Matilde de la Torre, la pionera cántabra que volvió a casa 80 años después
Escritora, pedagoga, feminista, política y figura clave de la cultura montañesa, los restos de Matilde de la Torre regresaron recientemente a Cabezón de la Sal tras ocho décadas en México, cerrando así un capítulo histórico para Cantabria.
Matilde de la Torre, una odisea de 80 años para volver a Cabezón de la Sal
Cantabria
Matilde de la Torre (Cabezón de la Sal, 1864 – Ciudad de México, 1946) fue una de las grandes figuras femeninas de Cantabria y una de las primeras diputadas de la historia de España. Periodista, escritora, pedagoga y política, su nombre vuelve a resonar hoy gracias al reciente retorno de sus restos mortales a su localidad natal, 80 años después de su muerte, un gesto cargado de simbolismo que recupera la memoria de una mujer adelantada a su tiempo.
Nacida en el seno de una familia hidalga de tradición liberal, Matilde creció entre letras, periódicos y sensibilidad artística. Su entorno familiar —con un padre notario, un abuelo fundador del periódico La Abeja Montañesa y un tío director de El Atlántico— marcó un camino que pronto se vio reforzado por una figura clave en su vida: su prima, la pintora María Blanchard. Las conversaciones e inquietudes compartidas entre ambas alimentaron su vocación intelectual y su temprana reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad.
Ese espíritu crítico se cristalizó en 1917 con la publicación de Jardín de damas curiosas, un epistolario sobre feminismo inspirado en un cuadro de Blanchard que evidenciaba que la reivindicación feminista en España tenía raíces mucho más profundas de lo que suele recordarse.
Durante las décadas de 1920 y 1930, Matilde desarrolló una intensa actividad cultural y educativa. Fundó en Cabezón de la Sal la Academia Torre, un centro pedagógico inspirado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza que defendía una formación humanista y laica. Paralelamente, impulsó en 1924 el coro Voces Cántabras, clave en la recuperación del folklore regional y aún hoy referente de la tradición musical montañesa. Su labor fue tan relevante que en 1932 el grupo llegó a actuar en Londres de la mano del English Folk Dance.
Su inquietud social la llevó también al compromiso político. Afiliada al PSOE, promovió las Casas Campesinas de Cantabria para mejorar las condiciones de jornaleros y pequeños propietarios rurales. Su implicación la convirtió en una de las primeras diputadas de España, elegida por Oviedo en 1933 y 1936, en un Congreso que apenas contaba con media docena de mujeres.
La Guerra Civil marcó un punto de inflexión. Al estallar el conflicto, Matilde se exilió primero a Francia y luego a México, donde continuó escribiendo y apoyando a Juan Negrín, último jefe de Gobierno de la República. Este respaldo se saldó con su expulsión del PSOE en 1946, aunque nunca llegó a saberlo: falleció el 16 de marzo de ese mismo año en México, con 82 años, sin regresar a España.
Décadas más tarde, en 2008, el PSOE la rehabilitó oficialmente junto a los demás negrinistas expulsados, reconociendo la injusticia histórica. Y ahora, en 2026, un nuevo capítulo se cierra de forma simbólica: los restos de Matilde de la Torre han sido repatriados y descansan por fin en su Cabezón natal. Una reparación histórica que devuelve al hogar a una mujer que dedicó su vida a la cultura, la educación, el feminismo y la política en tiempos convulsos.
Su legado, plural y complejo, permanece íntegro: el de una mujer que abrió caminos, que luchó por una España más justa y que, 80 años después, ha vuelto para quedarse.
Eduardo Bermúdez Dapena
Licenciado en Periodismo por la Universidad del...Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Redactor de la Cadena SER en Cantabria. Edito La Ventana de Cantabria y narro los partidos del Racing en Carrusel Deportivo Cantabria.