Opinión

Historias sobre trenes

La Firma de Eva Calleja

"Historias sobre trenes", la Firma de Eva Calleja

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Palencia

A lo largo de mi vida he viajado mucho en tren. Sigo eligiendo en muchas ocasiones esta forma para desplazarme de un lugar a otro.

Recuerdo mis viajes siendo niña. Eran viajes largos. Los trenes eran mucho más lentos que ahora y cada tránsito era, en sí mismo, una pequeña gran aventura. Comida preparada para las, en ocasiones, largas horas y juegos o libros para aplacar el aburrimiento, aunque tengo que decir que para mí resultaba enormemente hipnótico mirar por la ventana y disfrutar simplemente del paisaje.

Hice mi carrera en Madrid y fui y regresé a casa básicamente en tren. Eran casi cuatro horas (si no había nada raro que demorara más la llegada). Viajes donde el estudiar, el charlar tanto con compañeros de trayecto como con gente recién conocida o el dormitar eran los grandes protagonistas. He vivido retrasos, nevadas y hasta un descarrilamiento cuando atravesando la zona de Ávila nuestro tren atropelló un toro con el que nos topamos en mitad de la vía. Afortunadamente todo quedó en un gran susto y no hubo ninguna persona herida de consideración. Todo se saldó con rasguños y el llegar a casa muchas horas más tarde de lo inicialmente previsto. Una aventura más para escribir en el libro de mi vida.

Y si hablamos de trenes hay una noticia estupenda al respecto y que tiene como protagonista esa localidad que en tantas ocasiones nombró Lina Morgan en sus obras de teatro. El pasado viernes se inauguraba en Venta de Baños el Museo del Ferrocarril y he de decir que estoy deseando visitarlo y que lo haré en cuanto sea posible. Hoy quiero felicitar a los responsables de la muestra por esta iniciativa que ha sido posible gracias al trabajo conjunto, y de muchos años, de la Asociación de Amigos Venteños del Ferrocarril y el Ayuntamiento de la localidad. El Museo, ubicado en la Briquetera, nos propone un recorrido desde el vapor hasta la alta velocidad a través de diferentes elementos como viejos vagones, todo tipo de aparataje y un buen número de maquetas. Un nuevo recurso turístico para la zona que dejará, espero, un importante y muy necesario impacto positivo.

Ahora toca que hagamos nuestra parte: visitarlo y hablar de este Museo todo lo posible para que sea conocido en la mayor parte de lugares posibles.

Esto en una cara de la moneda. Pero en la otra cara y hablando de trenes, hay cosas que no entiendo y que no fomentan precisamente su uso. En muchas ciudades se ha sacado la estación a varios kilómetros del centro de la ciudad. Hasta ahí nada que objetar. Pero llegar a una estación en mitad de ninguna parte y no tener forma fácil de llegar a la ciudad no ayuda. En ocasiones tienes que tirar de pillar un taxi que cuesta más que lo que te ha costado el billete. No es normal.

Y otra cosita. Bien por los descuentos, los bonos gratis para viajeros recurrentes y otras medidas. Pero veamos: bono para viajar a Madrid: el gratuito es un media distancia que tarda en llegar a Madrid más de tres horas y media. Es casi como volver a mis trenes de infancia y juventud, esos del bocata. Si quieres hacerlo en un tiempo razonable el precio se dispara. Pero todavía me parece más fuerte lo que me pasó hace algunos sábados: tren para estar en Valladolid a las 9 de la mañana. Encuentro uno perfecto a las 8.30 horas. Voy tan contenta a la estación y allí me dicen que es un intercity y que ahora se considera alta velocidad. Resumen: si quiero viajar 50 kilómetros en él son casi 26 euros. Como para darle una vuelta ¿no?

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