"Ningún país puede ponerse de rodillas ante Trump": Antonio Morales se alinea con el "no a la guerra" de Pedro Sánchez
En Canarias, el rechazo a la guerra es compartido por los principales responsables políticos, aunque con matices importantes sobre la gestión y las formas empleadas por el Ejecutivo central
Reacciones en Canarias a la declaración de Pedro Sánchez sobre la guerra en Irán
Las Palmas de Gran Canaria
"Ningún país puede ponerse de rodillas ante Trump ni ante nadie que esté por encima de la ONU y del derecho internacional". Así de contundente se ha mostrado, en declaraciones exclusivas a la Cadena SER, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, que ha sido el primero en pronunciarse desde las Islas sobre la declaración institucional de Pedro Sánchez, en la que el presidente del Gobierno de España dejaba clara su postura con un rotundo “No a la Guerra". A su juicio, romper ese marco supone generar un desequilibrio global, incertidumbre y un aumento de las posibilidades de conflicto en distintos puntos del planeta.
Morales considera “legítima” la decisión de España de denunciar cualquier atentado contra el derecho internacional y subraya que “no se pueden admitir amenazas de ningún país a un territorio soberano”. Asimismo, apela a la unidad de Europa para defender su soberanía frente a presiones externas.
"Es más complicado que un eslogan"
Desde el Gobierno de Canarias, su presidente Fernando Clavijo hoy sí ha querido manifestarse sobre su visión del conflicto, después de que el lunes de esta semana no quisiera ahondar en su visión ante las preguntas de los medios. Ahora sí afirma que “todos estamos en el no a la guerra, nadie quiere la guerra”, pero advierte de que “las cosas de la vida son bastante más complicadas que un no a la guerra”. En su opinión, dada la complejidad del contexto internacional y los intereses en juego, el presidente del Gobierno de España debería haber acudido al Congreso de los Diputados para rendir cuentas y explicar las decisiones adoptadas.
“Lo que procede es ir al Congreso, rendir cuentas, explicar el porqué de las decisiones y escuchar al resto de las fuerzas políticas”, subraya Clavijo. Aunque insiste en que comparte el “no a la guerra”, recalca que no comparte que no se haya informado previamente a los grupos políticos. “Esto es una decisión que implica a todo el país y las cosas se tienen que hacer con respeto a la separación de poderes”, concluye.
"Hay que tener cuidado con los aliados"
Otra visión del ejecutivo canario es la de su socio de gobierno del Partido Popular. Manuel Domínguez, vicepresidente y consejero de Economía se muestra contrario al conflicto armado. “No hay nadie que esté a favor de una guerra”, afirma haciendo un llamamiento a parar cualquier acto bélico en el mundo. Sin embargo, pone el foco en las consecuencias económicas directas que ya han tenido otros conflictos, como la guerra entre Rusia y Ucrania. Recuerda que desde el primer día del conflicto se dispararon los precios de los alimentos para el ganado en Canarias, lo que repercutió en la cesta de la compra.
“Si se produce inflación en nuestra tierra, lo primero que puede venir es una subida del tipo de interés y eso irá directamente al bolsillo de los canarios a través de las hipotecas”, advirtió. También alerta del encarecimiento de los fletes y de los insumos importados, fundamentales para el Archipiélago.
Domínguez insiste además en la importancia de elegir bien los aliados internacionales: “Hay que tener mucho cuidado con quiénes son tus aliados, porque puedes tener consecuencias contra nuestra economía”. En ese sentido, muestra preocupación por el posible impacto de decisiones geopolíticas en empresas canarias exportadoras, especialmente ante amenazas comerciales de Estados Unidos.
El “no a la guerra” genera un amplio consenso político en Canarias. Sin embargo, las diferencias surgen en torno a las formas, la estrategia diplomática y el impacto económico de las decisiones adoptadas por el Gobierno central. Mientras algunos reclaman mayor debate parlamentario y cautela en la política de alianzas, otros respaldan sin matices la firmeza del Ejecutivo en la defensa del derecho internacional. El debate, más allá del eslogan, sigue abierto.