Internacional
Coronavirus Covid-19

Francia cerrará todos los comercios no indispensables, los colegios e impone el teletrabajo

El presidente del país, Emmanuel Macron, ha dado un mensaje televisado en el que ha anunciado un confinamiento parcial: se podrá salir a la calle hasta las 19:00 horas pero todo, salvo lo esencial, estará cerrado

El presidente francés, Emmanuel Macron / Chesnot (Getty Images)

Madrid

El presidente francés, Emmanuel Macron, junto a los miembros de su Gobierno que dirigen la crisis del coronavirus, ha estudiado este miércoles nuevas restricciones ante la situación crítica en los hospitales y finalmente ha optado por ampliar las restricciones que estaban vigentes ya en 19 departamentos a todo el país: cierran los comercios "no indispensables", los colegios y se impondrá el teletrabajo.

Desde las 19:00 horas se instaurará el toque de queda, el teletrabajo "va a sistematizarse" y los comercios se cerrarán en todo el territorio metropolitano. Aprovechando las vacaciones de Pascua, los colegios permanecerán cerrados después tres semanas, una de ellas con clases a distancia, y los padres que no puedan teletrabajar podrán acogerse a desempleo temporal para permanecer en casa mientras estén los menores. También se prohibirán los desplazamientos interregionales y los ciudadanos solo podrán alejarse un máximo de 10 kilómetros de su domicilio. Además, para aliviar la situación de las UCI, Macron ha garantizado la incorporación de 10.000 nuevas camas al sistema sanitario.

Macron ha apuntado que "los que quieran cambiarse de región podrán hacerlo hasta este fin de semana" y que "quien desee volver a Francia podrá hacerlo en todo momento".

Como cada miércoles, el presidente se ha reunido con el Consejo de Defensa Sanitaria en el que uno de los principales puntos de análisis será la posible evolución de la presión en los hospitales y en particular en las unidades de cuidados intensivos.

Este martes se superó el umbral simbólico de los 5.000 pacientes en las UCI, por encima del pico de la segunda ola a mediados de noviembre, y algunos epidemiólogos han advertido de que en unas semanas se podría llegar al techo de los 7.000 de la primera ola. Además, la tasa de incidencia entre los jóvenes parisinos de 15 a 19 años es de 850 en la última semana.

Hasta ahora, el jefe del Estado había defendido con uñas y dientes la estrategia que ha mantenido desde el mes de enero, pese a las peticiones de responsables sanitarios, de evitar un confinamiento a las bravas y también de no cerrar las escuelas.

Junto a la presión de buena parte del personal médico para que dé un nuevo giro de tuerca en las restricciones, hay diferentes signos de hartazgo en buena parte de la población por las reglas actuales, teniendo en cuenta que desde finales de octubre están cerrados todos los establecimientos de vida social, como bares, restaurantes, cafés, cines, teatros, salas de espectáculos o gimnasios.

Una prueba de ese hartazgo son las concentraciones festivas que se suceden en diferentes ciudades, en particular en los últimos días en los que el tiempo es casi veraniego en Francia, con temperaturas que este miércoles van a superar los 25 grados.

Después de la que reunió a varios miles de personas en la calle en un carnaval en Marsella y de los cientos que se concentraron el domingo en Sète, este martes se dieron nuevos episodios en los parques de Lille o en las orillas del río Saone en Lyon, con cientos de personas en los dos casos.

En Lyon, las fuerzas del orden optaron por evitar el enfrentamiento directo y esperar a que los concentrados se disolvieran por su propia iniciativa, aunque la Prefectura (delegación del Gobierno) anunció en su cuenta de Twitter que va a llevar esos hechos a la justicia para establecer responsabilidades penales.

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