Huye. Rápido. No hay tiempo
"A veces me pregunto qué pasaría si un día alguien te llamase y te dijese: «Huye, amigo. No hay tiempo que perder. Tienes quince minutos. Llévate lo más importante». ¿Cómo sabrías qué es lo importante en tan poco tiempo?"

Galicia
A veces me pregunto qué pasaría si un día alguien te llamase y te dijese: «Huye, amigo. No hay tiempo que perder. Tienes quince minutos. Llévate lo más importante». ¿Cómo sabrías qué es lo importante en tan poco tiempo? A menudo necesitas años para saber que algo no sirve, o que sirve de mucho. Primero has que hacer inventario de lo que tienes, y quizá de lo que no tienes. Es un follón bonito. Seguramente te pasarías la dichosa cuenta atrás resoplando, porque las cosas que puedes recoger en un cuarto de hora no caben todas en una maleta. Cuando resoplas surgen siempre los imposibles. Es desesperante elegir qué sí y qué no. Quitar es siempre mucho más difícil que añadir, porque requiere criterio, dolor, saber decir adiós. Las cosas importantes son al final una forma de desesperación. Pero esto es solo un juego. Ahora piensa que suenan las alarmas en toda la ciudad, y que, en efecto, has de salir huyendo porque es cuestión de viva o muerte, no de llevar una maleta muy llena o casi vacía. Y ahora escucha ese silbido en el aire. Es un proyectil. Y ahora nada. Explotó encima de ti. Estás muerto.




