Laciana vive el desvelo del encierro de la mina Miura protagonizado por el picador Santiago González con tres compañeros asturianos
Santiago González Álvarez que reside en Villablino cumple más de una semana de encierro junto a José María Pérez Pereira, Héctor López Lago, Héctor Pérez Fernández.


Ponferrada
El pasado 30 de abril, Santiago González Álvarez, cumplía 36 años y lo hacía cumpliendo también media vida de minero, una profesión a la que se dedica desde los 18 años. Este lunes cumplirá 12 días de encierro en mina Miura, ubicada en el concejo asturiano de Ibias, junto a tres compañeros que han decidido que van a resistir hasta que se les explique qué está pasando, por qué llevan un año sin cobrar las nóminas que les adeuda la empresa Carbones La Vega, propiedad del empresario madrileño Fernando Martínez Blanco, que adquirió los derechos mineros en octubre del año pasado y se comprometió a hacerse cargo de las deudas que tenía el empresario Jesús Rodríguez Morán, conocido como 'Chus Mirantes'. Desde entonces, sin embargo, nada se sabe de él, excepto un comunicado hecho público en el que animaba a los sindicatos a hacerse cargo de los salarios "si tan preocupados están".


Cinco trabajadores de los 18 que trabajan en Mina Miura, residen, como Santiago González en Laciana. Santiago ha decidido dar este paso para intentar conseguir que la explotación minera, que tiene los permisos en regla, salga adelante con la fórmula que sea, pero que no se permita este aparente cierre encubierto sobre el que nadie les indica cuáles son las causas. Martínez Blanco es conocido por haber arruinado en 2009 la candidatura del empresario Juan Onieva a la presidencia del Real Madrid.
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DescargarSantiago asume la dureza que supone salir a bocamina para hablar con los medios de comunicación y volver a cruzar el umbral que le lleva hasta 300 metros adentro al pequeño rincón "seguro" que han habilitado para dormir turnándose en dos hamacas y para matar las horas "teniendo la cabeza ocupada con conversaciones", pero eso, añade, "no te quita ni el frío, ni la humedad, ni la oscuridad".
Junto a él, José María Pérez Pereira. Ambos se han convertido en portavoces, en la voz de la protesta por la que intentan tirar no solo de los 18 operarios que conforman la plantilla principal sino también por el resto de los que fueron subcontratados y que despidieron. "Queremos una solución para todos", dice José María, porque "es muy duro no darle de comer a tus hijos".




