La Ventana de Cantabria
Sociedad

Jean Leon, de polizón en Francia a ser la última persona que vio con vida a Marilyn Monroe

La vida de Ángel Ceferino Carrión, santanderino renacido como Jean Leon, es un viaje de superación: del incendio de Santander a Hollywood, de la amistad con Sinatra y James Dean a fundar su propia bodega en el Penedès.

Jean Leon, el cántabro que terminó abriendo 'La Scala' el bar más famoso de Hollywood

Cantabria

Nacido en Santander el 28 de abril de 1928, Ángel Ceferino Carrión vio cómo el incendio de 1941 arrasaba su casa y forzaba a su familia a mudarse a Barcelona. Aquello fue el primer giro de una biografía de película. La vida en la Ciudad Condal no fue fácil: la muerte de su padre y de un hermano le empujó a buscarse la vida fuera. Sin decir nada, se vistió “de domingo” y puso rumbo a Francia. Allí trabajó de camarero e intérprete, pero su rechazo a la mili franquista le convirtió en prófugo y multiplicó sus ganas de poner un océano de por medio.

Héctor Campo, guía de Tour Santander, relata que hasta ocho veces intentó cruzar el Atlántico. Tras deportaciones y papeleo imposible, se coló como polizón en un barco que no iba a Guatemala, como él creía, sino a Nueva York. En la Gran Manzana empezó desde abajo: friegaplatos, taxista y camarero. En semanas ya estaba recogiendo platos en el Rockefeller Center, codeándose con políticos y artistas, construyendo una agenda que sería su catapulta.

De Ángel Carrión a Jean León: identidad nueva en Hollywood

Cuando el ejército estadounidense también quiso reclutarle, volvió a escapar, esta vez a Los Ángeles. En Hollywood se rebautizó como Jean León —un nombre con empaque francés para un mundo de focos y alfombras rojas— y se hizo un hueco en el restaurante Villa Capri, propiedad de Frank Sinatra y Joe DiMaggio. Por sus mesas pasaban Natalie Wood, Grace Kelly o James Dean, con quien entabló una amistad íntima que incluyó el sueño compartido de abrir un restaurante legendario.

La Scala: un templo para las estrellas… y el último recado a Marilyn

La muerte de James Dean truncó el proyecto conjunto, pero Jean León tiró de determinación: fundó La Scala en Beverly Hills, un comedor de culto citado en novelas y películas. Por allí pasaron Marlon Brando, Zsa Zsa Gabor, John F. Kennedy… y Marilyn Monroe. El propio Campo recuerda la anécdota que forjó la leyenda: Monroe pidió a domicilio sus “Fettuccine a la Marilyn” y exigió que se los entregara Jean León en persona. Horas después, aparecía muerta. Él se convirtió, supuestamente así, en la última persona que la vio con vida, tuvo que declarar ante la policía y su nombre quedó atado para siempre al misterio.

El regreso emocional y el sueño del vino propio

Doce años después de irse sin avisar, en uno de sus viajes por Europa, Jean León llamó a su familia en España: estaba vivo, casado, con negocio próspero y nueva identidad. Fiel a su espíritu mediterráneo, detectó que le faltaba algo en la mesa: un vino a su medida. Y si no existía, lo crearía. Fundó su bodega en el Penedès, pionera en estilos y reconocida internacionalmente. Entre sus hitos, bautizó un vino “Le Havre”, en memoria del puerto desde el que escapó, y llegó a servir en actos presidenciales en Estados Unidos, consolidando la marca Jean León como sinónimo de carácter y excelencia.

Desde Santander al firmamento de Hollywood, del Rockefeller Center a Beverly Hills, y del fogón a la barrica, Jean León encarna la resiliencia: el joven que huyó de la guerra y del destino marcado para convertirse en restaurador de las estrellas y bodeguero visionario. Una vida de película que, como subraya Héctor Campo, demuestra que la audacia —y una pizca de suerte— también se sirven en copa.

Eduardo Bermúdez Dapena

Licenciado en Periodismo por la Universidad del...