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La revolución de la bioseguridad inteligente llega a la DO Uclés

Las nuevas tecnologías permiten controlar patógenos, optimizar procesos y reducir el impacto ambiental en la viticultura

Del viñedo a las bodegas de la DO Uclés: la revolución de la bioseguridad inteligente

Del viñedo a las bodegas de la DO Uclés: la revolución de la bioseguridad inteligente

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Cuenca

La bioseguridad se está consolidando como una herramienta estratégica en el sector vitivinícola. Más allá de su función tradicional de control sanitario, su gestión eficiente permite mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reducir el impacto ambiental y reforzar la calidad del producto final.

Desde el control preventivo de enfermedades fúngicas en el viñedo hasta el tratamiento del agua y la desinfección de instalaciones en bodega, las nuevas tecnologías están abriendo nuevas vías de actuación.

Así lo explica María Somolinos, product manager de OX-CTA, empresa perteneciente al Grupo OX, que participó en una jornada de sensibilización organizada por la Denominación de Origen Uclés el pasado mes de diciembre.

La bioseguridad como inversión rentable

Durante años, la bioseguridad se ha considerado principalmente un requisito técnico destinado a evitar riesgos sanitarios. Sin embargo, su enfoque está evolucionando hacia una visión más estratégica dentro de la viticultura.

Según explica María Somolinos, gestionar correctamente estos procesos puede tener efectos directos en la eficiencia económica de las explotaciones. “La bioseguridad es una de las herramientas más potentes que tenemos para controlar los microorganismos patógenos y también los microorganismos alterantes”, señala.

Cuando se aplica de manera planificada y preventiva, esta estrategia permite reducir costes operativos y mejorar los resultados productivos. “Cuando la gestionamos de manera inteligente nos va a permitir producir a menor coste. Siempre es más económico prevenir que curar y además con una mayor calidad”, afirma.

Este enfoque preventivo se traduce también en una mayor estabilidad en los procesos de producción y en una reducción de problemas asociados a contaminaciones o alteraciones microbiológicas.

La bioseguridad inteligente impulsa una viticultura más eficiente y sostenible.

La bioseguridad inteligente impulsa una viticultura más eficiente y sostenible.

Control de enfermedades fúngicas

Uno de los ámbitos donde la bioseguridad adquiere especial relevancia es el viñedo, especialmente en la lucha contra enfermedades fúngicas. En este contexto, Somolinos destaca el papel de soluciones formuladas con materias biodegradables y compatibles con la producción ecológica. Según explica, estos productos permiten actuar sobre los patógenos sin generar residuos tóxicos.

“Son productos 100% biodegradables que no aportan residuo tóxico”, explica. Su principal ventaja reside en que permiten “un control de patógenos con un bajo impacto ambiental”.

La eficacia de estas soluciones es especialmente elevada cuando se utilizan de forma preventiva. En ese escenario, permiten mantener bajo control las cargas de microorganismos presentes en el viñedo.

“La eficacia es muy buena cuando actuamos a nivel preventivo, porque podemos controlar bajas cargas de patógenos”, indica.

Cuando el problema ya está presente con mayor intensidad, estas herramientas pueden utilizarse de forma complementaria a otros tratamientos más específicos. En esos casos, permiten reducir la frecuencia de aplicación de productos químicos más agresivos.

“Podemos compatibilizar el uso de los productos OX con otros productos que tengan una eficacia mayor frente a determinados patógenos”, explica.

Bodegas Soledad de la DO Uclés. / Paco

Bodegas Soledad de la DO Uclés. / Paco

El tratamiento del agua en bodega

Más allá del viñedo, la bioseguridad también desempeña un papel clave dentro de las bodegas, donde la gestión del agua es un aspecto especialmente sensible.

El tratamiento del agua se utiliza tanto en procesos de limpieza como en diferentes operaciones internas, por lo que su calidad resulta determinante para evitar contaminaciones y preservar las características del vino.

En este sentido, Somolinos señala que existen alternativas a los sistemas tradicionales basados en cloración. “El tratamiento del agua con estos productos nos permite garantizar cero residuo tóxico”, afirma.

Además de eliminar residuos indeseados, este sistema presenta otra ventaja importante en el contexto del sector vitivinícola: no altera las características sensoriales.

“No vamos a alterar el sabor ni el olor del agua ni de todos los elementos que vayan a estar en contacto con ese agua”, explica. Esto resulta especialmente relevante en un sector donde cualquier alteración organoléptica puede afectar al producto final.

Limpieza y desinfección

La innovación tecnológica también está transformando los sistemas de limpieza y desinfección de las instalaciones en bodega. Según explica Somolinos, las soluciones actuales permiten aumentar la eficacia del proceso al tiempo que reducen el consumo de productos químicos.

“Con menor uso de productos químicos vamos a poder difundirlos mejor y cubrir todas las superficies críticas de las instalaciones”, señala. Esto se traduce en una mayor eficiencia operativa y en una reducción de los costes asociados a estas tareas. A ello se suma la automatización de procesos, que constituye otra de las tendencias en desarrollo dentro del sector.

Las tecnologías automatizadas permiten programar y ejecutar procesos de limpieza y desinfección con mayor precisión, reduciendo la intervención manual y minimizando el riesgo de errores humanos.

“Las nuevas tecnologías nos permiten automatizar procesos de limpieza y desinfección y en este caso vamos a reducir el riesgo de error humano”, explica.

Trazabilidad y residuo cero en los procesos

Otro de los conceptos clave en la gestión moderna de la bioseguridad es la trazabilidad. Garantizar que cada proceso pueda ser registrado y verificado resulta fundamental para cumplir con las exigencias regulatorias y para demostrar ante auditorías que los protocolos sanitarios se han aplicado correctamente.

En este ámbito, Somolinos destaca la importancia de utilizar productos que no generen residuos tóxicos. “Es fundamental utilizar productos formulados en base a materias activas 100% biodegradables”, explica.

Según detalla, algunos de estos sistemas utilizan formulaciones basadas en peróxido de hidrógeno y otras sustancias que no dejan residuos. Además, el desarrollo de herramientas tecnológicas permite registrar automáticamente cada proceso de desinfección.

Como ejemplo, menciona un equipo de desinfección de superficies y ambientes que automatiza el procedimiento y genera un informe final con todos los datos del proceso.

“Nos emite un reporte que nos dice qué día y a qué hora se ha hecho el proceso de desinfección, qué lote de producto se ha utilizado o cuánto tiempo ha tardado en ejecutarse”, explica. Esta información permite demostrar ante auditores o consultores que el procedimiento se ha realizado correctamente.

Retos futuros para la viticultura

A pesar de los avances tecnológicos, el sector vitivinícola seguirá enfrentándose a importantes desafíos relacionados con la bioseguridad. Entre ellos destaca la evolución de los microorganismos y la aparición de resistencias que dificultan el control de enfermedades.

“Tenemos que seguir luchando frente a microorganismos fúngicos y de otras índoles”, señala Somolinos. En este contexto, considera que el desarrollo de sistemas compatibles con el medio ambiente será clave para afrontar estos retos.

“El uso de sistemas de bajo impacto medioambiental creemos que es esencial”, afirma. A ello se suman factores como el comercio global o el endurecimiento de las exigencias regulatorias, que obligarán a las bodegas a reforzar la trazabilidad y el control de sus procesos.

Una transformación en marcha

La evolución de la bioseguridad en el sector vitivinícola refleja una tendencia más amplia hacia modelos de producción más sostenibles, eficientes y controlados.

La incorporación de tecnologías avanzadas, junto con el desarrollo de soluciones biodegradables y sistemas automatizados, está redefiniendo la forma en que se gestionan los riesgos microbiológicos tanto en el viñedo como en la bodega.

En este contexto, la bioseguridad deja de ser un simple requisito técnico para convertirse en una herramienta estratégica que puede mejorar la calidad del vino, optimizar recursos y responder a las nuevas demandas regulatorias y ambientales del sector.

Paco Auñón

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...

 

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