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Opinión

Otra vez un asunto político que entorpece una votación importante

Hoy es de esos días en los que todos deberían poner de su parte un plus de responsabilidad

Otra vez un asunto político que entorpece una votación | La firma de Àngels Barceló

Sobrevuela, hoy en el Congreso de los Diputados, el fantasma de la votación de la reforma laboral. La complicada aritmética parlamentaria, sobre todo cuando alguno o algunos de los socios parlamentarios amagan con no apoyar al Gobierno, hace temblar al Ejecutivo. Se vota hoy la convalidación del paquete de medidas que aprobó el Gobierno para hacer frentes a la crisis económica derivada de la guerra en Ucrania.

Y todo parecía transcurrir plácidamente. Todo parecía indicar que los socios no pondrían problemas para su convalidación, podía el Gobierno seguir prescindiendo del PP, que lo supedita todo a la bajada de impuestos, hasta que irrumpió Pegasus, y reapareció el miedo a otra votación al borde del fracaso. En las últimas horas ha habido movimientos que han terminado en la cesión del Gobierno, que acepta tramitar el decreto como proyecto de ley, de manera que los grupos puedan incorporar enmiendas, y esta era otra de las condiciones que ponían los populares, la incógnita es si será suficiente.

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Así que ya ven, estamos a una hora de que empiece el pleno en el Congreso, y la votación sigue en el aire. Una votación muy importante por lo que se vota, porque lo que se vota va de que el impacto de la crisis en los bolsillos y en la vida de los ciudadanos sea el menor posible. Pero, otra vez, se cruza en el camino una polémica, una discrepancia, un asunto político que nada tiene que ver y entorpece una votación que tiene que ver con las cosas de la vida, con las cosas de la gente.

Y es cierto que es un asunto político, no menor. Estamos hablando del presunto espionaje a políticos independentistas catalanes. Los afectados exigen explicaciones y el Gobierno se enreda con ellas. Intenta un ministro, Félix Bolaños, reconducir la situación y otra ministra, Margarita Robles, la dinamita, justificando ayer de manera implícita el espionaje. '¿Qué tiene que hacer un Estado cuando alguien declara la independencia?'. Esta fue su frase. Así que nada de lo que se dijo ayer en el Congreso, en la sesión de control, contribuyó a que Esquerra Republicana reconsiderara su postura, al contrario. Así que hoy, frente a un decreto de evidente impacto para los ciudadanos, es posible que priorice otras cosas.

Hoy es de esos días en los que todos deberían poner de su parte un plus de responsabilidad. Los socios de Gobierno, Esquerra, que debe seguir exigiendo explicaciones al episodio del espionaje, claro que sí, y el PP, que tiene la oportunidad de demostrar que es otro PP, porque la votación de hoy va de otra cosa, va de las cosas que les preocupan a la gente. Si el decreto decae, entre los perjudicados estarán también sus votantes.

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