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Sociedad

Blanca, profesora de baja por covid persistente: "Me obligan a volver a mi puesto, pero me fatigo y ahogo con el mínimo esfuerzo"

Desde que comenzara la pandemia más de un millón de personas en España sufren (o han sufrido -porque ya se han recuperado-) covid persistente. La fatiga, la dificultad para respirar o la disfunción cognitiva son algunos de los síntomas más comunes que limitan de forma notable el día a día de las personas que lo sufren

Madrid

El coronavirus ha provocado una nueva patología conocida como covid persistente, o enfermedad postcovid -según la Organización Mundial de la Salud-, que afecta a una parte importante de la población que ha estado infectada por el virus. El Ministerio de Sanidad estima que en España 1,2 millones de personas lo padecen o lo han sufrido durante meses. Una vez que se ha superado el coronavirus los síntomas desaparecen, pero también pueden surgir secuelas asociadas a un proceso de infección grave especialmente en pacientes que han requerido ingreso en UCI. Secuelas y covid persistente no son lo mismo y esto es importante explicarlo. Hablamos de covid persistente cuando los síntomas de la enfermedad se prolongan durante más de tres meses: fatiga, astenia, cefalea, dolores musculares o cansancio son los más comunes. "El covid persistente se da cuando los síntomas de la infección aguda persisten durante más de tres meses. Las secuelas se dan en enfermos que han estado graves y presentan alteraciones anatómicas, que se ven en radiografía de tórax o en los análisis y que justifican la persistencia de los síntomas", explica la doctora Esther del Corral, médico internista y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna. "Hablamos de condición postcovid cuando aparecen síntomas nuevos o persisten los surgidos al inicio de la enfermedad que tienen evolución fluctuante y que no se aprecian en radiografías, por ejemplo el cansancio o la fatiga que se da más allá de 12 semanas en personas que ya han superado la enfermedad".

"Hablamos de covid persistente cuando los síntomas de la enfermedad se prolongan durante más de tres meses: fatiga, astenia, cefalea, dolores musculares o cansancio son los más comunes"

—  Esther del Corral, médico internista

Blanca vive en la Comunidad de Madrid. Es profesora de Infantil en un colegio público de la capital. Su calvario comenzó en febero de 2020, unas pocas semanas antes de que se declarase la pandemia. "Empecé con faringitis, me dieron antibióticos, pero yo me encontraba como nunca en mi vida había estado, con unos dolores musculares y una fatiga muy grandes. Paso unos días terribles en casa y rápidamente empecé a notar dificultad para respirar. El 14 de febrero de 2020 me dan la baja y siguen pasando las semanas hasta que llega el confinamiento donde los síntomas empeoran". En la desescalada no mejora "ahí comienza mi peregrinaje de médico en médico. Varios neumólogos, internistas. No me creían porque no había ninguna prueba clínica que justificara mi ahogamiento, pero yo me ahogaba. Salía de las consultas llorando. Pasé entonces a medicina interna y por fin un internista me diagnostica covid persistente".

Durante todos estos meses Blanca seguía de baja hasta el mes de junio (del 2020). "Entonces noté una mejoría y decidí pedir el alta para poder iniciar el curso escolar con normalidad y reincorporarme a mi puesto de trabajo". A las tres semanas de haber retomado las clases con niños de 3 años, comenzó a encontrarse cada vez peor. "Me ahogaba. No podía agacharme, levantarme, hablar con la mascarilla. No podía. Quería hacerlo, pero cada vez me encontraba peor". En octubre de 2020 pide la baja de nuevo. Un año después, en noviembre de 2021 le cita el Tribunal Médico para evaluarla. "Presenté todos los informes médicos que tenía. La doctora que me evalúa me dice que tengo que aprender a trabajar encontrándome mal y me pregunta si me he planteado el suicidio. Me quedé en shock y me afectó a nivel psicológico. Quiero dejar claro, como le dije a los médicos del tribunal que quiero volver a trabajar. Yo quiero trabajar. He solicitado un cambio a un puesto de administración donde no tenga que realizar los mismos esfuerzos que en una clase con niños pequeñitos en la que tengo que moverme mucho y hablar prácticamente todo el rato, dos cosas que hoy en día me cuesta hacer porque me ahogo", nos explica Blanca que insiste en que ella quiere recuperarse para trabajar. "Sólo he pedido una incapacidad temporal para que me dé tiempo a recuperarme o, al menos, mejorar".

El Tribunal Médico decide que tiene que reincorporarse a su puesto. En diciembre de 2021 la dirección del colegio donde es profesora le tramita las vacaciones de Navidad y las que no ha disfrutado en el tiempo que ha estado de baja, un mes en total. El 10 de enero de 2022 debía retomar las clases, pero el médico de cabecera le ha dado la baja por recaída desaconsejando su reincorporación y describiendo su sintomatología como la disnea -prolongada en el tiempo durante más de un año-. "El organismo de personal me la ha autorizado y estoy a la espera de que Muface, la seguridad social de los funcionarios, me la apruebe o rechace que también puede suceder".

"Sólo he pedido una incapacidad temporal para que me dé tiempo a recuperarme o, al menos, mejorar"

—  Blanca, paciente con covid persistente

El caso de Blanca no es único, también se da en niños, adolescentes, enfermos de fibromialgia. Personas que han superado el virus, pero que sin embargo mantienen síntomas prolongados en el tiempo que les hacen la vida prácticamente imposible. "Me he sentido incromprendida, primero por los médicos que no me creyeron al principio y después porque tienes la sensación de que hay que convencer a la sociedad, incluso a los más allegados, de que no soy una vaga que no quiere trabajar. No tengo aspecto de enferma y ese es uno de los motivos por los que a la gente le cuesta empatizar con lo que me sucede". "Yo era un torbellino. Me gustaba andar 7 kilómetros día. Era muy activa. Ahora no puedo hacer prácticamente nada. En casa me cuesta hasta cocinar. Estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico y he aprendido a aceptar mi nueva vida, aunque soy optimista y espero recuperarme", asegura esta profesora que también es madre de dos adolescentes. "He llegado a preguntar a mis hijos si soy mala madre porque desde que estoy enferma tengo la sensación de que les he desatendido. Es muy duro y complicado, pero ellos han madurado y me ayudan a seguir cada día".

A día de hoy no hay una teoría de por qué hay pacientes que padezcan covid persistente. "No se puede saber qué pacientes van a desarrollarlo. No hay patrones clínicos que nos ayuden a predecirlo aunque sí es cierto que se da más en mujeres entre 40 y 60 años. Se sigue investigando y hay estudios que se basan en algunas hipótesis como que los enfermos que han desarrollado más de 5 síntomas durante la infección tienen más probabilidad de sufrirlo o cuando se ha dado una alteración del sistema inmunológico", dice la doctora Corral que deja claro algo importante. En la actualidad no se puede saber si tener covid persistente es lo mismo que sufrir una enfermedad crónica. "Podemos hablar de cierta cronicidad porque la mayoría de los pacientes tienen síntomas más allá de los seis meses. Observamos que la mayoría mejora, pero hablamos de periodos de recuperación muy largos. Esperamos que la enfermedad no sea para toda la vida, aunque tarden en recuperarse. Lo importante es que lo hagan poco a poco".

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