La Mari de Chambao se emociona y rompe a llorar en directo: “No lloro por cosas como mi cáncer, pero sí por el sufrimiento y la muerte de otros en las guerras”
La cantante malagueña reflexiona sobre su enfermedad, pero aprovecha para recordar que en otras partes del mundo muchas personas también sufren

La Mari de Chambao s'emociona i arrenca a plorar en directe: "No ploro amb coses com el meu càncer, però sí amb el patiment i la mort d'altres a les guerres"
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Barcelona
La Mari presenta 'Chambao, 25 aniversario', un disco de colaboraciones para celebrar las bodas de plata de Chambao, en el que participan artistas como Estopa, Pablo Alborán, Rosario Flores, Alejandro Sanz, Rosana y Joan Manuel Serrat, entre otros. La cantante malagueña también ha tenido tiempo para hablar sobre su cáncer de mama, una enfermedad que considera importante visibilizar y tratar sin miedo ni vergüenza. Además, ha querido poner el foco en el sufrimiento de muchas personas en otras partes del mundo, donde actualmente la guerra y la muerte forman parte del día a día.
Sobre su estado de salud, asegura que ya no sabe qué esperar, porque después de 20 años esperaba que la enfermedad no regresara y el año pasado tuvo que volver a ser operada. Esta nueva intervención fue mucho más compleja, ya que venía de una primera operación. La nota positiva de este segundo caso es que “el cáncer estaba in situ” y no fue necesario someterse a quimioterapia. Ahora la cantante se está realizando revisiones anuales y el próximo 19 de marzo tiene una nueva cita con la cirujana que la operó en septiembre del año pasado.
La Mari lleva 21 años recibiendo tratamiento por su enfermedad, algo que aprovecha para destacar el gran trabajo de los profesionales sanitarios y la importancia de la sanidad pública: “Vi una entrevista de Manu Sánchez en la que decía que no sabría cómo calcular el dinero que habría invertido en sanidad y la importancia de poder cuidar la pública, y estoy de acuerdo. Tenemos que reivindicar este sector tan necesario; nuestras vidas están en sus manos”.
La mamografía, un momento complicado
Uno de los momentos más difíciles del cáncer de mama son las mamografías, que en palabras de la cantante malagueña son un momento de “mucho miedo y dolor”. La Mari califica de “bastante desagradable” el hecho de colocar un pecho entre dos placas y sentir cómo la piel se estira hacia atrás. En momentos como estos, donde la calidez y el trato de los profesionales resulta fundamental, recuerda cómo en su caso “todas las doctoras estaban allí apoyando, porque saben lo desagradable que es ese momento”.
El cáncer de mama es visible y cambia parte de la apariencia de las mujeres. La pérdida de los pechos y las posteriores cicatrices son marcas con las que muchas mujeres encuentran difícil convivir y que “hacen que tengas más pudor a la hora de mostrar un poco más de tu piel”, explica La Mari. En su caso, la relación con su apariencia y con mostrar o no su cuerpo ya era complicada incluso antes de la enfermedad. La malagueña pone el foco en la España más conservadora del franquismo y comenta que, aunque nació el año de la muerte de Franco, tuvo que vivir en un país que dejaba atrás una dictadura y donde era muy difícil vivir la feminidad con libertad. La Mari no tiene problema en hablar de una España que “era sota, caballo, rey”, donde había miedo por lo que se decía incluso dentro de casa, por si “las paredes podían escucharte”.
Aun así, pese al dolor que le provocan los recuerdos de las operaciones, las cicatrices, las revisiones e incluso su recaída, lo que realmente le hace saltar las lágrimas es el sufrimiento de los demás. En otras entrevistas, La Mari ha comentado que a menudo le cuesta decir que está celebrando los 25 años de Chambao cuando en otras partes del mundo hay guerras, mueren niños cada día y se exterminan pueblos, como está ocurriendo ahora en Oriente Medio.
Para ella, posicionarse políticamente no es ningún acontecimiento especial, sino una actitud muy propia del ser humano cuando se habla de cosas que causan tanto dolor. Al final de la entrevista, La Mari rompió a llorar y se abrió completamente: “No lloro por cosas que me han pasado a mí, como mi cáncer, pero sí me duele lo que veo que pasa fuera. Para mí lo más terrorífico es la muerte de los niños”.




