"Todos nos sentimos cautivados por un niño pequeño": las reflexiones del cura pederasta de Tenerife en internet
El exacerdote Carmelo Hernández, señalado al menos por dos víctimas de abuso sexuales, sigue dando "lecciones morales" en su blog en forma de homilías

La SER destapa un nuevo caso de pederastia del sacerdote de Tenerife, Bernardo Álvarez
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Santa Cruz de Tenerife
Daniel denunció los abusos sexuales que sufrió a finales de los años ochenta en La Gomera. Lo hizo tras escuchar en la SER la voz de Ciro Molina, víctima del mismo sacerdote veinte años después. Dos décadas en las que la Iglesia protegió al cura, cambiándolo de parroquia una y otra vez. La dinámica de ocultación la prueba el propio testimonio del fallecido Bernardo Álvarez, que antes de morir, confesó que sus dos antecesores en el cargo ocultaban los abusos cambiando a los sacerdotes de parroquia. Ciro Molina decidió denunciar por segunda vez en 2014, coincidiendo con la entrada en vigor del protocolo que obliga a comunicar al Vaticano este tipo de denuncias. Esta vez, Bernardo Álvarez recogió la denuncia y abrió un proceso canónico, suspendiendo cautelarmente al sacerdote e invitando a Ciro Molina a denunciar en vía judicial. Los textos que escribe Carmelo están acompañados de fotos de Jesús rodeado de niños, o directamente de niños y niñas solas, jugando.
"Todos nos sentimos cautivados por la ternura de un niño pequeño", dice literalmente el exacerdote
Carmelo Hernández escribió en su blog en septiembre de 2020. "Creo que todos nos sentimos cautivados por la ternura de un niño pequeño. Su inocencia, su mirada limpia de toda malicia, la sonrisa que se escapa de sus ojos, sus gestos sencillos y nunca calculados, su prontitud para responder al cariño que te le ofreces que él te devuelve multiplicado en generosidad, sus preguntas inocentes que nos llegan al alma porque simplemente quiere conocer, saber por qué, su disponibilidad siempre pronta para agradarte son algunos de esos gestos que nos cautivan y que nos llenan el alma porque con su ternura se adueña de nuestro corazón", dice.
"¿Quién no es tierno con un niño?", se llega a preguntar
Aunque Carmelo colgó los hábitos tras la denuncia de Ciro en 2014, el ya exsacerdote sigue difundiendo 'homilías' en internet, con una fijación constante por los niños. A lo largo de los años describe una y otra vez a los niños desde la “ternura que cautiva el corazón”, la “mirada limpia de malicia” o la “sonrisa inocente”. Insiste en esa imagen del niño que “camina confiado de la mano de su padre”. Un discurso repetido durante años “los abrazaba y los bendice”, pide que “no rompan el candor del mundo feliz de los niños”, llegando a preguntarse: “¿Quién no es tierno con un niño?”
En octubre de 2017, escribió: "Hoy nos habla de los niños, del candor y espontaneidad de los niños, de su disponibilidad siempre a flor de piel, de su sonrisa limpia, de los ojos que miran profundamente con curiosidad, de los que buscan y quieren aprender porque sus deseos de crecimiento no son solo de lo corporal sino de lo que mejor puedan aprender. Los niños no ponen filtros ni condiciones, los niños se acercan y juegan con todos sin distinción si nosotros no los hemos marcado antes con nuestras prevenciones. ¿No puede ser esa una base sólida para la construcción del Reino de Dios en nosotros? Con un corazón así limpio y generoso tenemos que aprender a acercarnos a Jesús", reflexiona.
"El niño se manifiesta siempre confiado", escribe Carmelo Hernández
En marzo de 2025, escribió: "Es el niño que en sus juegos se manifiesta como es, siempre confiado, siempre ofreciendo lo mejor, siempre dispuesto a estar con aquellos que considera sus amigos y con aquellos donde encuentra ternura, que tendrán sus más y sus menos con aquellos con los que juega", escribe. "Cuánto daño les hacemos cuando les contagiamos el actuar desde una vida interesada, cuando les hacemos perder la confianza, cuando los inducimos a poner distancias y desconfianzas, cuando los contagiamos de nuestras violencias. A veces no nos damos cuenta del escándalo que en ellos producimos, del daño que les hacemos cuando por nuestros ejemplos de egoísmo y de orgullo les hacemos perder aquella risa inocente", añade.
Más información
- La SER destapa un nuevo caso de pederastia del sacerdote de Tenerife, Bernardo Álvarez
- Una grabación destapa cómo tres obispos ocultaron abusos sexuales en Tenerife: "Chicas y chicos de 13 y 14 años me han provocado"
- La víctima de abusos que los obispos taparon en Tenerife señala también a la cúpula de la Iglesia española: "Argüello se rio de mí cuando le pedí el cese del obispo"
"Hoy en el evangelio vemos a Jesús rodeado de niños. Ellos saben bien ponerse al lado donde encuentran ternura y ofrecen al mismo tiempo su ternura. No es para ellos una señal de molestia el acercarse así espontáneamente como son donde saben que hay amor, ni nosotros tendríamos que ver como una molestia sus risas y sus juegos, su confianza y la manera como se acercan espontáneamente a nosotros. Pero por allá están los discípulos cercanos a Jesús – qué curioso que sean precisamente los discípulos más cercanos a Jesús – muy celosos del descanso de su maestro y no quieren que los niños le molesten, quieren quitarlos de en medio para no turbar el descanso de Jesús cuando su verdadero descanso eran aquellas risas y juegos inocentes", añade.
"Han de caer los tabúes, los niños captan la sintonía del amor", reflexiona el exacerdote
En agosto de 2024, el exacerdote acusado de pederastia afirma: "Hoy vemos en el evangelio a Jesús jugando con los niños. Sus madres los han traído para que Jesús imponga sus manos sobre ellos y los bendiga, pero, como decíamos, cuando los niños captan la sintonía del amor, ya de allí no se querrán separar. Aunque nosotros nos pongamos incordios en muchas ocasiones, como se pusieron los discípulos cercanos a Jesús en un celo desmedido de que nadie molestara al maestro. Quisiera alejar a los niños de la presencia de Jesús. Y es Jesús el que no quiere que los alejen sino que los niños sigan disfrutando de su presencia. Es que además iban a ser un buen signo de lo que es el Reino de Dios", escribe.
"Han de caerse todos los tabúes, tenemos que hacer desaparecer todo aquello que se interponga entre unos y otros creando barreras o abismos, como tantas veces nos hacemos los unos con los otros, tengamos esa ternura del niño que se deja querer pero que estará siempre ofreciendo un amor incondicional. Seamos capaces de mirarnos los unos a los otros con una mirada como la de los niños, sin cortinas que hagan un filtrado y con la luminosidad de los ojos limpios de malicia que disipan todas las nieblas que difuminan las imágenes. Tengamos la disponibilidad y generosidad del corazón que sabe sintonizar el amor, pero que va repartiendo las músicas que salen de su alma", añade.
"No hay nada tan inocente como un niño, aprendamos de su disponibilidad generosa", llega a escribir
"Cuanto tendríamos que aprender de los niños, de su ternura y de su disponibilidad generosa, de la alegría que se les escapa del alma en sus ojos límpidos y que despertarán en nosotros los mejores sentimientos", llega a escribir el exacerdote. En agosto de 2022, prosigue: "¿Cómo es la mirada del niño hasta que no se le hecho manchado con el ejemplo de nuestros malos deseos e intenciones? Una mirada limpia, una mirada curiosa e interrogativa, una mirada sin malicia ni maldad, una mirada que siempre se está ofreciendo para el encuentro, una mirada que se está fijando en cuanto le rodea para aprender, una mirada que se confía porque no piensa en la maldad de los otros. ¿No irán por ahí las características del Reino de Dios que nos está planteando Jesús?", se pregunta.
"El niño siempre es dado y servicial", llega a decir Carmelo Hernández
En agosto de 2019, Hernández habla de lo serviciales que son los menores. "El niño que no ha entrado en ese juego de la competitividad de los mayores, el niño que es humilde y sencillo y en su ternura es amigo de todos, el niño que juega con los otros niños solamente por divertirse y pasarlo bien, el niño de esa sonrisa abierta y de esos ojos brillantes en los que aún no han aparecido las sombras de la ambición y de los orgullos que tan pronto aprenderán de los mayores, el niño que siempre es dado y servicial, que solo busca cariño y que siempre nos ofrecerá la ternura de su corazón en ese beso inocente que con tanta facilidad nos regala", escribe.
En el año 2016, prosigue: "La sonrisa de un niño cautiva el corazón, la ternura que manifiestan de forma espontánea nos mueve también a nosotros a sentimientos semejantes; ¿quién no es tierno con un niño?", se pregunta. "El que no sabe vivir esa ternura es porque quizá ha ennegrecido demasiado el corazón o lo ha llenado de tantas cosas que ya no hay cabida para el amor. ¿Quién no se conmueve ante la imagen de un niño que camina confiado porque sabe que su padre lo lleva de la mano y con él a su lado nada le puede pasar?", se pregunta.

Javi Rodríguez
(La Palma, 1991) Periodista vinculado a la Cadena SER en Canarias desde el año 2009, apasionado de los...




