La piscina municipal de Torrelavega arrastra graves problemas de climatización y mantenimiento, según los usuarios
Una usuaria veterana denuncia temperaturas por debajo de la normativa, deficiencias en vestuarios y la falta de un plan de mantenimiento en una instalación con casi 40 años

Problemas Piscina Municipal Torrelavega Izaskun Laurreita
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La piscina municipal de La Lechera, una de las principales instalaciones deportivas de Torrelavega, atraviesa desde hace meses una situación marcada por los problemas de climatización y el deterioro de sus infraestructuras, una circunstancia que ha generado un creciente malestar entre los usuarios habituales del recinto.
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Precisamente este martes, el Ayuntamiento de Torrelavega ha procedido al cierre temporal de la piscina municipal debido a las bajas temperaturas registradas tanto en el agua como en el ambiente de la instalación, una situación que ha impedido el desarrollo normal de la actividad deportiva prevista.
Así lo viene denunciando Izaskun Laurrieta, usuaria veterana de la piscina desde 1990, exintegrante del Club Natación Torrelavega y madre de dos niños que actualmente forman parte de las escuelas municipales de natación, quien ha puesto voz a una preocupación compartida por numerosos usuarios.
La piscina municipal fue inaugurada en 1987 y se aproxima ya a las cuatro décadas de funcionamiento. Según explica Laurrieta, el problema no es puntual, sino estructural. “No entendemos muy bien cuál es la ruta de mantenimiento que se está siguiendo. Da la sensación de que se actúa siempre a base de parches”, señala.
Temperatura
Uno de los aspectos que más inquietud está generando es la temperatura del agua. La usuaria afirma que actualmente se están registrando valores muy por debajo de los establecidos en la normativa estatal. El Real Decreto 742/2013 fija que las piscinas climatizadas deben mantener el agua entre 24 y 30 grados, con una temperatura ambiental entre uno y dos grados superior.
Sin embargo, según relata, en los últimos días el agua se situaba en torno a los 22,5 grados y el ambiente rondaba los 20. “Estamos nadando en condiciones que no cumplen la normativa. A esa temperatura, muchos usuarios optan directamente por no entrar al agua”, explica.
Esta situación ha provocado que en determinados momentos la piscina permanezca prácticamente vacía y que algunas familias se estén planteando incluso desapuntar a sus hijos de las escuelas. “Con estas condiciones, muchos padres no los llevamos. En diciembre hubo días en los que ni siquiera pudieron ducharse con agua caliente”, añade.
Averías y goteras
La situación se agravó a partir del pasado 1 de diciembre, cuando se produjo una avería en el sistema de calderas. Según la usuaria, la reparación se prolongó durante casi veinte días debido a la espera de una pieza, pero desde entonces no se ha logrado estabilizar ni la temperatura del agua ni la ambiental de forma continuada.

Humedades en uno de los vestuarios renovados / SEO Cadena SER

Humedades en uno de los vestuarios renovados / SEO Cadena SER
A estos problemas se suman deficiencias visibles en la propia estructura del edificio. Laurrieta denuncia la existencia de goteras en la cubierta, placas del techo hundidas y elementos que evidencian el paso del tiempo. “No hablamos de cosas técnicas ocultas. Son problemas que se ven a simple vista: estás nadando y cae una gotera en la calle uno”, afirma.
En los vestuarios infantiles, especialmente los más antiguos, la situación tampoco es mejor. La usuaria señala lámparas sujetas con bridas, humedades visibles y un estado general que apenas ha cambiado desde la inauguración de la piscina. Aunque reconoce que los vestuarios de adultos presentan mejores condiciones, recuerda que estos fueron reformados a comienzos de los años 2000, mientras que los infantiles siguen siendo los originales.
Falta de alternativas
La falta de alternativas en la ciudad agrava aún más el problema. Torrelavega cuenta únicamente con esta piscina municipal, con seis calles, una capacidad que muchos usuarios consideran claramente insuficiente para una ciudad que ha crecido de forma notable en las últimas décadas.
En este contexto, Laurrieta recuerda que durante años se ha hablado de la construcción de una piscina de 50 metros que nunca llegó a materializarse. Según explica, esa apuesta frustrada ha terminado impidiendo que la ciudad disponga al menos de una segunda piscina de 25 metros, una instalación más modesta pero muy demandada por escuelas, clubes y usuarios. “Por intentar llegar a una piscina de 50 metros, se ha perdido la oportunidad de tener una segunda piscina que habría permitido aliviar la presión sobre la actual”, señala.

Plafón sujeto con bridas en uno de los vestuarios / SEO Cadena SER

Plafón sujeto con bridas en uno de los vestuarios / SEO Cadena SER
Desde el punto de vista de los usuarios, el principal problema sigue siendo la ausencia de un plan integral. “Igual hay que cerrar tres meses para hacer una intervención en condiciones, pero que cuando se abra esté bien. Lo que no puede ser es arreglar hoy una cosa y mañana otra”, sostiene.
La preocupación va más allá del presente. Esta usuaria veterana de la piscina municipal teme que la falta de inversión continuada acabe derivando en el cierre prolongado de la instalación. “El segundo municipio de Cantabria podría quedarse sin piscina municipal. Puede sonar pesimista, pero es el sentimiento que tenemos muchos”, reconoce.
Mientras tanto, los usuarios reclaman una hoja de ruta clara, con inversiones planificadas y un mantenimiento preventivo que evite que los problemas se repitan año tras año. “Lo único que pedimos es saber cuál es el plan y que la piscina esté en condiciones para poder usarla”, concluye.

Joaquín Díaz
Profesional con más de cuatro décadas de experiencia en la actualidad de la comarca del Besaya. Edito...




