Tribunales
Contaminación acústica

Absolución firme para el dueño de un bar ruidoso: no sabía que hacía la vida imposible a los vecinos

El Supremo confirma su absolución porque no sabía el daño que hacía a los vecinos con el volumen de la música

La Fiscalía llegó a pedir cuatro años de cárcel para él

Sillas vacias en la terraza de un bar / RONALD WITTEK (EFE)

Madrid

El Tribunal Supremo ha decidido confirmar la absolución del dueño de un bar de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón al entender que nunca supo que el ruido de la música provocaba trastornos a sus vecinos aunque, tal y como alegaba la Fiscalía, el local llegó a ser cerrado y él multado y expedientado. Uno de los vecinos del edificio tuvo que mudarse y otra no podía dormir sin usar tapones.

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Las primeras denuncias y quejas llegaron en el verano de 2015 cuando un vecino que vivía en las plantas superiores del pub Hierro's denunció que "emitía música y ruidos a volumen insoportable" y que la inquilina había dejado el piso por los ruidos. Ese mes de octubre la Policía Municipal comprobó dos veces que el local superaba los límites legales de ruido. Año y medio después la situación volvió a repetirse con la queja de otra vecina. 

Entre los dos avisos el local fue cerrado durante varios meses a lo largo del año 2016 por el ruido y en 2017, además, la gerencia municipal de Urbanismo le impuso una multa de 5.000 euros. La Policía llegó a comprobar que un botón permitía saltarse las limitaciones del limitador del sonido instalado.

Ahora el Tribunal Supremo rechaza el recurso de la Fiscalía y confirma lo que dijo la Audiencia Provincial de Madrid en febrero del año pasado: que no hay pruebas de que el entonces dueño del local supiera el daño que la música estaba haciendo a los vecinos del inmueble y que, por tanto, no puede ser condenado por un delito contra el medio ambiente, exponiendo además las limitaciones a la hora de pretender revocar una sentencia absolutoria.

No lo sabía

El Tribunal Supremo reproduce los argumentos de la sentencia de primera instancia y explica que un cierre temporal del local y una multa "no implica que se representara el riesgo que se creaba para el medio ambiente y para la salud de las personas". La sentencia tiene en cuenta que en el expediente por la sanción de 5.000 euros el dueño del local "incluso alegó que el limitador de sonido no puede ser manipulado porque está precintado por la entidad instaladora del mismo, y que el local no tiene viviendas colindantes, pues todos son locales comerciales que en horario nocturno están vacíos".

La sentencia, que ha tenido como ponente a Juan Ramón Berdugo, explica que confirman su absolución "a falta de prueba del dolo, de la acción concreta atribuida al acusado y que suponga la causación o aceptación por él, por infracción de un especial deber jurídico, de la producción del repetido riesgo de grave perjuicio para la salud de las personas". Fuentes de la Fiscalía consideraban entonces que una resolución en este sentido sentaría un peligroso "precedente" que hará mucho más complicado condenar al dueño de un bar.

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