Directo

SELECCIÓN FEMENINA Dani Garrido, director de 'Carrusel', analiza la lista de Jorge Vilda, sin las 15 jugadoras que renunciaron, ni Jenni Hermoso ni Irene Paredes

Historia

Ramón Corzo: "Sabemos muy bien dónde está el templo de Hércules"

El reconocido arqueólogo descarta que el recinto religioso se encuentre en Camposoto o el interior de San Fernando

Entrevista a Ramón Corzo

Entrevista a Ramón Corzo

28:37

Compartir

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

<iframe src="https://cadenaser.com/embed/audio/460/1661772674437/" width="100%" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Cádiz

La primera temporada de Fenicia estuvo marcada por la búsqueda del tercer sarcófago fenicio de Cádiz. Mientras que la segunda parte de esta ficción sonora de Radio Cádiz tiene en el centro el misterio que rodea la localización del templo de Melkart, también conocido como templo de Hércules. Todo esto es ficción. Pero hay quien sabe que encontrar tesoros arqueológicos muy valiosos y aguardados durante siglos puede hacerse realidad. Lo sabe bien Ramón Corzo, historiador y arqueólogo, quien, en 1980, año mágico para la arqueología en Cádiz, descubrió el segundo sarcófago fenicio y el teatro romano en dos localizaciones diferentes de la capital gaditana. Aquel año Ramón Corzo era director del Museo de Cádiz.

Pregunta. ¿Uno es consciente de la importancia de un hallazgo casi en el primer segundo que lo ve?

Respuesta. En el caso del segundo sarcófago, la Dama de Cádiz, sí comprendimos la importancia porque encontrar un sarcófago antropoide en Cádiz era el hallazgo esperado, el hallazgo que todos los que hemos hecho arqueología en Cádiz estábamos pendientes de que volviera a producirse. El masculino, que apareció en el siglo XIX en las obras de la exposición marítima, fue el inicio internacional de la arqueología en España. Porque fue la demostración de que en España podían aparecer piezas tan importantes como las que se hallaban al otro lado del Mediterráneo. Confirmar que eso no era un caso único, sino que se podía volver a repetir, era algo que todos estábamos esperando. La aparición del segundo fue una gran satisfacción y saber que, efectivamente, tenemos un gran riqueza arqueológica en Cádiz.

P. Usted ha tenido la oportunidad de asistir a hallazgos muy importantes. Dos de ellos, el sarcófago y el teatro romano, en la ciudad de Cádiz y en el mismo año, en 1980. Un año en el que también apareció en Bolonia la estatua de Trajano. ¿Cómo vivió esa sucesión de hitos?

R. Uno no se da cuenta de que está en el mejor momento que se podía esperar. Entonces era muy joven, solo tenía 29 años. Hacía cinco o seis años, desde que había empezado a ser funcionario de museos. Es cuando tienes más ganas. Conseguí tener un grupo de colaboradores, de estudiantes, y tuve la suerte de tener también mucha gente que se interesaba por estos asuntos en la prensa. No me puedo olvidar, por ejemplo, de Agustín Merello, con quien hablé tanto de estas cosas. Era una actividad con mucha proyeccción en Cádiz.

P. Desde aquel mítico 1980, han pasado 42 años. Aún hay muchas cosas que conocer sobre estos hallazgos que se encontraron aquel año. ¿Ha seguido de cerca los datos que se han ido conociendo, por ejemplo, de los dos sarcófagos encontrados hasta ahora? ¿Qué le gustaría poder conocer de ellos?

R. Es verdad que se ha sabido que lo más probable es que el cuerpo que había en el sarcófago femenino fuera el de un hombre, y en el masculino, una mujer. Es algo que sabíamos desde hace tiempo. Lo pudo constatar Antonio Álvarez, quien llegó a ser también director del Museo de Cádiz. Él hizo la medición de los esqueletos y lo comprobó. Siempre que se ha hablado de eso he hecho la misma reflexión: un sarcófago antropoide, de mármol, traído hasta Cádiz era una cosa carísima. Es algo de un valor enorme, por eso, no hay una abundancia en el Mediterráneo occidental. Solo tenemos los de Cádiz. Entonces se encargaron sarcófagos, se trajeron desde Fenicia, ese sarcófago estaba preparado, pero lo que no estaba preparado es que cuando había un fallecimiento se tuviera el sarcófago adecuado al sexo de la persona que fallecía. Eso puede explicar que se utilizara de esa manera. Hay que tener en cuenta que el significado de un sarcófago es el mismo que perseguían en Egipto. Que el cadáver no fuese alterado y que se pudiese reconocer para volver a tomar vida. Eso implicaba la ocultación inmediata del cadáver. Había que enterrarlo enseguida, no se podía esperar un año o dos años a que viniera el sarcófago. Así que por ahí puede venir la explicación de lo que tenemos aquí. Otra vía para explorar es que no hay estudios antropológicos solventes sobre los restos encontrados en los sarcófagos aparecidos en Sidón, en el Mediterráneo oriental, que son hallazgos del siglo XIX, con lo que los estudios no se hacían en detalle. Hay una parte en el Louvre, en Estambul... Sería necesario que hubiese un programa de investigación, junto con algún instituto que pueda hacerlo, y que se investiguen los restos hallados en esos sarcófagos por si también pueden dar el mismo resultado de lo encontrado en Cádiz. Es decir, que en un sarcófago masculino haya restos de una mujer, o viceversa. Eso será algo que iremos conociendo poco a poco y nos permitirá tener más seguridad en lo que decimos.

P. También se sigue investigando el Teatro Romano de Cádiz. Se sigue excavando. ¿Qué le gustaría que se pudiera encontrar para poder dimensionar su importancia?

R. Todos los que nos hemos dedicado a estudiar el teatro, desde que encontramos la primera galería, que fue en 1980 mientras aún estábamos limpiando el sarcófago en el Museo, vinculamos esa galería a uno de los aspectos más atractivos de la historia de Cádiz: la existencia de cuevas, galerías misteriosas, lo que recuperó Fernando Quiñones en La canción del pirata... De esas galerías hay dos datos según documentación existente, es que había unos moros jugando a unas cartas en una mesa, y hay otra historia que hablaba de que se bajaba a una galería con una sala redonda con asientos de mármol. Lo atractivo es que algún día podamos interpretar todo esto. En todos estos relatos se añaden cosas que son fantasía, pero hay algo de fondo que nos gustaría comprobar.

P. ¿Y nunca se ha podido aclarar qué eran esas figuras y esa sala?

R. Hasta ahora no hemos podido constatar qué es exactamente lo que eran. Ten en cuenta que la excavación del teatro es uno de las obras más complejas que ha habido en Cádiz. Siempre ha sido necesario tener en cuenta las características del barrio, el sentimiento popular en relación a aquello, las necesidades sociales de la zona, la coincidencia de instituciones con intereses muy distintos (ayuntamiento, Junta, la Iglesia, los particulares...) y coordinar esos intereses no ha llegado a un éxito. El proyecto no ha coincidido y cada uno ha ido actuando sin resolver todo.

P. En la segunda temporada de Fenicia se habla sobre todo del templo de Hércules que, para muchos historiadores y arqueólogos, es el gran hito que queda: aclarar su ubicación definitiva. ¿Comparte usted esta sensación de que ese el gran hito que queda por descubrir?

R. Bueno, por descubrir... El templo fenicio de Melkart sabemos muy bien dónde está. Al igual que ocurrió con el sarcófago, es el templo más importante del Mediterráneo occidental. Y hay monografías desde el siglo XVII en tiempos de Suárez de Salazar. El templo gaditano de Hércules, según se destacaba, era uno de los pocos que tenían derecho de recibir herencia. Eso se entiende porque ese recibir herencia quería decir que los fenicios gaditanos protegían sus bienes económcos llevándolos a ese terreno religioso, que era el que servía para proteger el capital de estos comerciantes. El templo de Hércules tenía, además, un enorme prestigio como lugar en el que se podía alcanzar protección para cualquier empeño. Allí fueron a pedir ayuda Aníbal o Julio César. No se puede nombrar a personajes más importantes de toda la historia de la antigüedad. El problema es que, al igual que ha ocurrido con todo el frente oceánico de las islas de Cádiz, el mar ha hecho una erosión muy fuerte en la parte sur, y ha acabado con todo lo que no protegían los muros del castillo de Sancti Petri. Pero alrededor del castillo los hallazgos arqueológicos son sensacionales. Las piezas arqueológicas que han aparecido en Sancti Petri y sus alrededores son excepcionales y de primera línea para la arqueología del Mediterráneo occidental. Muestran la importancia de la zona.

P. Sabe que ahora mismo hay dos investigaciones paralelas sobre la ubicación del templo que no coinciden a la hora de situarlo: en Camposoto, en el cerro de los Mártires... pero usted, ¿tiene claro que está en el entorno del castillo de Sancti Petri?

R. Sí. Camposoto y la isla de San Fernando es un territorio muy conocido, cuyos vecinos interesados en la arqueología, incluidos los miembros de las fuerzas armadas, se han interesado en identificar todos los indicios que han aparecido por allí. En Camposoto o en el cerro de los Mártires hay factorías de tintes con la cañaíllas, hay factorías de salazón, hay depósitos de ánforas.... pero no hay nada que tenga que ver con el templo de Hércules. Y, si hubiese algo, con el interés y dedicación que se ha hecho en reconocer todas esas piezas, algo ya habría salido. No. No es posible pensar que el templo de Hércules está en San Fernando. Eso ha sido resultado de una tendencia que hay en la arqueología, como en otras actividades, de incorporar una técnica extraordinaria, casi de extraterrestre, como la de las fotografías con tratamiento especial... No, ese no es el sistema. Y el templo de Hércules se recuerda como algo verdaderamente excepcional que, en un momento determinado, el mar avanzó hasta el punto de cubrirlo por completo. Lo que pasa es que el templo de Hércules gaditano como todos los templos fenicios no era un templo al estilo griego como el Partenón, con columnas, con frontones, con esculturas... Era un espacio sagrado, un recinto en el que había altares para hacer sacrificios, y unas pequeñas cámaras para guardar los tesoros, lo que se llamaba los exvotos, y nada más. No tenía grandes estructuras arquitectónicas. No existieron nunca y no las vamos a encontrar. Pero depósitos como los exvotos de bronce que aparecieron en el caño de Sancti Petri, las esculturas que están en el Museo, que vienen apareciendo desde el siglo XVIII. De hecho, se recuerda que en la bajamar que se produjo en el maremoto de Lisboa (1755) los que estaban de servicio en el castillo de Sancti Petri recorrieron toda la superficie que había quedado al descubierto con aquella bajada y rescataron esculturas de mármol, y muchos restos que quedaron a la vista. Independientemente de que haya habido una cierta diferencia en el nivel del mar, más o menos el que existe ahora mismo es parecido al que existía en época antigua. Así que lo que puede quedar del templo de Hércules son hallazgos como estos, que, por cierto, son riquísimos, que superan a los de cualquier otro lugar de culto o santuario de España y, en gran medida, del Mediterráneo occidental.

P. Usted que ha encontrado la Dama de Cádiz, el teatro romano, la estatuta de Trajano... ¿le queda alguna espinita? ¿Qué le hubiese podido encontrar como arqueólogo?

R. Sí. Hay aspectos de los que hemos hablado como saber más del teatro o encontrar un tercer sarcófago. Lo que me gustaría es que hubiese algún hallazgo y conociéramos mejor restos materiales del puerto de Cádiz. El puerto se formaba en ese canal que se ve en la bajamar en la Caleta y que dividía las dos islas. Es posible que todavía aparezcan algunos restos en algunas excavacaciones. Últimamente han aparecido algunos restos y yo creo que, en algún momento, podamos localizar algún resto más tangible de esa estructura. El puerto fenicio y romano de Cádiz es también un monumento excepcional como obra de ingeniería antigua. Es el más grande de todo el Mediterráneo occidental. Tenemos ese problema de que la erosión que se ha producido en Cádiz haya hecho desaparecer mucho de la superficie de las islas y lugares arqueológicos, pero todavía existe esa posibilidad de que aparezca en algún momento algún resto del puerto. Lo que sería magnífico es que encontráramos el basamento de lo que fue el faro de Cádiz. Del faro se encontró el dibujo en una cisterna aquí al lado de Correos, y que reflejaba una torre escalonada, más cercano a la forma del faro de Alejandría que otras reconstrucciones que se hacen. Es posible que exista algún resto de la base de esa torre que perduró hasta época medieval y que derribaron y se llevaron los almohades. Eso sería un hallazgo muy interesante.

P. ¿Y se sabe dónde podría estar ese basamento del faro?

R. No. Lo que podemos saber o deducir es que estaría en un sitio adecuado para marcar la entrada de las embarcaciones hacia La Caleta y hacia la plaza de San Juan de Dios, que eran los dos extremos del canal que dividía esas dos islas. Tenemos el emplazamiento del faro del castillo de San Sebastián, que es el que normalmente se ha asociado a esa posible existencia del faro, del que tenemos los textos hasta época islámica. Pero allí en el castillo hicimos una excavación muy breve en 1985 y, desgraciadamente, toda esa zona está prácticamente arrasada. No hay niveles arqueológicos. Lo que aparece es directamente la piedra natural. Allí hay pocas posibildades de que aparezcan indicios de ese faro, si es que estaba en el mismo sitio donde ahora se encuentra el de San Sebastián.

P. Gracias a todos estos hallazgos en los que usted colaboró y trabajó sabemos mucho del mundo fenicio y púnico. Pero, ¿qué diría que es lo que queda por saber de esa civilización?

R. Sería muy interesante poder llegar a comprender mejor la religiosidad y los pensamientos de los habitantes de Cádiz. Aquí la evidencia que aportan los textos antiguos es que hubo una fundación por parte de gente que vino de Tiro hacia el otro extremo del Mediterráneo. Luego hubo relación con otras ciudades importantes como Sidón o Alejandría y eso creó una sociedad con una religiosidad, unas creencias y unas ideas muy singulares. Eso hacía que se mantuviera el ritual de sacrificio infantil, el que haya una serie de ritos como el enterramiento de perros en los pozos donde se hacían los de las personas... Son aspectos en los que, hasta ahora, no hemos podido avanzar más. Y podríamos encontrar aspectos más ricos de la mentalidad de los gaditanos. Y no digamos si pudiéramos encontrar epigrafías o restos materiales de las famosas bailarinas de las puellae gaditanae... que podemos vincular al carnaval. Es decir, hay aspectos que, aunque no sea a través de obras o restos, sino de huellas de la actividad de las personas que vivieron en Cadiz podrían darnos testimonios atractivos para conocer cómo eran los gaditanos en la antigüedad.

Escucha la radioen directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

En directo

A continuación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Compartir

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad