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Nicolás Roerich y la bandera de la Paz

Este ruso universal es menos conocido de lo que se merece. Fue uno de esos hombres inquietos que a lo largo de su vida tocó todos los palos: arqueólogo, viajero, escritor, filósofo, pintor, escenógrafo y, por encima de todo, un místico pacifista capaz de recorrer Asia durante años en busca de la ciudad perdida de Shambhala y de sus grandes maestros. En los años veinte emprende sus viajes más largos por Asia Central y los que, a la postre, cambiarían su sentido y enfoque de la vida

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Nicolás y su esposa Helena llegaron a Bombay en diciembre de 1923 y desde allí comenzaron un viaje de exploración que los llevaría hasta el Turquestán chino, Altai, el desierto de Gobi y el Tíbet. Fue una expedición por regiones inhóspitas donde planeaban estudiar las religiones, leyendas, costumbres y la cultura de sus habitantes. Roerich escribió sobre esta primera expedición en su libro “El Corazón de Asia”, y recrea para el lector sus increíbles experiencias. Realizó unas 500 pinturas como resultado de ese singular recorrido. En lienzos titulados Kangchenjunga, El Sendero de Sikkim o El Gran Espíritu de los Himalayas podemos apreciar los conceptos filosóficos y las ideas multiétnicas que recogió Roerich en sus viajes. Nos cuenta que cruzaron treinta y cinco desfiladeros. En la serie «Los Estandartes de Oriente», compuesta de diecinueve cuadros, representa a los maestros religiosos del mundo: Mahoma, Jesús, Moisés, Confucio y Buda. Fue su testimonio personal de la unidad en la búsqueda espiritual y las raíces comunes de la religiosidad humana.

Al final de su expedición principal, en 1928, la familia se instaló en el valle de Kullu, en la India, al pie del Himalaya. Aquí establecieron su hogar y el centro de operaciones del Instituto himalayo de Investigación «Urusvati», el cual estaba organizado para estudiar los resultados de su expedición. Al año siguiente, en un viaje de regreso a Nueva York para la inauguración del nuevo Museo de Roerich, Nicolás planteó una vieja idea que ya venía acariciando hacía años. Propuso un tratado para la protección de los tesoros culturales tanto en tiempos de guerra como de paz. Redactó un Pacto que fue firmado el 15 de abril de 1935 por el presidente de EEUU, Theodor Roosevelt, y 20 naciones, todas ellas miembros de la Unión Panamericana. Se firmó en la Casa Blanca en Washington, tratado que aún está vigente. Y sugirió que una bandera fuera ondeada en los lugares que estuvieran bajo su protección. Se llamaría Estandarte de la Paz cuyo diseño muestra tres esferas rodeadas por un círculo, en rojo púrpura o magenta sobre un fondo blanco. La bandera de la paz es todo un símbolo de unidad pues los tres círculos representan la Religión, el Arte y la Ciencia. Puede apreciarse en muchas de sus pinturas, sobre todo en “Madonna Oriflamma”, en la cual la figura femenina es representada como la portadora y defensora del Estandarte. En este signo y en el lema que lo acompaña, “Pax Cultura”, está sintetizada la visión de Roerich acerca de la humanidad que se refleja en esta frase suya: «Unámonos. Usted preguntará, ¿en qué forma? Usted estará de acuerdo conmigo: en la forma más fácil, para crear un lenguaje común y sincero. A lo mejor en la Belleza y el Conocimiento».

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