Nueva York (29). En total son 538 los electores que van a elegir al próximo presidente de EEUU, por lo que para vencer, tanto Trump como Biden necesitan la mitad más uno de los votos, es decir, 270.

El sistema durante las elecciones presidenciales se basa en un sencillo principio: el candidato que consigue más votos en un estado se lleva todos los votos de ese estado. Solo Maine (4 votos) y Nebraska (5 votos) utilizan un sistema diferente para asignar sus votos.

De esta forma, por ejemplo, si un candidato se hiciera con la mayoría de los votos de Florida se llevaría los 29 votos que aporta este estado al Colegio Electoral. Este particular sistema hace que los candidatos presidenciales destinen muchos recursos a ganar un grupo muy concreto de estados. Son los conocidos como 'swing states' o 'battleground states' (en español, estados bisagra), territorios muy disputados en los que las distancias entre Biden y Trump son mínimas y podrían ser ganados por cualquiera de los dos este próximo 3 de noviembre.

No siempre gana quien consigue más votos

Existe la posibilidad de que un candidato a la presidencia consiga más votos que su rival en todo el país y aún así pierda las elecciones al no alcanzar la cifra de 270 votos en el Colegio Electoral. Dos de las últimas cinco elecciones en EEUU han sido ganadas por candidatos que consiguieron menos votos a nivel nacional que sus oponentes.

En 2016 Hillary Clinton acumuló 66 millones de votos en todo el país, por los 63 millones de Donald Trump y aún así el magnate se hizo con 306 votos en el Colegio Electoral, frente a los 232 de la exsecretaria de Estado. Esta situación también se repitió hace ahora 20 años, cuando en las elecciones del año 2000 George W. Bush fue el único candidato que consiguió superar la barrera de los 270 votos, a pesar de perder el voto popular por más de medio millón de papeletas frente al demócrata Al Gore.

Para encontrar más comicios en los que el candidato menos votado acabara alzándose con la presidencia hay que remontarse hasta el siglo XIX, donde ocurrió hasta en tres ocasiones con tres presidentes diferentes: John Quincy Adams, Rutherford B. Hayes y Benjamin Harrison.

Un resultado improbable

Parece bastante improbable que esto suceda en las elecciones de 2020. La web especializada en sondeos FiveThirtyEight estima en un 9% las probabilidades de que Joe Biden consiga más votos y pierda el Colegio Electoral como le ocurrió a Clinton hace 4 años. Por el contrario, la probabilidad de que eso le suceda al actual presidente de EEUU es inferior al 1%.

Todavía más remota es la posibilidad de que Trump y Biden se repartan a partes iguales el Colegio Electoral con 269 votos para cada uno. En caso de empate la elección del 46º presidente de EEUU caería en manos de la Cámara de Representantes, en la que cada estado tendría un voto y haría falta una mayoría de 26 votos para nombrar al nuevo líder del país. El Senado (100 votos) sería el encargado de elegir al vicepresidente y en este caso haría falta una mayoría de 51 senadores para declarar un vencedor. Al realizarse dos votaciones independientes en la Cámara de Representantes y el Senado podría darse la situación de que fueran investidos un presidente y un vicepresidente de diferentes partidos.

Por lo tanto, estos son algunos de los estados más impredecibles, con las encuestas más ajustadas y a los que hay que prestar especial atención en la noche electoral del 3 de noviembre: 

Texas (38 votos electorales)

El estado de Texas ha sido indudablemente republicano en las últimas 10 elecciones presidenciales. Durante los últimos 40 años el 'estado de la estrella solitaria' ha generado victorias abrumadoras de los candidatos republicanos con diferencias que casi siempre han sido superiores a los 10 puntos. Aquí George W. Bush ganó por 23 puntos en 2004 y Ronald Reagan se alzó con la victoria por 27,5 puntos en 1984.

En 2016 Trump entraba en el mes de noviembre con una ventaja de 6-7 puntos en las encuestas de Texas que era incluso mejorada en día de las elecciones. Entonces ganó por 9 puntos a Hillary Clinton (52,10% contra 43,12%).

Entonces, ¿por qué se considera 'swing state' a Texas? Si hacemos caso a las encuestas, este estado sureño está más cerca que nunca de convertirse en demócrata por primera vez desde 1976. La media de encuestas actual refleja un empate técnico entre Trump y Biden con ambos candidatos rondando el 47,5% de intención de voto.

La importancia de Texas puede ser crucial este 2020, no solo por el posible giro histórico hacia el partido demócrata, sino porque es el segundo estado más poblado del país y aporta 38 votos al Colegio Electoral. Solo California y sus 55 votos superan en importancia a Texas en lo que a representación en el órgano encargado de elegir presidente se refiere.

Florida (29 votos electorales)

El 'swing state' por antonomasia. Florida genera siempre una de las batallas más igualadas de cada noche electoral en Estados Unidos y en 2020 parece que no va a ser diferente. El 'estado del sol' ha vivido algunas de las contiendas más ajustadas de los comicios americanos de este siglo XXI, como la del año 2000 entre Bush y Al Gore, que acabó decantando la presidencia hacia el partido republicano de Bush por tan solo 537 votos.

El expresidente de EEUU, Barack Obama, en un acto de campaña de Biden en Florida / MARCO BELLO (REUTERS)

En las últimas 5 elecciones este estado, que posee uno de los electorados con mayor edad media de todo el país, ha pasado de ser republicano en 2000 y 2004 con Bush, a demócrata en 2008 y 2012 con Barack Obama. En 2016 fue Trump quien se llevó los 29 votos electorales de Florida. Ninguna de estas 5 victorias ha sido por más de 5 puntos y 3 de ellas se han decidido por un punto o menos.

Este año el panorama no pinta muy diferente en Florida. A principios del mes de octubre las encuestas mostraban una ventaja de Joe Biden de hasta 4 puntos. Sin embargo, en los últimos días la lucha se está apretando mucho y el demócrata ya solo vence a Trump por poco más de 2 puntos, una cifra dentro del margen de error propio de las encuestas. Cuatro años atrás Clinton lideraba las encuestas a finales de octubre por 2 puntos, pero eso no impidió que Trump se hiciera con los 29 votos electorales del estado al vencer con el 48,6% de las papeletas frente al 47,4% de Clinton.

Pennsylvania (20 votos electorales)

Muchas miradas estarán puestas en Pennsylvania este 3 de noviembre, ya que es el estado con mayores probabilidades de ser el que aporte el decisivo voto número 270 para uno de los dos candidatos, según los dos principales partidos y encuestadores del país.

A priori, Pennsylvania es un territorio con un claro favorito: Joe Biden, quien lidera los sondeos por 6 puntos. ¿Por qué se le considera entonces como estado bisagra? Por miedo a que se repita la misma situación que en 2016. Entonces Donald Trump terminaba el mes de octubre 6 puntos por debajo de Hillary Clinton y aún así pintó de rojo este estado del noreste de EEUU por tan solo 44.000 votos (48,2% frente a 47,5%), acabando con una racha de 6 victorias demócratas (Bill Clinton, Bill Clinton, Al Gore, John Kerry, Barack Obama y Barack Obama).

Ohio (18 votos electorales)

Ohio es uno de los pocos 'swing states' en los que el actual presidente parte con ventaja sobre el exvicepresidente Biden. La media actual de encuestas en la región pronostica un 48% del voto para Trump por el 46,5% para Biden. Hace cuatro años Clinton terminaba octubre con una escasa ventaja de unas décimas, pero Trump se llevaba el estado de Ohio en las urnas con una contundente victoria de 8,1 puntos sobre Clinton (51,31% contra 43,24%).

Otro motivo para prestar especial atención a Ohio es que este estado lleva 14 elecciones presidenciales consecutivas eligiendo al candidato que finalmente se alza con el Despacho Oval de la Casa Blanca. Es decir, desde 1964 el ganador del estado de Ohio ha terminado haciéndose con la presidencia de EEUU.

Evento de campaña de Donald Trump en Ohio, uno de los estados clave en estas elecciones / TOM BRENNER (REUTERS)

Michigan (16 votos electorales)

Michigan fue la región con el resultado más ajustado de las elecciones presidenciales de 2016. Donald Trump se llevó los 16 votos electorales de este estado del noreste de EEUU por solo 10.000 votos (47,25% frente a 47,03%), coloreando esta región de rojo republicano por primera vez desde que lo hiciera George H. W. Bush en 1988.

Sin embargo, las encuestas pintan un panorama muy diferente este año. Joe Biden está actualmente entre el 50 y 51% del voto en Michigan, mientras que Trump se queda en el 43%. El problema para Biden es que esos 6 o 7 puntos de ventaja podrían no ser suficientes, ya que a finales de octubre de 2016 Clinton mandaba por 6,5 puntos en los sondeos y se marchó de Michigan derrotada en las urnas.

Georgia (16 votos electorales)

El estado de Georgia tiene actualmente una de las batallas más igualadas en todo EEUU a falta de poco más de una semana para las elecciones. La media de encuestas pone a Biden (47,6%) con una ligerísima ventaja de medio punto sobre Donald Trump (47,2%), pero en los últimos meses tanto el candidato republicano como el demócrata han ido liderando los sondeos, por lo que todo puede pasar con los 16 votos electorales de Georgia.

Si Joe Biden ganara en este estado del sureste del país acabaría con una racha de 6 victorias republicanas consecutivas. Desde Bill Clinton en 1992 no gana un demócrata en Georgia y ya entonces el margen de victoria fue tan solo 6 décimas entre Bill Clinton y George H. W. Bush. En 2016 la carrera electoral cerraba el mes de octubre con el actual presidente Trump comandando las encuestas por casi 3 puntos en un estado que se acabó llevando por 5 puntos el día de las elecciones: 50,44% frente al 45,35% de Hillary Clinton.

Carolina del Norte (15 votos electorales)

El estado de Carolina del Norte tiene una larga tradición de voto republicano. De las últimas 10 veces que sus habitantes han sido llamados a las urnas en 9 ocasiones el ganador ha sido republicano. La única excepción a esta regla es la de Barack Obama, quien ganó en 2008, algo que no pudo hacer 4 años después en su reelección.

El presidente de EEUU, Donald Trump, en un mitin electoral en Carolina del Norte, que aporta 15 votos electorales en 2020 / Getty Images

3 puntos de ventaja es el margen actual a favor de Joe Biden (49,4%) frente a Donald Trump (46,5%) si hacemos caso a la media de encuestas actual en Carolina del Norte. El principal miedo de los demócratas es que se repita la película de 2016, ya que este fue otro de los territorios en los que las encuestas se equivocaron.

A finales de octubre de 2016 pronosticaban una victoria de Clinton por más de 2 puntos y Trump obtuvo finalmente los 15 votos electorales de Carolina del Norte ganando con un 49,83% de las papeletas frente al 46,17% de Clinton.

Arizona (11 votos electorales)

Puede ser una de las sorpresas de la noche del 3 de noviembre. Arizona es un estado tradicionalmente republicano que podría convertirse en demócrata este 2020 por primera vez en 24 años. Desde Bill Clinton en 1996 ningún candidato demócrata ha logrado vencer en este territorio del suroeste del país. De hecho, de las últimas 17 elecciones solo la de 1996 se la llevó un demócrata. Las otras 16 victorias cayeron del lado republicano.

La proeza de Joe Biden en Arizona puede ser histórica, ya que por el momento las encuestas le dan como favorito con un margen de entre 2 y 3 puntos porcentuales. ¿Cuál es el problema? Que la media de los sondeos también ponía por delante a Clinton a finales de octubre de 2016 (solo por unas décimas) y el resultado final fue un 48,1% frente a un 44,6% a favor de Donald Trump.

Wisconsin (10 votos electorales)

El panorama en Wisconsin es muy similar al de Pennsylvania. La media de encuestas coloca a Joe Biden en el liderato a poco más de una semana de las elecciones. Su ventaja sobre Trump es considerable: 6 puntos y medio. El problema para él es el mismo que en Pennsylvania. Hace cuatro años la situación era exactamente igual (Clinton tenía un +6.7 a finales de octubre) y Trump se hizo con los 10 votos de Wisconsin por sorpresa.

A favor de Joe Biden está el historial de este estado de poco más de 5 millones y medio de votantes. 7 de las últimas 8 elecciones presidenciales allí han ido a parar a manos de demócratas. La parte negativa para Biden es que la única vez que Wisconsin no fue demócrata en este periodo fue en 2016 con Donald Trump (47,22% contra 46,45%).

El candidato demócrata, Joe Biden, y candidata a vicepresidenta, Kamala Harris, en la Convención del Partido Demócrata, celebrada en Wisconsin / KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

Iowa (6 votos electorales)

El caso de Iowa es digno de estudio. Días antes de las elecciones las encuestas de Iowa daban un empate técnico entre Donald Trump y Hillary Clinton. De hecho, la media de sondeos se aventuraba a dar una ligera ventaja de unas décimas a favor de la exsecretaria de Estado. Nada más lejos de la realidad. Cuando se recontaron los votos de Iowa en el día de las elecciones, Trump (51,15%) salió victorioso por una diferencia de casi 10 puntos sobre Clinton (41,74%).

A falta de comprobar si las encuestadoras vuelven a cometer en 2020 un error de tales magnitudes, la actual situación en Iowa no dista mucho de la que pintaban las encuestas cuatro años atrás. Joe Biden (47,5%) supera a Donald Trump (46,3%) por poco más de un punto a escasos días de acudir a las urnas y disputarse 6 votos que pueden ser decisivos.

**Los datos de encuestas por estados mencionados en este artículo corresponden a las medias de las encuestas publicadas en el portal especializado FiveThirtyEight

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