Mayo festivo, mayo invadido
Firma de opinión de Rafael Obrero, arquitecto e ilustrador

Mayo festivo, mayo invadido. Rafael Obrero
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Córdoba
Comenzamos el mayo festivo con una cuidadora que abandona el concurso de Patios por estrés, pérdida de ilusión y agravio económico.
Luisa García, ceramista y cuidadora del patio de la calle Maese Luis, ha decidido no presentarse al concurso tras 27 ediciones ininterrumpidas. Su justificación es que ahora le resulta más estresante que gratificante, debido entre otras cosas a la masificación turística.
Cosa que ya se venía comprobando desde hace años, al menos desde 2012, año en que la UNESCO declaró la Fiesta de los Patios como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El agravio económico, la otra razón que esgrime, es por partida doble. Por un lado viene de la más que obvia observación de que aquí todos se lo llevan calentito, hosteleros, hoteleros, y el resto de empresas relacionadas con el turismo, a costa de que ellas, las cuidadoras, estén todo el año pendientes del patio y los 15 días que dura el concurso, a destajo. Y por otro, la inclusión de los patios conventuales, nada que objetar por mi parte, pero claro, a Luisa no le falta razón cuando dice que llevan años reclamando al Ayuntamiento más apoyo económico y nunca había dinero, y ahora resulta que para los conventuales sí que había… debía haber en el fondillo del cajón de las vueltas y no se dieron cuenta hasta antes de ayer…
El agravio económico tiene fácil solución, unas ayudas que compensen justamente el esfuerzo de las cuidadoras. Eso, resuelto.
Pero, por más que nos duela reconocer, los patios no van a volver a ser lo que eran, por el turismo invasivo y por el cambio de vida y de costumbres, y eso, queramos o no, ya no tiene arreglo.
Tendría que venir una crisis de tal envergadura que no pudiéramos viajar y nos quedáramos sin wifi, de modo que el único entretenimiento que nos quedara fuera cuidar plantas, regarlas y ayudar al vecino con las suyas, y reunirnos para celebrar en nuestro patio o en el suyo, la llegada de la primavera con lo poco que tuviéramos.
Una regresión que nadie quiere… o si…




