La Rosario, la fábrica de jabones de Santander vinculada al escritor José María de Pereda
Fundada en 1864, llegó a competir a nivel nacional con marcas como Heno de Pravia

La Rosario, la fábrica de jabones de Santander vinculada al escritor José María de Pereda
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Santander
La fábrica de jabones La Rosario, fundada en 1864 en Santander, es uno de los nombres imprescindibles de la historia industrial de Cantabria. Nació como una fábrica de estearina, bujías y jabones, pero su crecimiento, sus exportaciones internacionales, su apuesta por la publicidad y la calidad de sus productos la convirtieron pronto en un auténtico referente.
En la sección de Etnografía del programa A Vivir Cantabria, la antropóloga e investigadora del CSIC, Araceli González Vázquez, ha reconstruido la trayectoria de esta industria pionera en el desarrollo jabonero del siglo XIX y XX.
Su vínculo con Pereda
Aunque pocos lo saben, la fábrica La Rosario formó parte del ámbito empresarial de la familia del escritor cántabro José María de Pereda. La fundó su hermano mayor, Manuel Bernabé Pereda, junto a otros socios, bajo la denominación ´Pereda, Trueba y Compañía´.
En el consejo de administración figuraban el propio novelista, otro de sus hermanos, una hermana y un cuñado. Pereda, durante sus viajes, mostraba un especial interés por este tipo de industrias, un interés lógico dada su implicación directa en la gestión de la empresa.

Anuncio en prensa del jabón 'Aromas de la tierruca' / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Anuncio en prensa del jabón 'Aromas de la tierruca' / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
Los primeros jabones
En un siglo XIX en el que aún era común fabricar jabón en casa, La Rosario apostó por productos perfumados y de alta calidad, lo que le permitió destacar entre la competencia.
Tres años después de su apertura, en 1867, la fábrica participó en la Exposición Universal, donde exhibió jabón de oleína en barras y pastillas, y anunció que exportaba a las Antillas españolas, especialmente a Cuba, gracias a comerciantes cántabros establecidos.
Otras fábricas
Aunque La Rosario llegó a ser la fábrica más exitosa, no estuvo sola. En Cantabria existieron numerosas jabonerías a lo largo del siglo XIX y XX. Algunas de ellas fueron:
- La Primitiva (Torrelavega, mediados del XIX), productora de jabones de oleína amarillos y blancos
- Nuestra Señora de Guadalupe (Santander, 1865)
- La Estrella (Santander, 1879)
- La Covadonga y la fábrica de Leandro Aguado (Torrelavega, 1883)
- La Barata (Beranga, hacia 1890)
- Ya en el siglo XX, La Favorita (Maliaño), La Camelia o Jabonera Montañesa (Santander, 1904) y la Industrial Jabonera (Torrelavega), fabricante de los populares jabones El Chino y Montaña
Este ecosistema productivo consolidó a Cantabria como un territorio con una fuerte tradición jabonera.
´Aromas de la Tierruca´
El gran éxito comercial de La Rosario llegó en 1915, con la creación del jabón 'Aromas de la Tierruca', un producto de tocador perfumado que generó toda una línea cosmética: jabones, colonia, extracto y polvos de arroz. El producto compitió en igualdad de condiciones con el célebre Heno de Pravia, creado diez años antes por la firma vasca.
La fábrica destacó también por sus innovadoras campañas publicitarias. Ese mismo año, durante la presentación del jabón en La Habana, seis jóvenes vestidas de montañesas repartieron pastillas al público. Y la etiqueta —diseñada por el ilustrador Mariano Pedrero— se convirtió en una imagen icónica: una mujer montañesa, con saya roja y corpiño negro, ante un paisaje de montaña.
Un amplio catálogo
El legado de La Rosario va mucho más allá de su producto estrella. A lo largo de las décadas, la fábrica elaboró artículos tan populares como:
- Brisas del Sardinero (1916), que inspiró el nombre original del grupo musical Los Brisas
- Imperial Thidace, El Rey del Tocador, La Flor de los Aromas, Pao Rosa, Clavel de Aranjuez, Velutina, Lacteína, Rosas de España, Meloso
- En 1935, los jabones Cisne y Uco (“jabonuco”, en guiño al cántabru)
Además, la empresa editó almanaques ilustrados de gran calidad artística, muy apreciados aunque todavía poco estudiados.
Mujeres obreras
La mano de obra en La Rosario fue principalmente femenina: obreras encargadas del barreado, cortado, troquelado y empaquetado. Se conserva incluso una fotografía de Samot que muestra a un grupo de mujeres trabajando en la fábrica, uniformadas y rodeadas de embalajes.
La figura de Leopoldo Gold es clave para comprender la evolución técnica de la industria jabonera en Cantabria. Según explica Araceli González, Gold fue un maestro jabonero extranjero, probablemente de origen polaco o alemán, un perfil profesional muy apreciado en la época, cuando las fábricas buscaban expertos capaces de aplicar métodos avanzados de saponificación y perfumería, ya extendidos por la Europa central.
Leopoldo Gold
Gold trabajó nueve años en La Rosario antes de ser despedido en enero de 1903. Su experiencia resultó determinante: tras su marcha, se asoció con empresarios locales para fundar una nueva fábrica, La Favorita, lo que provocó tensiones dentro de La Rosario, dado que uno de sus socios era hijo de un empleado histórico de la propia empresa.
Fundada en febrero de 1903, La Favorita nació como un proyecto ambicioso e innovador. Estaba ubicada en la zona de Maliaño, frente a los muelles, una localización estratégica para recibir grasas, aceites y mercancías y para distribuir producto acabado hacia mercados exteriores.
La trayectoria de Gold demuestra cómo la industria jabonera cántabra se alimentó no solo de mano de obra local, sino también del conocimiento de especialistas extranjeros. Años más tarde, regresó a La Rosario, donde volvió a ocupar un puesto de responsabilidad como maestro de talleres y registró varias patentes, trabajando codo a codo con el perfumista Toubeau, de probable origen francés.
Su contratación por parte de La Rosario explica la calidad técnica de sus jabones, de la misma forma que el empresario vasco Echeandía Gal —creador del Heno de Pravia en 1905— también recurrió a un maestro jabonero alemán para lograr la excelencia de sus productos.
En conjunto, la historia de La Rosario resume la de toda la industria jabonera en Cantabria: una fábrica fundada en 1864 que creció gracias a la innovación, la calidad técnica y la implicación de figuras como la familia Pereda y el maestro jabonero Leopoldo Gold, y que llegó a competir con las grandes marcas nacionales.
Su trayectoria se enmarca en un panorama regional donde, desde mediados del siglo XIX, surgieron numerosas jabonerías en Santander, Torrelavega o Beranga, configurando un sector dinámico y diverso que marcó la economía local durante décadas.

Conchi Castañeda
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de cadena...




