Sociedad
Cambio climático

Presagios de una costa sumergida

Los científicos vaticinan que gran parte de nuestra costa podría quedar anegada a finales de siglo si no se cumplen los objetivos del Acuerdo de París

Lugares como la playa de la Barceloneta, el delta del Ebro o la bahía de Cádiz

Al incremento del nivel del mar hay que sumarle la mayor intensidad de los fenómenos extremos como DANAS o temporales

Playa de la Barceloneta. / Getty

Madrid

Nuestras playas tal y como las conocemos pueden tener los días contados. Los expertos vaticinan un aumento del nivel del mar de entre 30 y 40 centímetros, aunque se consiga limitar el calentamiento global a los 1,5 grados respecto al período preindustrial, tal y como establece el Acuerdo de París. Y no en 100 años. En 30. A priori, puede parecer una subida ínfima, pero es suficiente para que desaparezcan muchas playas españolas, sobre todo, de la cuenca mediterránea y que el turismo de sol y playa se convierta en un reducto del pasado, en un país eminentemente turístico. Y los científicos coindicen: este aumento es irreversible, y señalan al incremento de la temperatura del aire y al deshielo de los polos como las principales causas.

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Ahora mismo, el objetivo más inmediato pasa por conseguir que no se cumplan los pronósticos más pesimistas, que auguran un incremento de más de cinco metros del nivel del mar para finales de este siglo y todo ello, en el marco de la Cumbre del Clima que empieza hoy, con la que se espera que los países lleguen a acuerdos concretos para detener el calentamiento global. Y tal como reconocía esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen: "El punto de partida no es bueno", y es que la ONU cree que si no reducimos las emisiones de CO2 a la mitad, la temperatura acabará aumentando casi 3 grados.

15 ciudades españolas, entre los puntos más afectados por la subida del mar

Se estima que contamos con 19.900 kilómetros de zonas inundables, según el Ministerio para la Transición Ecológica. Una herramienta de visualización de la NASA recoge las ciudades españolas que resultarían más afectadas por este incremento del nivel del mar y distingue entre escenarios más favorables y menos favorables. Estos datos son aproximaciones y pueden variar en función de las trayectorias que sigan las emisiones de carbono en el futuro: en un escenario hipotético en el que se cumplan los acuerdos alcanzados cinco años atrás y la temperatura vaya a aumentar solamente este 1,5, la regresión del mar en Barcelona, por ejemplo, sería 0,25 centímetros en 2050, de casi medio metro en 2100. 

De igual modo, partimos de unos índices difíciles de mitigar: Según un informe del Instituto de Física de Reino Unido (IOP Science), aunque se frenaran ahora mismo todas las emisiones de CO2, el dióxido de carbono hallado en la atmosfera incrementaría el nivel medio del mar unos dos metros en los próximos siglos. 

La regresión de Barcelona

La capital catalana nos sirve como referencia para explicar una situación que se dará en gran parte de nuestra costa: "En algún momento, antes de 2100, Barcelona no tendrá playa", señalaba Miriam García, doctora arquitecta, paisajista y técnico urbanista. La experta explica que las playas de Barcelona no reciben sedimentos a través del mar ni de los ríos, y que el agua vaya ganando terreno lleva aparejado un incremento muy fuerte de la erosión y un mayor impacto de los temporales: "Un incremento de entre 60 u 80 centímetros combinado con las olas de cinco metros que se prevén, pueden conllevar una regresión de las playas de unos 30 metros, y que en efecto, la playa desaparezca si no se alimenta artificialmente". 

Los 30 o 40 centímetros de aumento que se esperan para 2050 "parecen pocos, pero pueden ser la diferencia entre un ecosistema costero sano y una marjal salinizada, porque a esos centímetros hay que sumarle el terreno que el mar gana con los temporales" que cada vez serán más frecuentes y dañinos, comentaba el ambientólogo, Andreu Escrivá. De hecho, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) señala que los eventos extremos como los temporales, que antes ocurrían una vez cada 100 años, podrían ocurrir cada año en 2100. 

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Jordi Mazón, doctor en física y profesor de la UPC, apelaba a la necesidad de como ciudadanos "ser conscientes de que este aumento de casi medio metro va a hacer que el paisaje costero se modifique completamente. Además, buena parte de la población española vive en la costa, y esto va a afectar fundamentalmente al turismo y nos vamos a tener que adaptar". 

Más temporales y más extremos

¿Por qué hay tanta insistencia por parte de la comunidad científica en que la temperatura solo suba 1,5 grados en vez de dos con respecto a los valores preindustriales? José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, explica que si ya estamos asistiendo a fenómenos extremos como los temporales, las DANAS o las tormentas, "con medio grado más, el impacto sería muchísimo mayor" y afectaría directamente a las costas, ya que el aire de la superficie marítima "se calienta y contiene mayor cantidad de vapor de agua y más energía". 

El temporal Gloria hizo que la playa del Perellonet (València) retrocediera 32 metros. / EFE

"Los temporales son cada vez más frecuentes e intensos y con el aumento del nivel del mar, penetran más adentro de las zonas urbanizadas", comentaba Mazón. De igual modo, a esta problemática cabe sumarle la dificultad de los ecosistemas para regenerarse cuando los sacude un fenómeno extremo. El profesor comentaba que "temporales siempre ha habido", pero ahora la regeneración de las costas "ya no existe". Citaba zonas, como el delta del Ebro, en el que el mar invadió la costa con el temporal Gloria en enero del 2020, y posteriormente engulló la arena que se utilizó para regenerar la playa de forma artificial. "Tenemos un problema con la reversión de la costa en la Península Ibérica", sentenciaba. 

En el caso de las infraestructuras, Escrivà manifestaba la necesidad de replantearse las obras que se llevan a cabo para reparar los paseos marítimos que se dañan tras los temporales: "No tiene sentido reconstruir algunas zonas cada 3 años porque se van a volver a destruir. Es mas inteligente invertir dinero en una zona de amortiguación de impactos para darle espacio al mar y olvidarnos de este cortoplacismo: con una barrera no lo vamos a solucionar". En definitiva, diseñar nuevas estrategias para luchar contra el cambio climático. De hecho, con olas de cinco metros, según explicaba Miriam García, la playa de la Barceloneta "se inundaría frecuentemente" afectando a infraestructuras e inmobiliario urbano. Por su parte, Escrivà concluía: "Si el planeta se calienta dos grados, antes o después instalaciones como el aeropuerto de Barcelona o el puerto de València desaparecerán".

Posibles inundaciones en el puerto de València si se continúa con la actual emisión de CO2. / Visor GVA

A escala internacional

"Hay otras realidades en otros países que van a pasarlo muy mal, como por ejemplo en Oceanía, con islas a cero metros sobre el nivel del mar o los países del Sudeste Asiático y eso significa la inmigración directa", comentaba Mazón. 

Según Climate Central, si continuamos la ruta de emisiones actual, 50 ciudades quedarían anegadas por el aumento incesante del nivel del mar y estarían en peligro más de 800 millones de personas que viven en áreas costeras, el 10% de la población mundial. Asimismo, ocho de las diez naciones con mayor riesgo son asiáticas, entre ellas, India, Vietnam, Indonesia y China. De hecho, en China, uno de los países más contaminantes, aproximadamente 43 millones de personas viven ahora en zonas que se inundarán a finales de este siglo.

La inminente reinvención de la costa

"Necesitamos reinventar el modelo de costa" comentaba Miriam García: "Adaptarnos a los nuevos escenarios rediseñando las zonas costeras con medidas basadas en la naturaleza, humedales o arrecifes sumergidos, entre otras". "En los próximos años va a cambiar el modelo de costa tal y como lo conocemos, van a desaparecer muchas playas y los paseos marítimos que hemos construido", concluía.

José Manuel Viñas señalaba que "el cambio climático es el mayor reto al que nos hemos enfrentado jamás", una "pandemia silenciosa" según Monzón y sus efectos, entre los que se incluyen los grandes aumentos del nivel del mar, tardarán años en desarrollarse, pero sin duda vendrán determinados por las acciones que tomemos ahora y hoy. 

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