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Las adversidades del taller de bolsos 'Labienhecha': triste instantánea de la pequeña empresa

Esta es una de las decenas de miles de pequeños negocios que han sufrido los estragos de la pandemia

Las adversidades del taller de bolsos 'Labienhecha': triste instantánea de la pequeña empresa

Las adversidades del taller de bolsos 'Labienhecha': triste instantánea de la pequeña empresa

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Esta mañana, como cada lunes, como cada día de la semana, pequeños empresarios y autónomos han acudido a sus negocios, han subido las persianas, han abierto las puertas y se han puesto a trabajar cruzando los dedos para que no les surja algún imprevisto: un impago, una devolución, una nueva factura, la rotura de una máquina, la subida de la materia prima...

Las cifras varían según las fuentes, pero decenas de miles de pequeños negocios han tenido que cerrar durante la pandemia. Cuando las olas remiten, siempre rebrotan las esperanzas. Y está bien que así sea. Pero no olvidemos que la vulnerabilidad y las dificultades persisten. Con pandemia o sin ella.

Pongamos caras y nombres

En el polígono industrial de Santa Teresa, ciudad de Málaga. A pocos metros del río Guadalhorce, en el último tramo antes de bifurcarse y desembocar en el Mediterráneo. Nueve mujeres confeccionan bolsos en el Estudio Taller “Labienhecha” Siempre son once. Hoy faltan Sol y Anaïs, obligadas por la pandemia. Les presentamos al resto.

Al lado de las estanterías donde se alinean los flejes y los pocos rollos de cuero reciclado que les quedan, está Irene Hernández cortando las vistas interiores de una Ramona color coral. Los bolsos tienen nombre de mujer: Jacinta, Hortensia, Josefa, Lola, Paquita... Y la Ramona necesita hasta 25 piezas distintas de piel.

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Al fondo a la derecha, Cristina Aguilar ensambla un bolso Carmen, color rosa flúor. Ani, Ana Aragón está cosiendo un modelo Amparito. Raquel Caro repasa hilos y remata puntos con una lezna. Anita, Ana Domínguez, limpia los restos de pegamento de una Úrsula (La Mayor) en lila. Vanesa Blanco pinta los bordes de cuero, previamente lijados y coloca los bolsos en el horno de secado. Irene Rico, encargada de tornillería, pasa por la remachadora la correa de mosquetón de una Ramona color crudo. Belia García, teclea y alimenta las redes sociales. Y Marta Gámez, envuelve y empaqueta una Ramona Chica en mate negro.

El origen de 'Labienhecha'

'Labienhecha' tuvo un nacimiento humilde. Sólo aspiraba a ser un taller pequeño con trabajo por encargo para otros diseñadores y marcas: “Lo que pasó, fue que nos fue fatal, no teníamos ningún tipo de background, estamos en Málaga...” El año 2019, día de San Juan, antes de cerrar, probaron a vender en la calle los prototipos de bolsos que habían diseñado sin éxito. “Cuando ya casi, casi estábamos para cerrar porque aquello no tenía ningún sentido, fuimos a un mercadillo artesanal, muy chiquitito, que hay aquí en Málaga, en el Muelle 1 y lo que nos pasó, fue, que conforme sacábamos los bolsos de las cajas, se vendían. O sea, nos volvimos a casa sin bolsos”

La marca se consolidó, tuvieron un rápido crecimiento de ventas online dentro y fuera de España, llegó la pandemia y dos años y medio después, el pasado 21 de enero, las once mujeres que componen Labienhecha, grabaron un video donde anunciaban que tenían que parar la producción por problemas financieros y falta de rentabilidad.

Errores de cálculo propios, las subidas de costes de material, los precios desajustados, la falta de una estructura financiera adecuada, el COVID, los impuestos, la falta de ayudas, la debilidad frente a los gigantes del textil les ha llevado a la actual situación. Irene Hernández: “No nos hemos recuperado de todo lo que ha pasado en los dos últimos años de pandemia, entonces no tenemos dinero ahora mismo para poder seguir. Si no podemos pagar, no podemos seguir. Luego tenemos deudas personales claro, porque para sacar este proyecto adelante, hemos tenido que poner dinero. Pero las personales hace mucho tiempo que ni las contamos. Lo único que teníamos que podíamos hacer es el stock que tenemos. Si consiguiéramos venderlo todo conseguimos no tener deuda con nuestros proveedores. El problema no es ese, el problema es que nos quedamos en tablas, no quedamos. Si conseguimos vender todo y pagar a nuestros proveedores, nos vamos a quedar a cero, pero no vamos a tener material ni producto para vender. Entonces. ¿Cómo reiniciar la rueda? Hace falta una inyección. Tiene que ser el banco, inversión, lo que sea.”

El mercado, los precios y la competencia

“Marcas como la nuestra, proyectos como el nuestro, cuando intentan competir en un mercado y sobre todo online donde obviamente todo está capado por la grande como Zara, H&M, vamos el grupo Inditex, Bimba y Lola... Copan ese mercado, no puedes competir en precio ni en márgenes. Estas marcas ofrecen márgenes del 70, el 80, el 90% en liquidación, o sea que podemos deducir que tienen unos costes de risa y claro la gente muchas veces nos dicen – Bufff, es que vuestro bolso es muy caro - y nosotras lo sabemos , pero lo que creo que la gente no entiende, es que producir en España, en un taller local, pequeñito, con condiciones sostenibles - y cuando digo sostenibles me refiero no solo al producto y a que el material sea ecológico, sino a que todas las personas que forman el equipo tengan unas condiciones de trabajo dignas, que todo el mundo sea contratado sin que haya chanchullos...- Por desgracia todavía hay muchos talleres en España donde hay una economía sumergida brutal. ¿Por qué? Porque no se puede competir, es que es normal. Entonces si un bolso vale ese dinero no es porque nosotras tengamos un margen muy grande y tengamos beneficios. Si pasara eso, no estaríamos en las circunstancias en las que estamos. Porque cómo vas a competir tú con tu producto frente al producto de las grandes y realmente competir en precio. Es imposible porque no se puede comparar un producto que se fabrica aquí, que se produce aquí España, con un producto que se produce en Bangladesh o en China. Es imposible. Entonces, ¿qué es lo que nos pasa a los pequeños emprendedores y las pequeñas pymes? Pues que no podemos competir en precio y siempre tendemos a establecer un precio a la baja, porque lo que quieres es vender, lo qué quieres es que tu proyecto salga adelante y para eso necesitas vender mucho, pero mal. Entonces llega un momento que la bolsa se empieza a hacer grande y las empresas no tenemos capacidad económica como para competir, mantener nuestra estructura, afrontar una crisis o poder entrar en una rueda financiera que realmente tenga sentido”.

Los bancos

"A nivel bancario es de locos. O sea, si no tengo dinero es cuando voy a ir a pedirlo, pero resulta que si no eres una empresa que está facturando, que tiene beneficios y que tiene una estructura financiera sólida, no te dan dinero porque entonces corren riesgo. Si Amancio Ortega va al banco, seguramente le van a dar dinero porque tiene mucho. Tú vas a un banco ahora mismo y le dices - Mira, que es que yo quiero dinero porque tengo un proyecto artesanal - y se va a reír porque te va a decir que la artesanía está muerta. Es que no entendemos que lo de volver atrás también es sostenible. Y ya no sólo la artesanía, sino un producto local. Entonces, ¿cómo lo hace el autónomo y cómo lo hace la PIME?".

Las ayudas públicas

"Si quieres pedir una subvención, prepárate también, porque eso puede ser una guerra mundial entre burocracia, administración... Son procesos muy largos, muy arcaicos, que en el caso de que te falte una coma detrás de cualquier palabra, te los van a rechazar. Y claro luego te dicen - Bueno, pero sois mujeres, tenéis un montón de ayudas, tenéis un montón de cosas... - Nosotras por tener un emprendimiento femenino y por ser un equipo compuesto por 11 mujeres, hasta el momento no hemos recibido ninguna ayuda. No, no hemos recibido nada. Lo que sí que llevamos por bandera, aparte de la sostenibilidad y el negocio local, el comercio local y la economía local, es que somos un proyecto feminista. ¡Ostras!, y llegas a este mundo y de repente ves que estamos hablando de un mundo en que los directivos de bancos son la gran mayoría hombres, en el que hay todavía como un cierto sentido casposo de las relaciones empresariales. Nosotras, millones de veces nos hemos sentido tratadas como niñas que juegan a hacer bolsos".

La financiación privada

"Y cuando llegas a la inversión privada, que es donde estamos nosotras ahora, que en nuestro caso nos hemos encontrado mucha gente que donde ve el punto de rentabilidad de una marca como la nuestra es precisamente perdiendo los valores que la marca tiene. Es decir, - si quieres ser rentable, vale, yo te voy a dejar el dinero, voy a inyectar dinero a tu empresa, pero lo que vamos a hacer es que no vas a producir aquí, sino que nos vamos a ir a producir a China - Entonces así él hace dinero, y esa persona consigue su rentabilidad, pero a costa de que perdamos la esencia del proyecto. Y no queremos pasar por ahí. Queremos hacerlo de otra manera. Y después de Navidad, creo que fue antes de Reyes, ya un día nos dimos cuenta de que estábamos aquí todas realmente agobiadas, o sea de que lo que nos estaban proponiendo a nivel de inversión y esas soluciones que nos estaban dando, realmente nos estaban agobiando, nos estaban dando una inseguridad y una ansiedad, que dijimos - Oye, que no, que así no lo queremos hacer- Entonces, en ese momento dijimos - Hay que parar- Hay que parar, porque a veces hay que parar para reflexionar y pensar qué quieres hacer y cómo lo quieres hacer".

El presente

"Lo que teníamos de stock, qué es un popurrí brutal de muchas cositas, pero no completo de nada, de hecho, de la mitad de los modelos no tenemos de nada... Ni de material. Por ejemplo, negros, vinos, rojo, etcétera, no tenemos nada. La gente lo pide, pero es que no tenemos, no podemos producir, no tenemos material, Nos quedan tres o cuatro colores por producir y en ese momento se para. De momento, abusaremos del trato de favor que nos está dando nuestro casero, intentaremos ir tomando decisiones poquito a poco, de quince en quince días para ir viendo si vamos encontrando soluciones. Y ahí es donde está el peligro y el riesgo de que no salgamos de esta situación rápido. Claro, cuando llegas a un punto como el nuestro, que además es el mismo que el de, -no me atrevo a decir, pero - miles de personas que tienen que bajar la persiana porque no pueden sacar adelante su bar, su restaurante, su marca, su producción, su taller... Esto le está pasando a muchísimas empresas, muchísimas empresas, muchos proyectos y es injusto y da pena, da pena”.

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