Ayudar o hacer el tonto: Al Almería le quedan 6 jornadas y 7 rivales
La recta final exige decisiones firmes. La factura arbitral llama a la puerta. No son errores, son puntos que vuelan

Los errores arbitrales cuestan puntos y pueden valer un ascenso. / LaLiga

Almería
Al Almería se le acaba el margen y se le acumulan los enemigos. No son solo los rivales que aparecen en el calendario, sino todo lo que rodea a una recta final donde cada punto vale un ascenso. Seis jornadas, siete frentes y una clasificación que no perdona. El club ya no puede limitarse a competir y esperar. Ahora toca decidir si quiere ayudar a los suyos o hacer el tonto mientras los puntos vuelan. Se ganó al Málaga y se perdía en Riazor con un arbitraje que no respetó el escudo del Mirandés. No son errores: son puntos que vuelan.
Porque hay facturas que no se pagan con comunicados ni con disculpas a destiempo. ¿De que le vale al Almería que le metan un árbitro en la ‘nevera’?. Todo empezaba en Valladolid con un concierto de López Toca en la sala VAR dirigiendo el arbitraje de Arcediano Monescillo. Se encendían todas las alarmas y el problema no se ha detenido ahí. Los errores se repiten, las explicaciones no van a la clasificación. Nadie te devuelve lo perdido. El escudo pesa, el ascenso está en juego y el Almería merece algo básico en una competición profesional: respeto.
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La factura arbitral: puntos que nadie devuelve
Ha sido una constante a lo largo de la historia el pataleo tras una frustración arbitral. Ahora corren otros tiempos pero los errores no han terminado y el Almería debe tenerlo claro. Tendrá 6 rivales en su camino a Primera, bien conocidos, y uno adicional cada jornada, siempre imprevisible. Los árbitros se pueden equivocar, forma parte del juego, pero hay arbitrajes que dejan huella y condicionan el resultado. Ellos también se juegan un ascenso, pero una decisión o una imagen mal gestionada puede dar o quitar una plaza en Primera División.
De Valladolid al desenlace de una temporada
No es el Almería desde la llegada de la propiedad de Arabia Saudí un club proclive a la protesta. Nada que ver con los tiempos de Alfonso García Gabarrón, que llegó a editar en un vídeo recopilatorio los errores arbitrales que acabaron con su equipo en Segunda. Entre aceptar y alzar la voz siempre ha estado el equilibrio, pero ha llegado la hora de tener claro lo que se avecina. Aquel clamor de la derrota (3-1) en Valladolid no encontró respuesta en el club, y ahora toca elegir: ayudar en la recta final o hacer el tonto tragando errores de bulto que pueden costar un ascenso.
El Almería se juega el ascenso y pide respeto
No se trata de pedir favores ni de alterar la competición. Se trata de respeto. El Almería se juega un ascenso a Primera y lo hace en igualdad de condiciones o debería hacerlo. El escudo pesa, la camiseta tiene historia y la pelea merece limpieza. En seis jornadas no hay margen de errores groseros ni para decisiones que condicionan el futuro del club. Ayudar no es protestar; ayudar es proteger la justicia competitiva. Todo lo demás a estas alturas es hacer el tonto.

Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...




