El músico detrás de la silla-flauta que tocó Amaia en el Tiny Desk: "Al principio dije que no"
Xavi Lozano, de Badalona, también ha fabricado instrumentos con escobas, muletas y cables de riego
El músic darrere de la cadira-flauta que va tocar Amaia al Tiny Desk: “Al principi vaig dir que no”
Barcelona
En los últimos días la cantante Amaia Romero ha sorprendido a todo el mundo tocando una “silla-flauta”, un instrumento poco convencional. Lo que mucha gente no sabe es que el músico Xavier Lozano es su inventor. Sin embargo, la famosa actuación no estaba tan clara desde el principio, porque cuando le hicieron la propuesta al músico, de entrada se mostró reticente.
Fue el hermano de Amaia (también su manager) quien se puso en contacto con Lozano, pidiéndole que prestara un instrumento a la cantante. Cuenta en el programa Aquí Catalunya que de primeras dijo que no: “toco objetos desde hace muchos años y nunca me habían pedido una cosa así”. Accedió a conocer a Amaia personalmente, hablaron, y ella tocó delante de él. Lozano quedó sorprendido, "tocaba bien, por encima de la media de las personas que tocan por primera vez mi silla". Así fue como accedió y su instrumento llegaría después al Tiny Desk.
Lozano forma parte de la compañía Bufa & Sons, y hace más de 18 años que comparte sus videos en la red. También tiene una buena trayectoria televisiva: entre 2007 y 2008 participó en el programa 'L'atrapa-sons', dirigido a público infantil pero atractivo para todas las edades. También formó parte del 'No me la puc treure del cap', donde interpretaba piezas musicales a la escena final del programa.
Su peculiar historia
Todo empezó cuando tenía 21 años y su abuelo se rompió el fémur, vio que “su muleta tenía agujeros y un buen potencial”. Sin necesidad de transformarla ni modificarla, aquella muleta empezó a sonar y hacer música: “La primavera de Vivaldi fue la primera canción que toqué con ella”, recuerda el músico.
Más tarde, el artista continuó tocando materiales como instrumentos, pero solo “se dedica a tocar instrumentos de viento”. Lozano explica que la idea de tocar materiales es absolutamente tradicional porque “la música es más antigua que los instrumentos” y que “es una necesidad”. Remarca que “siempre se ha tocado aquello que tenemos cerca” y pone un claro ejemplo: “Si alguien no tiene nada para comer, se come un zapato. Y si alguien no tiene nada para tocar, pues toca un zapato”.
Ahora que vivimos en un mundo donde hay muchos más materiales, esta idea se expande mucho más. Aun así, el músico confiesa que “es un mal constructor de cosas” y que “el objeto crudo y poco manipulado es el mejor”. Para fijarse en otros artículos y transformarlos en un instrumento, Lozano siguió la pauta de la famosa muleta, “es un tubo con agujeros, entonces se pueden encontrar cosas que tienen un tubo, pero no agujeros”: una valla de las obras, una escoba, una rueda de una silla de ruedas, una escalera de aluminio...
Aunque destaca por su excentricidad, Lozano señala que “también es un músico normal” y “vive de esto”. Resalta que una de los trabajos que más le gusta es ir a las escuelas y los institutos: “Los que más flipan son los adultos, pero poder ir a una escuela y que te aplaudan con ilusión no tiene precio”.