Sanidad pública: prioridad nacional para todos
La firma de opinión del jefe de Oftalmología del Hospital Mancha Centro, Fernando González del Valle
Firma de opinión | Sanidad pública: prioridad nacional para todos
Ciudad Real
La Ley General de Sanidad ha cumplido 40 años este 25 de abril. Ernest Lluch, ministro de sanidad entonces, un hombre bueno, altruista, que creía en la concordia y el entendimiento, fue su principal valedor. Aquella ley propició la cobertura sanitaria universal y la financiación pública de la sanidad en España. Se aprobaba la asistencia sanitaria de todos los españoles y de los extranjeros residentes en nuestro país.
Curiosamente, ahora, los distintos partidos políticos discuten sobre la regularización de personas inmigrantes y las implicaciones de esta regularización en la sanidad. Si se regularizan muchos, dicen unos, se colapsará el sistema, si no se regularizan, contestan otros, no se atenderá a personas vulnerables.
La verdad absoluta no está en ninguno de los dos argumentos. Siempre se ha atendido a cualquiera que tenga un problema grave y todos los niños, independientemente de su situación administrativa se vacunan y tienen un seguimiento en nuestro sistema sanitario. Por otra parte, nuestra sanidad no se colapsará con la llegada de más gente porque ya está colapsada actualmente. La pandemia fue un test de estrés para nuestro sistema sanitario, que salió muy mal parado del mismo, porque puso en evidencia que necesita refinanciarse y revitalizarse con los ideales de universalidad e igualdad de hace cuatro décadas.
Y la equidad entre autonomías ya no es lo que era, tanto si eres español de pura cepa o inmigrante. Por eso, lo verdaderamente patriótico sería aportar más dinero a nuestro sistema sanitario público que, hasta hoy, atiende igual al rico que al pobre, al creyente o al ateo, al que se desplaza en avión privado o al que ha venido en patera. Es significativo que el aniversario de una de las mejores leyes que se han votado en nuestras cortes coincida con una huelga nacional de médicos.
Los médicos somos conscientes de que nuestra sanidad pública está haciendo aguas. El envejecimiento de nuestra población, la falta de medios para afrontar los nuevos tratamientos y los nuevos sistemas diagnósticos, las listas de espera insoportables, la burocracia absurda e inasumible, las condiciones laborales draconianas y la huida de talento a otros países y a la sanidad privada, son problemas sin solución a día de hoy. Quizás las protestas puedan ser la mejor forma de festejar este aniversario. Debería protestar toda la sociedad. Todos somos o seremos pacientes algún día.
Hasta ahora nadie quiere coger el toro sanitario por los cuernos de los presupuestos. Para esto, los principales partidos políticos deberían entenderse, pactar y acordar. Si no queremos acabar en un modelo de beneficencia, por falta de medios económicos y poder seguir celebrando el aniversario de la ley del 86, nuestra sanidad pública debería empezar a ser una verdadera prioridad nacional, para todos.